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Con Darjus Lavrinovic, el Real Madrid ha fichado a un pívot duro y rocoso pero a la vez con mucha calidad y una dimensión exterior. Hablamos de un pívot que lleva años destacando en la élite europea y que acepta roles complementarios, es decir, de un jugador que puede adaptarse perfectamente a la densidad de plantilla y rotación que prepara Ettore Messina.

 

Si algo sobresale en Darjus Lavrinovic es su capacidad de superación y de sacrificio. Su paso por la cárcel es de sobra conocido, pero no lo es tanto que antes del desafortunado incidente era un jugador del montón y que, en las peores circunstancias posibles, trabajó y se concienció para ser una estrella. Cuando por fin vio la luz al final del túnel y enfocó el Eurobasket 2003 como una presentación internacional y una redención pública, su rodilla hizo 'crack'.

 

 

Una vez más, a sufrir. Darjus se había roto el ligamento cruzado de su rodilla y una vez más, le tocaba sufrir. Pero él lo hizo y salió adelante, demostrando que está hecho de otra pasta: ¿Cuántos jugadores se podrían sobreponer sobreponer a varios años en blanco -bueno, en la sombra- y a una grave lesión nada más reaparecer?

 

Como jugador, Lavrinovic es un pívot corpulento de 2,12, que defiende con intensidad y cierra muy bien el rebote, pero en ataque posiblemente destaca por su movilidad y recursos de cara al aro. Fantástico tirador, desbarata a sus defensores con lanzamientos exteriores y también destaca atacando la canasta. Cerca del aro, tampoco desentona y hace valer su corpulencia y algunos buenos movimientos.

 

Darjus llega al Real Madrid tras una temporada dura en el Dynamo Moscú, por debajo de las expectativas individuales y colectivas. Una lesión de espalda le ha impedido jugar más de 16 minutos de media en la Eurocup, promediando 8 puntos y 4 rebotes para eterno aspirante moscovita, pero ha pasado el reconocimiento médico y tanto él como su entorno y su nuevo club están seguros de que podrá rendir a un alto nivel. Desde luego, capacidad de superación no le falta.

 

por Pablo Malo de Molina

Barbour
Antwain Barbour

El GBC ha incorporado a su plantilla para la próxima temporada a dos jugadores procedentes de la LEB Oro, que llegan avalados por una más que merecida fama. Antwain Barbour y Jason Detrick son jugadores de corte similar, que han ofrecido un rendimiento espectacular en anteriores temporadas.

 

Para conocerles algo mejor, Piti Hurtado, entrenador del Cáceres 2016, nos ofrece su opinión sobre ambos jugadores, para los que sólo tiene palabras de elogio. Anotadores, rápidos y deslumbrantes, son algunos de los adjetivos que se pueden aplicar a los dos fichajes del GBC.

 

"Barbour es un anotador impenitente, que puede lanzar tanto en triple, como tiro después de bote, hasta la penetración para hacer el mate. Es un jugador de 1 contra 1 brutal, que necesita tener el balón. Es un auténtico jugón".

 

"La ACB tiene un juego un poco más reglado, por eso Pablo Laso tendrá que domar el juego anárquico de Barbour. Si es capaz de conseguirlo tendrá a un gran jugador, porque tiene un talento impresionante".

 

"Para él será bueno empezar en un equipo como éste, en el que claramente será su referencia exterior, ya que no sabe jugar de otra forma que no sea así. Estoy seguro que dará tardes de gloria, porque tiene muchísimo talento. Si es capaz de acallar los rumores de individualista y de problemático que surgieron cuando estuvo en Tenerife, creo que será un jugador espectacular".

 

"En cuanto a Jason Detrick, es un jugador parecido, porque también es un anotador, pero es un jugador más moldeable, más de equipo, que puede aportar más cosas en defensa".

 

"Con la llegada de esta pareja se apuesta por un estilo diferente al que el equipo guipuzcoano desarrolló en campañas anteriores, porque estos dos son jugadores de 1 contra 1 y la temporada pasada el GBC tenía jugadores más metidos en los sistemas o que tenían una educación más rígida. Estos dos jugadores vienen a dinamitar un poco el juego rígido, vienen a hacer jugar al equipo de otra forma, con más ritmo, tiros más rápidos, sin que el sistema sea tan importante".

 

"Ahora tendrán que demostrar en ACB la calidad que ya mostraron sobradamente en la LEB Oro. Barbour, en apenas dos temporadas, se ganó una fama increíble, porque hizo cosas impresionantes como meter 50 puntos en un partido. Y Jason Detrick ha realizado temporadas muy buenas, muy regulares. Ahora a ambos les toca adaptarse a algo mucho más grande".

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Lior Eliyahu (Foto Euroleague/Getty)

El TAU Cerámica ha fichado a uno de los jugadores más prometedores que ha dado nunca la cantera de Israel. Lior Eliyahu, la esperanza hebrea, aterriza en la ACB con un contrato de tres años con opción a uno más. Conozcamos de la mano de Fran Martínez un poco más detenidamente la trayectoria y el perfil del jugador israelí:

 

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Hola a todos! Los chicos de ACB.com me hablaron de hacer un blog para contar mis peripecias, pero tuve que decirles que nos teníamos que esperar, porque tenía algo urgente que hacer. Ser padre. Nos ha costado, sobre todo a María, pero el pequeño Albert ya está aquí. Antes de contaros lo poco que duermo y esas cosas, me gustaría agradecer al Pamesa y a su afición cómo me han tratado en estos cuatro años que he estado allí. Allí he dejado amigos en todas las parcelas. Tengo amigos en el club, en la afición y en la prensa. Es una gran ciudad, está creciendo y en ciertos aspectos me sabe mal abandonarla, pero tengo que preocuparme por mi familia. Hasta hace un par de semanas sólo importábamos María y yo, pero ahora también está el pequeño Albert. Y de pequeño no tiene nada.

