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Siempre vamos con prisa. Las distancias suelen ser muy grandes y las pruebas de sonido de antes de los conciertos suelen tener un margen de tiempo estrecho, con hora hora fija de principio y fin. El jueves en Santiago llegamos a la prueba por los pelos, montamos el equipo, cenamos y tocamos sin haber tenido la posibilidad de salir de nuestra rutina habitual y ver alguno de los primeros partidos, el Barça-Cajasol y Estu-Valencia. Normalmente podemos verlos si cenamos en un bar o un restaurante, pero esta vez andábamos apurados y tuvimos que cenar en el camerino minutos antes de salir al escenario. La sala se llena, unas 600 personas, el concierto es largo y entre la recogida del equipo y las charlas con los amigos y conocidos llegamos al hotel a las cuatro de la mañana.


El viernes a las 10 de la mañana arriba y a las 11 de camino. Otra vez con prisas pero llegamos a tiempo para la prueba de sonido, que hacemos a toda prisa, y salimos a toda prisa para el pabellón. Según llegamos acaba de terminar el duelo vasco y nos encontramos con San Emeterio en la sala de prensa y un poco mas adelante a Splitter rodeado de periodistas. Parece claro, el Caja Laboral ha vuelto a ganar.

Después de andar todo el día corriendo por fin llega un momento de "relativa calma". Y ... Guuuuuuuuuau ¡ Llegamos a tiempo justo de ver a los jugadores calentar. Nos sentamos detrás del banquillo del Madrid, al lado de la cancha y con Messina delante nuestro. Lo pasamos teta, hay emoción y durante el partido nos relajamos y disfrutamos como de una velada de lucha libre mexicana. La gran mayoría del público silba, grita, patalea y abronca al Madrid, especialmente a Reyes. El frente que forman los seguidores vitorianos y los de la Penya arrasa al del Madrid por goleada. En la cancha Jaric se hace el jefe, Llull se lo cree y Hansen decide que puede ser un buen día para ir soltando el brazo. Bogdanovic aprieta, Tucker no aparece y el partido acaba siendo una muestra de cómo Messina es capaz de hacer jugar con una seriedad que imagino que acabará dando sus resultados al Madrid. Lo que no se ve aún es la soltura en el juego y la capacidad de jugar casi con los ojos vendados que tiene el Barça. Con lo que me quedo flipado es con el futuro inmediato que tiene el Joventut y el morro que le echan sus post adolescentes. Debe ser el agua que beben en Badalona.

Un minuto antes de que acabe el partido y con Llull enchufado salimos corriendo hacia la sala. Llegamos apuradísimos - como no ¡ -, con los Nu Niles ya en el escenario de un Cafe Antzokia lleno y mientras acaban su concierto, nos vestimos, limpiamos y secamos nuestros gorros de vaquero Norteño Mexicano y a lo nuestro, a darle al r'n'r ¡

 

 

 

 

Hoy me lo tomaré con mas calma y a disfrutaré al máximo de las semis y de los conciertos, pero esta vez como espectador. Y después, por primera vez en cuatro días, dormiré mas de cinco o seis horas.

 

 

 

 

 

 

Fernando Pardo

Antes de explicaros nada sobre nuestro tercer día en Bilbao queriamos hacer un agradecimiento en nombre de todas a todo el público que ayer nos ha hecho sentir una de las mejores experiencias en nuestras vidas... Escuchar a más de 14.000 personas (¡y no exageramos!) gritar durante una coreografia: MVP, MVP!, ha sido algo más que especial para nosotras ya que nos hemos podido sentir satisfechas de todo el trabajo que hemos hecho. A partir de ahora saldremos en medio de la pista más ilusionadas y orgullosas que nunca de ser una cheerleader, de ser una Dream cheer. ¡Gracias aficionados de todos los equipos y gracias de corazón a nuestra entrenadora también porque nunca hubiéramos podido vivir algo como lo que ha pasado hoy sin ella. Todo su gran trabajo y esfuerzo por su equipo ha conseguido esto. ¡¡ Ella es la gran MVP !!

¡¡¡Por cierto!!! Ya hemos comprobado que habéis estado entrenando la coreo de la Copa! También impresionante como todos la habéis bailado con nosotras. Esperamos que mañana aun estéis MÁS involucrados que hoy... No olvidéis que sólo os quedan dos días para seguir entrenándola con nosotras. El día de la final, todos juntos, seremos un equipo!

 

 

 

 

 
Y bueno, sobre nuestro día ayer... decir que esta mañana hemos podido descansar un poquito más que ayer. Nos hemos levantado y hemos tenido tiempo de hacer turismo por Bilbao y aunque el tiempo no acompañaba, la verdad es que es una ciudad muy bonita, sobretodo el Museo Guggenheim. Nos ha encantado!

Despúes de comer en el restaurante de nuestro hotel (que por cierto, tenemos un servicio excelente, se portan muy bien con nosotras y nos miman mucho aunque a veces seamos un poco "tiquismiquis" jeje) hemos ido a entrenar las coreografías que teníamos preparadas para la última jornada de los cuatos de final. Mi compañera Cris y yo queríamos dar la enhorabuena a Laia que ha hecho un salto espectacular en nuestra coreo Bleeding Love a pesar que estaba un pelín nerviosa y de la dificultad que conlleva ya que es un salto con mucho riesgo... pero en definitiva es una crack jeje. Y ya que estamos, dar la enhorabuena también a nuestra compañera Lara que está con el equipo en Francia (otra crack), que ya nos hemos enterado que en esta misma coreo ella hoy también ha hecho un salto perfecto... ¡¡¡Un besito a todas las que estáis allí!!!
 
Deciros también que ayer llegaron dos componentes más de nuestro equipo y hoy llegarán dos más. Los conoceréis en el primer partido de hoy. Tenemos mucho trabajo todavía por delante ya que ahora llegan los partidos mas importantes, semifinales y la gran final... Estad bien atentos, aún tenemos muchas más sorpresas para vosotros. Esperamos que las disfrutéis tanto o más que lo habéis hecho hoy.
 
Por último dar la enhorabuena a los equipos que se han clasificado para semis, es toda una lástima que no todos puedan llegar a la final, os deseamos más suerte para la próxima Copa.
 
Y ahora ya nos vamos a descansar que ha sido un día duro.
Gracias a todos de nuevo y hasta mañana!
 
We gotta feeling!
 
Sara y Cris.

Ya puedes disfrutar de todo lo que sucedió el viernes de Copa referente al Power Electronics Valencia. Zona lúdica, Minicopa... BEC con opiniones de caras conocidas y ¡ojo! la porra de la prensa para semifinales...

 

 

 

 

Álvaro Martínez

Ya puedes disfrutar de todo lo que sucedió en el día de ayer en la Copa del Rey, eso sí, visto desde el ángulo del Power Electronics Valencia. Más imágenes del equipo, de la afición, los medios, el espectáculo... un seguimiento más cercano para que no pierdas detalle

 

 

 

 

Álvaro Martínez

Hola a tod@s!

Primero de todo felicitar a los equipos que ya se han clasificado para semis !!

Ha sido un día muy largo e intenso ya que ha sido el primero y había muchos nervios y muchas ganas de hacerlo bien. Como ya os ha comentado Brenda, ayer a las 8 de la mañana ya estábamos en el pabellón ensayando y acabando de ultimar los detalles de la sorpresa que os teníamos preparada: la coreografía que hemos bailado todos juntos!

Os queríamos dar las gracias por vuestra colaboración, y yo personalmente agradeceros vuestro apoyo en mi nuevo papel de speaker!!jeje . Ha sido muy emocionante para mí, a pesar del pequeño incidente que hemos tenido en la primera actuación, el micro no ha funcionado!! Qué  nervios!!  De todas formas ha sido todo un éxito gracias a vosotros y esperamos que mañana volváis a hacerlo tan bien como hoy y volvamos a bailarla todos juntos. ¡¡¡Vamos a por la Coreografía oficial de la Copa del Rey 2010!!!