 

Es curioso, porque se parece a mí en lo grande que es y a su madre en la cara. Menos mal. Tiene unas manos y unos pies bastante grandes y nació casi con medio metro y cinco kilos. Cada vez que lo pienso... ¡Qué pedazo de crío! Ahora, como padre, tengo una reflexión que hacer. Mucha gente piensa que los viajes en una temporada resultan duros. Todos tenemos ejemplos. Sin ir más lejos, este año para ir a Ucrania con el Pamesa. El viaje fue larguísimo, pero no tiene nada que ver con lo duro que es ser papá.

 

Sólo en los últimos días estamos pudiendo dormir de una manera decente. Ya imagino que los que tengan hijos saben de qué va eso de ser padres, pero para mí ha resultado agotador. En los primeros días, Albert Jr apenas nos dejaba parar. Las cosas típicas de los recién nacidos. Es algo divertido cuando pasan unos días y lo miras con cierta distancia, pero en esos momentos es muy duro, sobre todo porque no he parado de entrenar. Reconozco que los días en que nació, bajé un poco el ritmo y me alejé de la pista, me ha parecido muy cuesta arriba eso de entrenarme a muerte y, cuando llegaba a casa, ponerme de papá ideal.

 

 

Mis amigos se están riendo mucho de mí estos días porque, en la pista todo el mundo habla de mí como un jugador rocoso y duro, y los que han venido a vernos para conocer a Albert Jr y a María (que vienen a verlos a ellos y no a mí) han podido ver que soy un manitas con los pañales. Últimamente encesto más pañales en el cubo de la basura que canastas. No esperaba que se me diera tan bien eso de las cremitas y los cuidados con sus polvos de talco y esas cosas, pero resulta que me encanta. Es muy agradable volver a casa y sentir que hay una personita que te mira, que te empieza a conocer y que se ríe. Es algo que no me esperaba que fuera tan bueno.

 

Por lo demás, reconozco que he estado apartado del mundo con esto de mi paternidad, y que es hora de que me centre. Quiero seguir mejorando porque aún no sé dónde voy a jugar, pero sé que lo voy a hacer muy bien, porque estoy preparado. Llevo cuatro años aprendiendo cómo es la ACB, que es muy complicada sobre todo para los interiores y ahora me siento, a nivel personal y deportivo, en el mejor momento de mi vida. 

 

Además, estoy preparando mi propia web (www.albertmiralles.es), que la presentaré dentro de poco en Valencia, junto a algunos de mis mejores amigos. Será el primer paso de mi siguiente etapa.

 

Hasta pronto!!!

Hola a todos. Están siendo semanas muy intensas aquí en Barcelona y ya nos estamos preparando para los primeros sorteos de la temporada. Quería cerrar el segundo año del blog resumiendo un poco lo que ha pasado desde mi última entrada, tercer partido de la final ACB. Evidentemente lo siguiente que pasó fue el cuarto partido. Escribí una contracrónica completa pero se me borró y justo ese fin de semana tenía que irme. Al final con lo que me quedo de la fiesta de celebración es del abrazo de oso que le dio Juan Carlos Navarro al jefe de prensa Oriol Bonsoms. También tuvo gracia que la copa de campeón estuvo más de media hora en la sala de prensa prácticamente abandonada a su suerte, hasta que Bonsoms acabó de hablar con todos los que pedían peticiones de entrevistas para los próximos días. Ya podría haber ido un jugador a recogerla. Siete meses dándote de hostias para ganar un título y te dejas la copa en una mesa.


Baloncestísticamente lo más interesante que me ha pasado en estas 2-3 semanas ha sido la parte práctica del clinic on-line del Euroleague Institute, dirigido por Ettore Messina y Aito Garcia Reneses. Independientemente de haber tenido la suerte de entrevistar a los dos - a la vez - para Euroleague TV, el viernes fui a recoger declaraciones de algunos de los alumnos para hacer un artículo. Bueno, eso de alumnos habría que matizarlo, porque había varios entrenadores de élite como Gintaras Krapikas, Sergei Bazarevich o el propio Pedro Martínez, además de profesionales del Líbano o de Irán, por decir un par de sitios medianamente exóticos. Estuve hablando con Bazarevich de sus días en Cáceres en el autobús de ida. Me interesaba saber cuál era el shock de pasar de la NBA a Cáceres. Tiene grandes recuerdos del club y sobre todo de su afición, la más fiel que recuerda. Impresionante. Claro, los peores recuerdos son los viajes de autobús a Andorra, Lugo y demás. Unas palizas de muerte.


Estuve 10 minutos hablando con Pedro. Francamente, a mí me ha sorprendido mucho que se haya ido, pero me dio sus razones y me parecieron válidas. Al final Pedro ha vuelto a Gran Canaria y Cajasol tiene a Joan Plaza, así que creo que más o menos nadie ha quedado descontento. Espero que le vaya muy bien por allí, la verdad. Estoy seguro que será así. La llegada de Plaza me parece un acierto total. Hace tiempo que no podíamos decir algo como "hemos fichado al entrenador del Real Madrid". Con dos extracomunitarios de nivel creo que el equipo irá para arriba como un cohete. Tendremos que esperar acontecimientos pero el club parece estar trabajando en la dirección correcta. Lo dicho, compás de espera.


Tuve la fortuna de vez una de las master class de Messina en el clinic, mientras hablaba con unos y otros para el artículo. Versaba sobre el juego en el poste bajo. Messina trabaja con conceptos simples para que sus jugadores tengan perfectamente claro qué hacer en cada momento. De algún modo me ha cambiado la percepción del juego. Al final esto va de espacios. Tener una serie de mecanismos para ganar unas décimas y tener espacio - en un uno contra uno en el poste bajo, unos centímetros más lejos de tu defensor para el tiro, cosas así. Evidentemente y parafraseando a César Luis Menotti, la defensa tratará de todo lo contrario, el achique de espacios, donde Messina es un auténtico MAESTRO.