Pero seguir ensayando eh, hoy quiero veros de pie y que ya os la sabéis super bien!! ;-)

Estamos muy contentas ya que tanto nuestra entrenadora como la organización nos han felicitado por nuestro trabajo realizado y que tantas horas de entreno le hemos dedicado. Hemos recibido muchos aplausos pero el más divertido ha sido el  que nos han dedicado los aficionados que esperaban entrar en la estación de metro cuando hemos salido del pabellón y nos dirigíamos a nuestro minibus!! Muchas gracias a todos!! Sois geniales!!!

 

 

 

 

 

Bueno, después del día que hemos tenido nos vamos a descansar para este viernes poder seguir dando el máximo… ya veréis, estad atentos !! hemos preparado una coreografía muy bonita en la que Laia os sorprenderá!! Es un número muy emotivo y con un grado de dificultad alto, no os puedo contar más, pero esperamos que os guste tanto como a nosotras.

 

 

 

 

 

Os contaré una intimidad del equipo... Si os fijáis hay un momento de máxima dificultad que es cuando Laia salta por encima de todas nosotras, ahí debemos estar muy muy concentradas para cuidar la alineación exacta de nuestros cuerpos para que todo salga a la perfección, y una vez cae Laia al suelo solemos emocionarnos mucho, tanto que si vierais nuestras caras de cerca os daríais cuenta de la emoción que nos provoca. Es un momento increíble, ahí nos sentimos todas realmente UN EQUIPO!! Nosotras solemos bromear y decir: Una para todas y todas para una. Jeje

Bueno  ya nos vamos a dormir y sólo deciros que esperamos veros a todos allí con las mismas ganas de ayer!!

Buenas noches a todos y muchos ánimos a los equipos que esta tarde se juegan el pase a las semifinales.

Hasta esta tardeeee!!

Alba y  Laia

Hola aficionados,
 
Son las 10 de la mañana y ya estamos preparando todos los vestuarios y ultimando detalles para esta tarde. No obstante a las 8 en punto estábamos en pista entrenando. Ha sido nuestra primera toma de contacto con el pabellón que, como ya pudimos ver en la Supercopa 2007, no nos fallaba el recuerdo y ¡sigue siendo precioso! ¡El pabellón es espectacular!
 
Ha sido una sensación muy especial, entrar en el BEC con las luces tenues y una música de fondo de Dire Straits. ¿Nervios? ¡Por supuesto! Es una Copa del Rey y todo tiene que salir perfecto y todas tenemos que dar al máximo de nosotras, ¡aunque con la afición baloncestista esto resulta muy fácil! Por experiencia propia sabemos que éste es un evento inolvidable, llevamos muchas Copas del Rey siendo las Cheerleaders oficiales de la ACB y os puedo asegurar que ¡nos acordamos de absolutamente TODO lo vivido! Así que en parte hay nerviosismo porque vamos a vivir otro viaje más INOLVIDABLE.
 
¡¡Motores a punto!! ¡¡Preparadas!! ¡Y… que esta tarde empiece el espectáculo!
 
¡¡Por cierto, y TODOS A BAILAR CON NOSOTRAS!!
 
Y cómo no, mucha suerte a los 4 primeros equipos que ya se enfrentan hoy.¡Os esperamos en la cancha! :-)
 
¡Agur!
¡Brenda!

Hola de nuevo a todos , ya desde Bilbao!

Hace unas horitas que hemos aterrizado y ahora, despúes de cenar, vamos a descansar para estar al 100% el primer día de la Copa. ¡¡¡Estamos deseando pisar el parqué!!!