Dio varias reglas aparentemente muy sencillas para tener ventaja en el poste bajo. Quise de repente tener 13 años para poder aplicarlas. A veces la información te llega cuando no te vale para nada, coño. Podría haber sido un jugador decente cambiando tres cositas y no esa copia de Terry Mills en malísimo que era. Por cierto, explicó varias jugadas que utilizaba en el CSKA, especialmente para Ramunas Siskauskas. Supongo que ya da igual, claro. Tampoco sé si es habitual que abra su libro de secretos en cada clinic. Yo no lo haría, vaya. Igual es que soy un mal tipo y aún peor profesor. Puede ser.


En fin, la temporada del Euroblog se acabó. Hay que reconocer que ha sido bastante estresante y de ahí que haya escrito menos. Hoy en día no es fácil escribir de lo que pasa en la Euroleague en ACB.com por los motivos que ya imagináis. Lo que empezó siendo un blog bastante relajante se ha convertido en algo bastante más encorsetado para no meter la pata. De todos modos el blog seguirá hacia alante, eso sí, probablemente le de un giro a la temática del mismo para recuperar la frescura inicial. Y se me seguirá yendo la olla, claro. Eso es inevitable.


Os dejo, amig@s. Nos vemos en Septiembre. Mañana me voy al Rock Werchter, un festival de música en Bélgica. Estaré en Barcelona todo Julio y a principios de Agosto estaré más de dos semanas en los Estados Unidos. De hecho, y pese a que está inactivo, mi mujer y yo estaremos escribiendo en http://aventuraporamerica.blogspot.com/ y aceptaremos retos de los usuarios que no impliquen que acabemos con nuestros huesos en una cárcel yanki o con el cuerpo cosido a balazos. Y si quieren saber de mí - lo cual dudo muchísimo porque no soy importante, ni interesante, ni siquiera gracioso últimamente... coño, que alguien me defienda de mí mismo - siempre está el Facebook, supongo.
¡Buen verano a todos!

Por fin se acabaron los exámenes. Este año han sido mi particular Playoff, aunque me parece que menos duro que el de verdad.

 


 

Estos momentos de exámenes universitarios son los momentos de pedir apuntes (a temporada acabada no los puedo cambiar por entradas para ver el partido), comer en la universidad, y hasta ir a la biblioteca. A mis 27 años de rudo jugador de basket por fin he pisado una biblioteca para estudiar y la verdad que ha sido una experiencia sin parangón jeje. Como resumen creo que tengo todas aprobadas salvo euskera y una parte de una asignatura. No se lo digáis a nadie pero esa parte es ortografía, no es por poner excusas pero me arrepiento de haber mandado tantos mensajes de móvil.

 

Aquí tenéis una foto con parte de mis compañeros de clase.

 


 


El final de temporada, aparte de los exámenes, ha tenido algún aliciente extra que la ha hecho mas emocionante si cabe. Hemos pasado del Sokon virtual al real y nos fuimos de paint-ball. Aaaa que a gusto nos hemos quedado, sobre todo porque un equipo era de jugadores y otro de técnicos+Uriz, pobre Ricky, le tocó el compromiso de completar el equipo de los entrenadores (risas). Después de una temporada de machacarnos en los entrenamientos  viene de lujo desahogarnos en el campo de batalla a base de bolazos. Esto del  paint-ball no se si hará equipo pero te quedas mas a gusto…. Echamos de menos  sobre todo al Marine Panko y al estratega de Denis. Igual conseguimos que se ponga como obligatorio en las pretemporadas. Aviso a los entrenadores de la ACB con el paint ball se ganan partidos¡¡¡

 

 

 

Antes de despedirme os quiero contar la historia que ya os adelantaba al final del pasado post. La historia trata sobre Ricardo Uriz, el eterno compañero. ¿Por qué?

 

Nos conocimos y compartimos piso en Vitoria hace 12 años de nada. Allí ya compartíamos piques cuado jugábamos al Risk (auténticos piques con partidas que podían durar una semana) y alguna que otra pira de clase. Después y casi sin perder el contacto nos volvimos a encontrar en la final de la LEB, el con Bilbao y yo con Granada (nos ganaron los muy...). Pasaría solo un año más hasta que me le vuelvo a encontrar en San Sebastian, esta vez en el mismo equipo.

 

Como introducción no esta mal ¿Eh? Pues el tío después de hacerse un nombre y un hombre ha pasado a ser el capitán del equipo y la imagen de uno de los patrocinadores principales (como suena esto). Total que en la campaña publicitaria le ha tocado salir en todas las paradas de autobús de San Sebastian, con la consiguiente coña por parte de los compañeros, que él ha llevado como ha podido porque a mi me confesó que se moría de vergüenza cada vez que se veía o alguien se lo recordaba. Sinceramente si yo saliese en las paradas de bus no dudaría en usar el servicio público jeje. Por cierto, gracias Ricky por todos esos pases, que sería de nosotros pívots sin nuestros bases.

 

Y ahora llega el verano, mirando de reojo la final de la liga y preparando las vacaciones.

De momento para Granada y Argentina. Si me dejan los de ACB.com os enviaré un especial desde La Valle, un lindo pueblito donde vive mi amigo Fede Kamerich. Un jugador…diferente.

 

Warren
Chris Warren, sobre todo, anotador (Foto Euroleague/Getty)

Chris Warren ha sido el primer refuerzo del Bilbao Basket para la temporada 2009-10. Todo un trotamundos del baloncesto, ha jugado en México, Chile, Portugal, Serbia, Croacia e Italia, aunque será en España, disputando la ACB, cuando dará el paso definitivo en su carrera.

 

Javi Gancedo, experto en el baloncesto europeo, nos da algunas pinceladas para conocer mejor a este jugador especialista en el tiro:

 

“A Chris Warren le conozco bien y me ha sorprendido mucho que no hubiera ningún equipo de Euroliga que apostara por él. Es un jugador de casi 16 puntos por partido los dos últimos años en Euroliga, unos números muy buenos que le llevaron a ser segundo en puntos totales en la temporada regular y cuarto en puntos por partido”.

 

“Para empezar, es un jugador con mucho carácter y creo que ahí el Bilbao Basket gana con el cambio frente a Quincy Lewis. Va para dentro en cuanto puede, pero puede tirar desde cualquier posición. Básicamente es un anotador pero con carácter, que fabrica bien sus propios tiros y que siempre rinde”.

 

“Además, ha jugado, entre otos sitios, en México o Chile, y sabe el valor que tiene jugar en la ACB. Sabe que éste es un paso más en su carrera, que comenzó desde muy abajo, y que evidentemente ha llegado el momento de demostrar su talento en la liga más fuerte de Europa”.

 

“Aportará a su equipo tres cosas: Calidad, agresividad y personalidad. Bilbao Basket ya es un equipo con bastante personalidad, con gente como Salgado, Banic, Guardia… y eso hará que Warren encaje bien en el grupo, porque tienen un carácter ganador bastante parecido”.

 

“Chris Warren es una persona muy agradable en el trato. Además de ser un buen jugador es un hombre con el que se puede dialogar. Quincy Lewis tiene, evidentemente, otras virtudes, como el tiro y la experiencia, pero creo que en el cambio salen ganando”.

 

 

Batista
Esteban Batista, fortaleza interior para Alta Gestión Fuenlabrada (Foto Euroleague/Getty)

El Alta Gestión Fuenlabrada fue de los primeros en moverse en el mercado de fichajes y, allá por el mes de mayo, sorprendió con la llegada a sus filas del pívot Esteban Batista, quien sellaba un acuerdo para las tres próximas temporadas.

 

Procedente del Maccabi Tel Avi, el nuevo jugador fuenlabreño aportará, entre otras cosas, fortaleza al juego interior del equip. Pero para poder conocerle algo mejor, Javi Gancedo (Euroleague.net) nos da sus impresiones sobre el jugador uruguayo.

 

“No es lo que parece. Parece un jugador muy tosco, algo ‘tronco’, y es todo lo contrario: Agresivo, con las ideas muy claras y que muy pocas veces comete errores. Esta impresión equivocada la tuve cuando le vi por primera vez con el Maccabi. Entonces no me gustó y al final me pareció un gran jugador y creo que fue clave para que su equipo finalizara como subcampeón de la Euroliga en el 2008”.

 

“Tiene muy buenos movimientos cerca del aro, mucha agresividad, con el carácter sudamericano que ha tenido gente como Nocioni o Scola, mucho talento y, sobre todo, dureza defensiva”.

 

“Quizá el único problema que puede tener es que puede llegar a cargarse de faltas muy pronto, pero creo que para un equipo como el Alta Gestión Fuenlabrada es un auténtico lujo el poder tener un jugador así, teniendo además en cuenta los beneficios de realizar pronto el fichaje. Luis Guil está confeccionando rápido su plantilla y eso le hará recoger los frutos en un futuro no muy lejano”.

 

“El Alta Gestión Fuenlabrada ha sido en la pasada temporada un equipo meramente exterior y por eso creo que necesitaba otra referencia interior y esa la encuentra con Batista, un hombre que juega muy bien en el poste bajo, que tiene muy claro lo que tiene que hacer, que conoce muy bien sus limitaciones y sus puntos fuertes. Será un jugador que cargue en el rebote ofensivo, que dará segundas opciones al equipo y que dará una presencia en la zona que el equipo no tenía la temporada pasada”.

 

 

 

 

 

 

El Real Madrid ha fichado a una de las grandes joyas del mercado, Novica Velickovic, pero... ¿Quién es? ¿Cómo juega? ¿Por qué es tan codiciado? Jon de la Presa nos presenta a un joven capaz de hacer de todo y todo bien y que vive un fulgurante ascenso al estrellato

 

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Dani López
El Ricoh Manresa ha incorporado a Dani López, un base salmantino de 27 años salido de la cantera del Real Madrid y que ha hecho carrera en la LEB. Su último equipo ha sido el Leche Río Breogán, en el que ha promediado 11,3 puntos y 3,8 asistencias. Su último entrenador, Sergio Valdeolmillos, nos habla sobre el fichaje manresano:

"Es un jugador que se involucra y que humanamente está siempre a disposición de los entrenadores. No pasa desapercibido y cree en la importancia de la comunicación, de llevarse bien con sus compañeros y de transmitirles la filosofía del equipo. Es un chaval sensacional, comunicativo, abierto y extrovertido".

"Irá creciendo según vaya creciendo su nuevo equipo, ya que tiene una mentalidad abierta y muchas ganas de mejorar. No es el típico jugador que le corriges tres veces y sigue cometiendo el mismo error, sino que aprende. Es humilde, le gusta su trabajo y este deporte, y no le faltará capacidad de trabajo."

"Llega con unas ansias tremendas, pletórico, y físicamente está perfectamente capacitado para jugar en la élite. Da el perfil ACB y quizá la deficiencia más a mejorar es la lectura de juego, tanto del partido como de sus compañeros, pero será muy receptivo en el aprendizaje porque siempre lo ha sido".
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Voskuil

Antonio Rodríguez, periodista de Digital+, analiza el fichaje del escolta Alan Voskuil por el Alta Gestión Fuenlabrada en un interesante artículo.

 

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¿Sabes, Josean? A veces la página en blanco te lo pone realmente difícil. Te sientes incapaz de contar lo que debes porque no quieres contar algo así. Ni siquiera sabes por dónde empezar. Pero le echaré arrestos. Y más que ir al grano, iré directamente al corazón, como una puñalada, que es precisamente lo que sentí cuando el otro día recibí tu llamada.