Mañana a las 8 de la mañana ya tendremos nuestro primer entreno y primer contacto con el pabellón, así que a las siete desayuno y a entrenar.
 
Es increíble...


¡En Bilbao ya se respira el aire de la Copa! es un aire especial..
 
 Estamos muy ilusionadas y un pelín nerviosas (no os vamos a engañar, jeje) ya que hemos entrenado mucho para que todo salga perfecto y no podemos esperar a enseñaros nuestras nuevas coreografías que hemos preparado este año para vosotros. Esperamos que os gusten y recordar que en nuestra página web: www.dreamcheers.com, este año  podéis enviarnos todos vuestros videos, fotos y comentarios, y los mejores aparecerán en la web.  Prometemos mirarlos todos!!
 
Por cierto, ¿cómo lleváis la coreo?  :-) Esperamos que os esté gustando y así la podáis disfrutar con nosotras. No os preocupéis que aún tenéis tiempo para perfeccionarla y cualquier duda que tengáis recurrir al enlace de la Copa del Rey de la coreo ¡ We gotta feeling ! Mañana os la presentaremos en la cancha!! y esperamos veros bailarla eh. ;-)
 
Queremos agradecer a los amigos de Marca el especial que nos han hecho en su web, nos ha gustado mucho. Muchas gracias por tratarnos siempre con tanto cariño :).

Y, para acabar, también desearle buen viaje y mucha suerte al resto de nuestras compañeras que mañana viajan a Francia para el evento "La Semaine Des As" que equipara la Copa del Rey en territorio francés.
 
Os esperamos a todos mañana! Un beso!

Hola a todos,

 

Qué ilusión, aquí de nuevo!!

 

Ya estamos listas para partir camino a Bilbao. Y os queremos hacer nuestro primer escrito desde nuestro vestuario, ya que justo hemos finalizado el último entreno antes de marchar a Bilbao.

 

Menuda concentración hemos tenido este año, ha sido muy muy intensa ya que las sorpresas serán muchas en esta copa. Nosotras ya hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para ir totalmente preparadas para regalaros nuestro  mejor espectáculo, ahora os toca a vosotros estar allí esperándonos juntos a todos los equipos.

 

Además  este año más que nunca vamos a necesitar de vuestra ayuda, de momento sólo os contamos una cosa: ¿Habéis visto ya la coreografía de al copa? . ;-)  Pues queremos que os al aprendáis, vamos a intentar hacer que todos, absolutamente todos, consigamos hacer de esta coreo el Baile de la copa del rey.

 

Así que hasta el próximo escrito, ya desde Bilbao, podéis ir aprendiendo al coreo. Jeje

 

Un beso a todos.

Y nos vemos en al copa!!

Esta va a ser mi primera Copa del Rey y la primera vez en meses que me voy a quedar en una ciudad más de dos días con otra excusa que no sea dar un concierto. Unas vacaciones llenas de baloncesto. La última vez que pisé una cancha fue el pabellón de deportes del Real Madrid, creo que hacia el 82 o el 83, cuando aún jugaban Delibasic y Dalipagic -creo recordar que sólo en los partidos europeos- con el Madrid. De la NBA sólo llegaban nombres y fotos, era otro planeta a años luz que sólo tenía conexión con el baloncesto europeo cuando algún jugador americano de nivel decidía acabar aquí su carrera.

Nosotros vivíamos la realidad europea y nuestros ídolos no eran Julius Earving o Abdul Jabbar, sino Homicius, Slavnic, Epi o Corbalán y en mi caso Delibasic, ¡Mirza Delibasic! Un tirador buenísimo de la mejor escuela yugoslava, frío como el hielo y que pasaba como nunca había visto antes. Era lo más parecido a una estrella del rock en el baloncesto europeo, con su peinado como Jean Jacques Brunell, bajista de los Stranglers, pose chulesca y con una capacidad imposible para mezclar individualidad con juego colectivo. Eso le diferenciaba del resto de los aleros que jugaban en el viejo continente: su capacidad para repartir juego dentro de la zona como un base, con pases increíbles mientras miraba a otro lado sin inmutarse y con una absoluta cara de pocker. El rey de las "asistencias espectáculo". Valía tanto un buen pase suyo como una canasta en contraataque de Iturriaga.