 

No te lo dije. Pero mientras el teléfono sonaba tuve una extraña sensación. No llamabas a las horas acostumbradas, a esas horas en que todos duermen para que tú y yo pudiéramos charlar. Eran siempre nuestras horas, como la noche que las envolvía. Pero esta vez ni era noche ni dormían ni las horas tenían magia. Y tardaste poco en darme la noticia.

 

- Este viernes el tren de Basketaldia llega a su última estación.

- ¿¡Qué!?

- Sí, amigo, Basketaldia dice adiós. Se acabó.

 

¿Sabes, Josean? No te lo había dicho, pero los minutos siguientes no te escuché. No me entiendas mal, no es que no lo hiciera. Es que no podía. De repente no supe o pude pronunciar palabra. Se me había encogido el alma y oleadas de sensaciones y recuerdos se me vinieron encima agolpada, cruel, absurdamente. Y tu voz me llegaba entonces como un zumbido. Era indescifrable. Las razones lo eran. Porque no había razones, nunca las hay, para anunciar el adiós de un ser querido. Sí, Josean, eso es lo que sentí.

 

Me aplastaron entonces nueve años, nueve de tus años, de los que yo, ya lo sabes, tan sólo he conocido la segunda mitad. Pero como si hubiese sido una décima. Porque ya Basketaldia formaba parte de mi vida. Y ni me acuerdo de cómo era todo antes, antes de ser yo también, permíteme, Basketaldia.

 

Antes de que sonara aquel maldito teléfono muchas cosas me habías contado. Demasiadas para darles aquí línea. Pero fíjate que me vino enseguida la primera. Que Basketaldia no nació así, que lo hizo con otro nombre. NBA, el programa, lo llamaste con sencilla puntería aquel 20 de octubre de 2000. Y cómo habías tenido que pelear su parto en la emisora, junto a Óscar Araujo, mano a mano, como dos pioneros allá en la pequeña Segura, en mitad de la nada entre los montes del bucólico Goierri. Pocos invitados, algún entrenador, alguna vieja gloria... y vosotros dos. "La clave del invento era la química", me repetías una y otra vez.

 

Cuántos nombres me diste, Josean. Cuántos de los que forjaron el programa. Ni tú mismo lo sabes. A todos ellos tuviste siempre la manía de llamarles amigos. Porque tú eres así. Llamas amigo al que mucho antes tendría que hacerlo contigo. Gentes que entraron y se quedaron. Otras que pasaron. Pero gentes todas del baloncesto. Gentes que nunca reclamaron su premio. Y tenías razón. Amigos todos. Amigos que prolongaron la llama de eso que una vez uno de ellos, de nosotros, el romántico Rem, refirió como "ese proyecto imposible, acaso el último desván de juegos en el panorama mediático del basket". Cuántos, dime. Tú les habías puesto nombre a todos. David Rodríguez, Iurgi Caminos, Rubén Gazapo, Asier Urteaga, Nicolás Iparragirre, Fran Herrera, Manu Moreno, Xabier Añúa, Moncho Monsalve, Bob Arrillaga, Iñigo Goñi, Joseba Sánchez, Santiago Juárez... ¿Cuántos, Josean?

 

¿Sabes? Le di muchas vueltas a qué escribir en esta maldita carta. Y me dije que debería ser honesto y hacerlo en primera persona. No suelo. Pero tampoco puedo hacerlo de otra manera. Porque no conozco experiencia más íntima que Basketaldia. O lo que yo entendía que era. 

 

Basketaldia, te lo dije muchas veces, era mi Dulcinea. El programa de radio con el que me habría gustado acostarme todas y cada una de las noches de mi vida. Porque no concibo mejor ni más dulce preludio al sueño. El baloncesto no ya tratado como merece, sino de la forma más cercana a como siempre lo comprendí yo. Una experiencia ética, estética y romántica. El juego de la inteligencia. La vida pasar entre dos aros. Siempre iguales, siempre distintos. Basketaldia era la paz. La feliz armonía de quien te escribe. Y esa ilusa quimera de que lo bueno no tendrá jamás su final. 

 

Un proyecto imposible, decía Rem. Y qué razón tenía. Cómo si no entender a cuatro locos abriendo en canal a la vetusta ABA aquella noche de abril. ¿Acaso no tuvo nadie el valor de rescatar a Xabier más que tú? Sí, Josean. Y no sólo a él. Llevábamos camino de poner voz a los más grandes. A los de verdad. A los que nadie más prestaba voz y carta blanca. Tú mismo me lo repetías con sereno orgullo. "Aquí no vienen caras, nombres o ventas. Aquí vienen los que de verdad tienen algo que decir". Y así nos juntábamos todos, como en un teatrillo de sueños.

 

Pero ¿sabes, Josean? Me has dejado ahora sin muchas cosas. Tú me conoces. Y sabes que la tertulia era mi plato favorito. Que a lento paladar adoraba saborear a Iñigo García, ese genial gruñón con el insoportable privilegio de siempre acertar. A Edgar Paz, nuestro gallego infinito que tiene por apellido su nombre. Y a Agustín, al gran Hernández Paniagua y su hospitalaria cadencia de viejo maestro de escuela.

 

Me dejas sin el acogedor verbo de Sergio Azurmendi y el simpático contraste que rato después me brindaba frente a él nuestro agitado Salva Navarro. Me dejas sin la eterna sonrisa de Alfredo de la Fuente, y hasta sin el indomable Natxo Mendaza. Me dejas sin la lucidez histórica de José Manuel García, el mejor y único heredero de nuestro Santiago Juárez, por ti conocido como El Viajero. Y me dejas sin la envidiable bohemia de un artista de la vida como Enrique Zaldua. 

 

Me dejas también sin la dulzura femenina de Naia Fernández, sin la joven perspicacia de Matías Castañón y Fran Guillén, sin la nostalgia soviética de Iñigo Goñi, sin la serena claridad de Fernando Ruiz y sin los esporádicos fogonazos de Javi Gancedo o Pablo Malo. Me pierdo a mi hermano del aire Igor Murillo y hasta a mi tierno Iker Sagasti. Me dejas sin tantas cosas como tenías, Josean. Porque por tener, hasta versos en el poeta Iñaki Apalategi.

 

¿Sabes, Josean? Hace ya muchos años, tal vez demasiados, había un programa en la televisión cuando la televisión era algo importante. Lo llamaban A Fondo. Y la cosa era sencilla. Un hombre, y cuando digo hombre pronuncio todas las letras, era entrevistado hasta sus últimas consecuencias. No había prisa. Ni vacío. Todo era saber. Todo placer. Y por allí pasaron Borges, Cortázar o Dalí. Te lo cuento, amigo mío, porque acaso sin darte cuenta rescataste aquella butaca en otra de tus nuevas ideas. Tú lo llamaste Segundos Fuera. Y así pudimos, en unas pocas entregas, disfrutar del baloncesto en la práctica totalidad de su sabia extensión. Eran también hombres, ¿recuerdas? José Luis Rubio, Franco Pinotti, Xabier Añúa, Jordi Robirosa, Santxon, Mario Pesquera, Antonio Rodríguez, Jordi Román, Ramón Trecet (a éste lo tuve entero para mí y cumplía con ello un viejo sueño de juventud). Del torrencial saber al torrencial vivir. Y entre todos ellos el sagrado juego del baloncesto. La vida del juego y el juego de la vida. Conservo esos diálogos y conmigo permanecerán para siempre. Pero dime, cuántos otros hombres nos quedaban por conocer.

 

Uno de ellos formaba feliz parte de la familia. Incluso tal vez era el más basketáldico de todos. Su nombre lo decía todo: Remember. He de decir, por si no lo sabías, que Juan Carlos Garnica comparte conmigo la incurable enfermedad del pretérito. Del inveterado sabor a lo añejo, del amor por lo romántico y el baloncesto en blanco y negro. Rem hacía de la nostalgia virtud y de la belleza razón de ser. Cuando toca desnudar a un jugador como hombre, hacerlo de arriba abajo, con su vida en un puño y el alma en el otro, créeme, nadie como él. Magee, Roberts, Sugar Ray o Spencer Haywood colmaron de lúcido sentido esa vieja estación en el camino eterno que el propio Rem bautizó como Calle Melancolía.

 

¿Sabes, Josean? Alguna vez pude disfrutar de lo que tú mismo llamabas El Tercer Tiempo. Cerrabas el programa pero mantenías las líneas abiertas para que los que allí todavía estuviéramos pudiéramos gracias a ti proseguir la conversación. Qué ingenuos éramos. Porque teníamos pegado el auricular cuando ni siquiera hacía falta, de lo cercanos, casi pegados, que estábamos siempre todos a tu alrededor.

 

Qué ironía el momento del adiós. O es que acaso sea muy grande tu destino. ¿No te das cuenta? Es como si Gasol decidiera ahora mismo dejarlo.

 

Supongo también, amigo mío, que ahora tendré que decírtelo.

 

En el mismísimo centro de todos nosotros, como un cálido Sol alrededor del que siempre girar, estabas tú. Sé que no quieres leer esto. Nunca quisiste para ti el menor elogio. Pero ¿sabes, Josean? Sin ti estas líneas no tendrían sentido. Nada lo tendría. Porque Basketaldia eras tú. Su corazón y latido. Todos lo sabíamos pero nunca te lo dijimos. Esa dulce y profunda parsimonia fonética, esa vaga letanía de voz, era el fuego lento del programa y su divina burla del tiempo.

 

¿Te lo dije alguna vez? Durante todos estos años has orquestado la sinfonía de radio con el baloncesto por coartada más perfecta y hermosa que uno pueda imaginar. Si te digo la verdad Basketaldia puso voz como experiencia a ese atávico sueño mío de alumbrar, algún día, Le Cahiers Du Basket.

 

Josean, ahora lo entiendo todo. Cada viernes había aquelarre. Basketaldia era la noche. Tú la hoguera. Y los demás, su abrazo.

 

Por eso no estoy triste. Porque no, amigo, por mucho que te empeñes esa hoguera, aunque hoy decida dormir, no se apagará nunca.

 

En el nombre de todos, Josean, me toca darte las gracias. No puedo decir más.

 

Gracias, Basketaldia.

 

Su hechizo, espíritu y memoria permanecerán con nosotros para siempre.

- Usted ha sido campeón olímpico, usted de Euroliga y usted de la NBA. Pasen, pasen... ¿Y usted? ¿Ganó algún título?

- No, pero yo...

- Entonces apártese y deje pasar.

 

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Esta ridícula viñeta no lo es tanto. De hecho así funciona la lógica mayor del espectador universal. Una lógica simple y poderosa que ejerce de convicción y se impone cada vez con mayor fuerza y rudeza. Basta comprobar esos listados de jugadores que de vez en cuando instituciones y medios sacan a colación y la encendida controversia que despiertan. No habrá pasado un minuto de debate antes de que asome sin pudor una de las preguntas más recurrentes y estúpidas que el presunto aficionado, nunca sin vivo desprecio, puede formular: "Y éste, ¿qué fue lo que ganó?"

 

Dicta la costumbre que no hay conquistas más elevadas en el baloncesto que esas cimas periódicas que llevan la etiqueta de títulos. Anualmente hay en juego uno nacional y otro continental de clubes. Cada dos, otro continental de naciones. Y cada cuatro uno mundial y otro olímpico. Entretanto se ofrecen títulos de rango menor pero títulos a fin de cuentas. Por haber, hay hasta títulos por edades. Y entre unos y otros, entre trofeos y torneos, hay en suma títulos a porrillo.