Poco después se fue del Madrid, llegó la NBA y se acabó el viejo estilo de baloncesto europeo, austero y efectivo debido a la presión del baloncesto espectáculo que venia del otro lado del charco. Y llegaron Magic Johnson y compañía y con ellos llegó la revolución al baloncesto europeo.

 


 

Yo iba con los Lakers y mi hermano Miguel con los Celtics, cada uno con nuestras camisetas y las Converse de cuero. Poco después dejamos de estudiar y empezamos a darle al rock. Aunque seguimos jugando los fines de semana en las canchas de la calle que había por Chamartin, las de la calle Puerto Rico y las de Alfonso XIII, al lado de la antigua fábrica de los vaqueros Rok -  si, Rok ¡ -, ya nunca mas pisé el Pabellón de deportes del Real Madrid más que para ver conciertos. El baloncesto pasó a ser un deporte que disfrutaba sólo por la tele o en pachanguitas de dos contra dos en cualquier canasta que hubiera cerca de las salas donde íbamos a tocar. Todavía guardamos en el local de ensayo el balón que llevamos con nosotros durante años en la furgoneta.

Y para que se cierre el círculo, ahora vuelvo a vivir la fase final de la Copa Del Rey casi 30 años después de la última vez que viví un partido en la cancha. Y de paso, a ver al jugador que con 19 años es lo mas parecido a Mirza Delibasic que he visto en muchos años, a Ricky Rubio. Igual de frío, de enorme pasador, camino de convertirse en igual tirador y, paradojas de la vida, ¡con un peinado muy parecido!

Y también a vibrar con Navarro, el Curro Romero del Basket hispano, puro arte en movimiento. Y con Jaric y Garbajosa y Teletovic y Tucker y Reyes y más y más y más. Y eso que yo de pequeño era del Madrid. Ahora soy un poco de todos, más de jugadores o de entrenadores que de equipos, aunque la cabra tira al monte. Y más del baloncesto europeo que del americano, simplemente porque la rivalidad y la tensión que hay en algunas canchas del viejo continente me pone aún más que el espectáculo que es capaz de dar Lebron James.

Vuelve el rock al baloncesto europeo ahora que las lecciones que llegaron desde la NBA en los 80 han sido asimiladas y reconvertidas en propias; ahora que los jugadores europeos son decisivos en sus equipos, carne de All Star y números altos en los Drafts de cada año. De paso, ya que estoy en Bilbao, disfrutaré de cada noche de la música en en directo que gracias a la ACB vamos a tener en el Cafe Antxokia.

¡¡¡A vibrarrrrrrrrrrrrr ¡¡¡

Fernando Pardo

¿Qué os pensabais, que os iba a dejar sin saber como fue la semana después de la paliza? Pues estáis equivocados, después de aquel partido no os iba a dejar sin la segunda parte de la historia.

 

Evidentemente no fue una semana típica y la programación previa tuvo que ser variada. Normalmente planifico entrenamientos con una o dos semanas de antelación, siempre dejando espacio para incidir en aspectos concretos que se hayan visto en el partido anterior. Pero claro, es que no hubo partido como tal y en lugar de preparar física y tácticamente el próximo choque lo que quise es preparar al equipo mentalmente.

 

Lo primero fue preparar la charla post partido que siempre tenemos. Sin apuntes técnicos o tácticos que hacer, lo que buscaba era que todas nos miráramos la cara y el equipo entendiera mi postura. Planifiqué las palabras y las ideas clave con las que quería que se quedaran. Lo primero era comprender la magnitud de lo sucedido. Les dije que el resultado era lo de menos, lo preocupante era  la actitud, porque un mal día lo puede tener cualquiera pero repetir aquella actitud era inadmisible.