 

Los títulos son cosa de equipos. Pero los equipos, lo son de jugadores. Y cuando esta delirante carrera por conquistar algún título llega a su fin, cuando el jugador ha cubierto su vida deportiva, no es otro su triste final que desaparecer. Y a nadie importa si pasa a ser ciudadano o padre. En adelante su nombre importará, quedará con mayor o menor fuerza y prestigio grabado a la memoria colectiva, en tanto haya sido acto y parte de títulos. A tal extremo que en algunos casos el nombre de un jugador suele automáticamente ir ligado a un número. Tal jugador, tres anillos. Tal otro, dos copas y dos Euroligas.

 

A ese gigantesco cementerio donde se agolpan nombres y números en lápidas vacías y todo lo que verdaderamente importa ha desaparecido lo llaman palmarés. Y al parecer nada más grande y deseable que inscribirse allí para el resto de los tiempos.

 

De ese voluminoso palmarés, el de la exclusiva gloria ganadora, forman parte, y esto sí es seguro, los mejores equipos habidos. Pero ocurre que del registro histórico, el más superficial pero también el más visible, quedan ausentes infinidad de jugadores. A bote pronto, de cuarenta años para acá, emergen nombres en la NBA tales como Walt Bellamy, Gus Johnson, Nate Thurmond, Lou Hudson, Bob Lanier, Dave Bing, Pete Maravich, David Thompson, George Gervin, Walter Davis, Alex English, Bernard King, Adrian Dantley, Dominique Wilkins, John Stockton, Charles Barkley, Chris Mullin, Karl Malone, Pat Ewing, Kevin Johnson, Mark Price, Reggie Miller, Chris Webber, Allen Iverson, Jason Kidd o Steve Nash. Une a todos ellos un denominador común: No Rings.

 

De no haber existido quienes les privaron de la gloria final, bastaría su producto conjunto para firmar un fabuloso capítulo en la Historia del Baloncesto de igual calibre al de sus peores enemigos. Sin embargo no preside el titular de sus biografías ningún aspecto formal del juego, por muy brillante que pueda ser. Mucho antes lo hará, como una condena eterna, la ausencia de anillo.

 

Los ejemplos a ras de suelo resultan mucho más gráficos.

 

Rajon Rondo obtuvo a los 22 años aquello que en 19, casi toda la vida de aquel, nunca pudo alcanzar John Stockton. La más necia de las conclusiones establecería que acaso contara el joven con virtudes que en el otro brillaban por su ausencia. El sentido común dictaría que Rondo disfrutó de equipo y circunstancia más favorables que Stockton. Pero nunca faltarán quienes observando a ambos en uno de esos listados, con uno por encima del otro, crean que la distancia abierta resida en justicia en el anillo.

 

 

 

 

 

 

Tras catorce años de carrera, catorce años de trabajo a la altura de los más grandes, Mitch Richmond salió a pista en los últimos minutos del cuarto partido de las Finales de 2002, justo en el momento en que los Lakers tenían ya sellado su 14º anillo. El rostro de aquel veterano de guerra lo decía todo. Ni necesitaba aquella maldita limosna ni ese anillo espectral merecía más que todo lo batallado en su vida profesional anterior. Viene a colación el caso del más infeliz de los ganadores, como acude el de Steve Smith en San Antonio o las lágrimas de Dennis Hopson en los Bulls de 1991, no por la alegría del título sino por todo lo contrario: su nula contribución a la conquista.

 

Estremece imaginar el día que alguno de sus nietos dirija su dedo a la vitrina y señale: "Abuelo, tú ganaste un anillo. Cuéntame cómo fue". Y el abuelo no tendrá nada que contar o, por el contrario, tendrá que contar todo aquello que el anillo no fue. Ellos son el perfecto ejemplo del absoluto vacío que puede suponer un anillo en los dedos, el mismo que abrumaría a un montañero que coronó el Everest alzado en un ataúd por el resto de la expedición.

 

El ejemplo de los jugadores vale con igual crueldad para los técnicos. Phil Jackson cuenta con diez anillos en su haber por ninguno Jerry Sloan. La lógica selectiva podría asegurar entonces que entre Jackson y Sloan hay una diferencia equivalente a la de un rascacielos y una chabola. Como si las facultades de uno ridiculizaran por completo a las del otro. Y sin embargo todos lo sabemos. Nada más lejos de la realidad.

 

De una realidad que acumula cada vez más adeptos en la corriente que desestima la idea de fortuna en la incesante película del Deporte. Como si todo su argumento no fuera más que selección natural quedando el azar para la fabulación de los lunáticos.

 

Por eso a los propietarios de manos vacías asola siempre el mismo peligro. A la hora de enfrentarlos a los titulados no se les suele aplicar la atenuante sino la eximente de gloria. Ello significa que si mañana muriera LeBron James, al tiempo que se le convierte en mito por la no menos estúpida necrofilia social, se le privará de la gloria mayor bajo un epílogo cruel que siempre estará dispuesto a asomar: "Nunca ganó nada. No pertenece, pues, a la estirpe de los elegidos".

 

No debería restarse la menor importancia a la selecta especie de los ganadores, con seguridad la principal de todas. Pero entre ellos y el resto no es tanta la diferencia como se acostumbra a creer. De hecho la diferencia vive de dos pulsos: o es grande y justa, o no responderá más que a los caprichos de la propiedad asociativa. Propiedad de la que tantos ejemplares de segunda fila disfrutaron muy por encima de muchos de los mejores. Propiedad que reparte cuatro anillos a John Salley y ninguno a Karl Malone.

 

Es como si la Historia del Deporte, con la Victoria como único eje, atendiera entonces a dos visiones raramente compatibles: la épica, prioritaria hasta la tiranía, laminadora hasta consecuencias darwinistas -el derrotado merece la derrota-; y la estética, aquella que abriría capítulos de tono formal, técnico, personal o historiográfico. La que permite entrar al detalle y denunciar, llegado el caso, ejemplos de humano azar, como el que concede a Mark Aguirre un anillo en detrimento de Adrian Dantley. O a Dikoudis un Europeo en perjuicio de Nowitzki, de quien el palmarés lo callará todo.