 

Fui mi claro en mi postura al respecto, como también lo fui a la hora de exponerles que yo necesito tener la total seguridad de que el equipo confía en lo que hago y planifico y, de igual modo, tengo que tener la seguridad que puedo enfadarme o ser totalmente sincero con una jugadora sin que ésta se lo tome de forma personal.

 

Muchas veces, las jugadoras piensan que el entrenador, como el profesor, les tiene manía y siempre le está corrigiendo y diciendo lo que hacen mal. Sé que igual no es lo correcto, pero yo me enfado y corrijo más a la que sé que puede hacerlo mejor y tiene más interés. A la pobre que apenas bota y tira medianamente bien no le pido tanto porque también sé que no me puede (o quiere) dar más.

 

Como creo en la táctica del palo y la zanahoria. Durante la semana fui alternando los enfados y las alusiones al partido anterior con mis típicas tonterías sobre la paliza, simplemente se trata de ir mintiéndoles en la cabeza pero sin agobiarles la idea de que la derrota no es sólo cosa de las jugadoras o el entrenador, sino también del club que hay detrás.

 

Me gusta la psicología en el deporte y más cuando trabajas en categorías de base. Creo que una buena charla motivacional puede ser más beneficiosa que cualquier entrenamiento por eso siempre pienso la charla antes del partido. A veces la inspiración sale de otros entrenadores, pero en otras ocasiones surge de frases célebres  o incluso de canciones y películas. Pensé pedirles un listado con canciones favoritas y grabar un cd, pero conociendo sus gustos creo que no hubiéramos pasado del tecno-house, Bisbal o Bustamante.

 

Descartada la opción musical, me dediqué a lo que llamé "contracharla". Les dije que el domingo las palabras sobraban y que era el tiempo de la acción. No había discurso que valiera y que para ganar había que trabajar duro y confiar en una misma.

 

Me vino de maravillas que antes del partido una dirigente del club rival viniera a hablar conmigo. Era lectora del blog y eso nunca sabes si es bueno o malo, igual me echan una bronca o se hacen fotos conmigo. No fue ni lo uno ni lo otro. Agradecí especialmente que me dijera que su club siempre que juega contra el nuestro viene con mucho respeto. Esto del respeto es algo que valoro mucho y por eso le dije que sí había acabado tan decepcionado la semana pasada era por la imagen dada. No se puede tirar a la basura la credibilidad de un equipo o un club en un partido.

 

En el vestuario les hice partícipesde esta charla, sobre todo para responsabilizarles. "Está permitido caerse, es obligado levantarse", les dije. Ya sé que todo esto puede sonar a tontería, pero yo me motivo con cualquier cosa... el colofón fue aumentar al volumen de la música que siempre les pongo (un día os comentaré mi selección musical).

 

Me gustaría contaros que toda la psicología sirvió para ganar, pero ya os he dicho muchas veces que este no es un blog de ganadores, sino de perdedores y el domingo perdimos. Sería injusto deciros que nos merecimos ganar porque el entrenador rival (que también es forero de ACB.COM) pensará lo mismo, pero ¿qué queréis que os diga? Yo creo que merecimos ganar.

 

Perdimos por cuatro puntos, pero recuperamos la imagen de semanas atrás. Fue un partido duro en el que el equipo pagó un mal comienzo de tercer cuarto. Siempre se dice que los pequeños detalles deciden los partidos, pero es que es verdad, cuando ves un partido en el que hay un constante intercambio de canastas, recibir un 0-8 puede ser decisivo.

 

Tuvimos nuestras opciones, hubo un par de jugadas de pizarra donde el triple se salió y, eso sí, lo que no comprendí es como en el último minuto y medio no hicimos faltas personales. Entre que la categoría no permite jugar finales igualados y no tienen práctica en ellos y que ellas no terminan de ser conscientes del juego, no hicimos personales. ¡Qué deportivas somos y ¡qué mal me sabe eso! ¡ no quiero hermanitas de la caridad en el equipo!