 

Contra esta cruel memoria ciega urge incorporar al imaginario colectivo una concepción menos agresiva y aristocrática de la justicia deportiva. No se trata de aprobar aquel ingenuo sueño de Borges de inventar un juego en el que nadie ganara. Se trata de trascender de una vez la titulación como único dogma de fe y hacer algo más compatibles victoria y derrota en la memoria histórica. Comprender que el ganador no será únicamente quien finalmente lo sea, sino también quien lo dio todo por la victoria, tanto o más que aquel.

 

Contra la totalitaria condición del palmarés debiera alzarse orgulloso el cementerio feliz de los derrotados. Acaso los mejores que la historia conoció.

 

En realidad la demanda no es más que una quimera. El problema es mucho mayor. En un orden social esencialmente depredador no es que el éxito se abra paso. Es que parece hacerlo únicamente a través de los cadáveres que deja a su paso. Y a mayor genocidio, mayor gloria. "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", reclamaba el sabio. Pero el palmarés, el gran tótem a que rendir culto, no sabe de sabios ni puntos de apoyo. Tan sólo precisa un nombre que inscribir en la placa y salir corriendo.

 

La mentalidad que desde aquí se invoca sí debiera, en cambio, saber algo. Saber del camino y sus transeúntes. Del largo camino y la inagotable belleza que precede a su final. Y si así fuera esos ridículos listados verían incluidos a Champions y Contributors en igual medida. Y no sólo a los primeros.

Lo irremediable tomó forma anoche a eso de las diez de la noche. Mira que nuestro Baskonia trató de negar la mayor con todas sus ganas. A pesar de llevar consumido demasiados días, los chicos de Ivanovic vendieron muy cara su derrota. Carísima. Al menos nos queda ese consuelo, que el Barcelona -el mejor sin discusión- tuvo que sudar de lo lindo.


Gracias por tanto a los jugadores de Ivanovic. Conozco a muy pocos baskonistas que vieran posible la conquista de la ‘Tercera', sin embargo, y he ahí lo grande de este deporte, todos contaban las horas y los minutos por acudir al Buesa o enchufarse a La 2. Aunque todos rumiaran que el desenlace ofrecería la celebración de un Barcelona extasiado sobre el podio.

  
Sólo queda felicitar sinceramente al campeón, a una plantilla deliciosa, a un técnico que apunta alto y a una afición que ha apretado de lo lindo. A los mios, que toca cubrirse las heridas, apretar los dientes y soñar con que Josean Querejeta, nuestro tótem, vuelva a sacarse varios conejos de la chistera.  


Señores, ha sido un placer. Nos vemos en la Supercopa.

Adiós a todos. Adiós a Fran (Pamesa), adiós a Ale (Unicaja) y adiós a David (Tau). Habéis sido unos dignos rivales, pero yo jugaba con ventaja en este Playblog. Porque a mí me tocaba escribir del Barça y está claro (yo lo sabía desde hace tiempo, vosotros lo sabéis ahora) que es el mejor equipo de los ocho que han tomado parte en estos playoff ACB.

 

No me malinterpretéis, no estoy sacando pecho ahora que el Barça es ya campeón. Simplemente pienso que se ha impuesto la lógica, que ha triunfado el que más números tenía para hacerlo. Por varias razones, a saber:

 

a)      el Barça tiene la plantilla más larga de la ACB. Puede que en el cinco contra cinco otros equipos estén a la altura de los azulgrana, pero a final de temporada, cuando las piernas acumulan decenas de partidos, la batalla se convierte en un doce contra doce, o al menos en un diez contra diez. Y el Barça es el equipo con más recursos, lo que le ha permitido llegar más fresco al momento decisivo.

b)      el Barça no depende de un solo jugador. ¿Os imagináis a un Tau sin Splitter o sin Prigioni o sin Rakocevic? ¿O que alguno de estos tres jugadores lo hiciera rematadamente mal en cada partido? El equipo vasco reduciría sus opciones casi en un 50%. En el Barça eso no pasa. Siempre hay alguien capaz de salir al rescate, de ser decisivo. Muchos días será Navarro pero otros pude ser Andersen o Ilyasova o Lakovic o Basile...

c)      el Barça es el equipo que mejor prepara los partidos. Pascual y su staff han demostrado estar por encima del resto en este apartado. Eso es importante en la fase regular o en las competiciones del KO como la Copa del Rey o la Final Four pero decisivo en un playoff a varios partidos. El Barça ha ganado con claridad la batalla táctica, ofreciendo respuesta a todos los problemas que le planteaba el rival.

d)      el Barça tenía más hambre que los demás. Tras cuatro años casi en blanco (una Copa es un bagaje muy pobre para un club como el azulgrana), nadie tenía tantas ganas de título como el Barça.

e)      El Barça, por último, ha jugado como un equipo. Da igual que su roster esté plagado de estrellas, todos tienen muy claro que no juegan para sus números, juegan para ganar títulos.

 

Por todo ello, sentí un sentimiento de justicia cuando vi a los jugadores del Barça celebrar el título exultantes en el centro de la pista, todos con sus pequeñas réplicas del trofeo. Se lo merecían.

 

A mí no me dieron ninguna pero para no irme de vacío me voy a colgar yo mismo una medalla. ¿Recordáis lo que escribí en este mismo blog un lejano 31 de mayo? Para los más desmemoriados, aquí os lo reproduzco:

 

“Y después (de eliminar en semifinales al Unicaja) se las verá en la final contra el Tau sin ventaja de campo. Perfecto. Concentración y buena mentalidad desde el minuto uno y un Palau a tope cuando nos visiten los vascos, que seguro que no olvidan cómo les remontaron Navarro y compañía en el playoff de Euroliga. ¿Verdad, David? Esta vez al Barça le sobrará un partido: 3-1 y primer título de la era Pascual. Acepto apuestas en contra”.

 

Sé que es muy feo el pecado de vanidad, pero no he podido resistirme. Hasta siempre, amigos.