 

Esta semana se termina la liga y en pleno temporal de frío, las chicas juegan el domingo a las 10.30 de la mañana ¡al aire libre! La previsión del tiempo es de frío y lluvia (jugaremos porque está techado el campo), mi previsión es de pocos puntos y enfado del entrenador. Y es que no sé si hacer la táctica de la tortuga (uno bota y cuatro le rodean hasta llegar a la canasta contraria) o seguir al maestro Javier Clemente, patapum pa' arriba.

"Right now, I am preliminary putting my name in the 2010 dunk contest Saturday night".

 

Estas palabras, no supimos entonces de su poco fuste, fueron pronunciadas por LeBron James en la noche del 14 de febrero de 2009 durante el Slam Dunk Contest de Phoenix. Esta especie de promesa al mundo acabó siendo más relevante que el propio concurso, necesitado un año más de algo grande sin que la NBA, en este caso no, siga mostrando algún interés en hallarlo.

 

No era una entrevista. Era una de tantas improvisadas declaraciones que Cheryl Miller desenrosca a pie de pista. Pero tampoco una encerrona. Sólo que la viva animación del momento, lo que el público parecía querer escuchar y el claro objetivo del micrófono, hicieron el resto: que LeBron más o menos insinuara su presencia, como esa soñada sola vez, en la gala de los mates de 2010.

 

Así no habría más que esperar a una nueva edición del All Star Game para conocer la respuesta.

 

A medida que éste se acercaba, en medio de ese habitual revuelo promocional del evento, la posible presencia de LeBron en el Slam Dunk fue salpicando algunos artículos en la prensa, animando ciertos círculos de opinión y moviendo a preguntas a terceros. Pero todo ello sin la fuerza suficiente como para que el protagonista sintiera la menor presión.

 

Preguntado él directamente antes del partido en Utah de mitad de enero, su respuesta no variaba demasiado de aquel primer anuncio: "I'm still 50/50".

 

Algunas -pocas- personalidades del mundo NBA tampoco ayudaron en sus declaraciones, como si el asunto careciera de relevancia pero moviera a la unanimidad, uno de esos estrictos sentires que dan la espalda al gran público y que resumió a la perfección Phil Jackson: "No veo que tenga ninguna necesidad de hacer algo así". Como ratificando esa gélida teoría de lo mucho que LeBron tendría que perder y lo poco que ganar en una prueba de la que, por lo visto, no podría salir perdiendo. De poco servirían entonces deseos en sentido opuesto, el principal de los cuales salió del admirablemente pueril Dominique Wilkins: "Me encantaría poder verlo ahí".

 

Templando algo el frío de sus declaraciones Jackson añadía como ejemplo la cita de 1988, que vio la presencia conjunta de Jordan, Wilkins, Drexler y Webb, justificando que "entonces el concurso tenía más lustre que ahora". Olvidaba el viejo maestro que el lustre lo brindan precisamente los nombres a concursar. Que ellos son la causa del brillo y no al revés.

 

En realidad nada de esto importa ahora. Porque finalmente nada ha habido y aquellas bobas palabras se las llevó el mismo viento que las trajo.

 

Y sin embargo todo esto obliga a una pequeña reflexión.

 

Datando el NBA Slam Dunk del hoy lejano 1984 el completo de su trayectoria ha visto el concurso de varias generaciones que van de Julius Erving a Dwight Howard pasando por Michael Jordan, Dominique Wilkins, Clyde Drexler, Kobe Bryant o Vince Carter. Quiere esto decir que, a pesar los altibajos y al margen de juicios de calidad, las llamadas estrellas de la NBA que exhibían además fabulosas cualidades para el mate acabaron acudiendo al concurso. Una cita que contempló con sentido placer el paso de todas ellas.

 

La NBA se aboca a perder su primera gran batalla en este sentido.

 

Uno de sus jugadores emblema, el más perfecto ejemplo hoy día de ese matrimonio entre Star System y Human Highlight, empieza a mostrar todos los síntomas de que el Concurso de Mates nunca contará con su presencia. Con la participación de un ejemplar como nacido para ese visual escaparate.

 

Seguramente nada de esto tenga importancia. Por lo que parece, es la propia liga la primera indiferente a esa ausencia. Un paso más en un proceso por el que hace tiempo que el cuidado de esa última cita del sábado noche dejó de importar a quienes precisamente la exportaron al mundo con el mayor éxito imaginable.

 

Son demasiadas las pruebas que fortalecen esta renuncia. Sucesiva y principalmente la NBA:

 

  • No supo reaccionar a la desbandada posterior a 2001.

 

  • Parcheó torpemente el nuevo escenario con la norma Rising Stars, una inexplicable represión candidata que prohibía la presencia de matadores más allá de su año sophomore (norma que acabó quebrantando Ricky Davis).

 

  • Perdió la hegemonía mundial frente a las nuevas generaciones de matadores amateur, cuya posible invitación al NBA Slam Dunk proporcionaría, además de contar con los mejores dunkers del mundo, un escenario de apasionante rivalidad que ofrecer la noche del sábado al mundo entero. Esta última se explica a través de lo que universalmente se conoce como Copyright, esto es, nada que no pertenezca a nuestra marca.

 

  • Conformándose con invitaciones de rango débil. Sin mayores incentivos que una publicidad juvenil que en su día favoreció a jugadores como Dee Brown o Harold Miner y que incluso estos días confirmaba Phil Jackson sobre Shannon Brown. Una máxima algo vil según la cual "el concurso te hará célebre".

 

Por todo ello nada importa, de momento, a instancias oficiales. Nada relacionado con el incentivo de un honesto evento que tan grandes momentos brindó.

 

Nada de esto supone novedad y hasta diríase que relevancia. Pero la tiene. Y aquí es donde reside la verdadera cuestión y motivo del presente texto que bien podría llevar por título un recordatorio en modo denuncia:

 

Lo mejor que ha dado el mundo del Deporte lo dieron siempre sus mejores.

 

 

En el baloncesto hay, como en todos los demás deportes, terrenos por lo general inalcanzables que rara vez fueron conquistados. Están ahí y dormitan en silencio. Son límites, barreras invisibles. Y como tal, hicieron alguna vez acto de presencia quedando entonces poderosamente grabados en la retina.

 

Y la retina no sabe de registros.

 

Una de estas fronteras se expresa en el baloncesto al hipnótico momento en que la cabeza de un jugador alcanza la altura del aro.

 

Un acto exactamente definido como prodigio atlético que todavía hoy sigue siendo objeto de rarísimo dominio y, por ello, de asombro.

 

Un asombro que permanece intacto al margen incluso de la estatura del protagonista. Como si esa extraña imagen resultante tanto moviera a la perplejidad en el mate de Ralph Sampson que abría el All Star de 1985 como en alguno de los extraordinarios follow up's de Shannon Brown.

 

Es como si la costumbre visual del juego hubiera habituado al ojo a establecer una frontera que los cauces normales no pueden todavía rebasar.

 

Y sin embargo esa frontera, rara y huidiza incluso a las diferentes tomas de cámara (motivo que enciende además su atractivo), ese cielo que parece delimitar la línea del hierro, se ha alcanzado un buen número de veces en la NBA. De Lew Alcindor a Gerald Green son ya muchos en acumulado. Pero muy pocos en proporción histórica. No es otra la razón de que el milagro Chambers no haya perdido un ápice de fuerza.

 

De esos pocos se cuentan con los dedos de una mano los que fueron capaces de incluso rebasarlo.

 

Es casi seguro que a día de hoy la mayor altura alcanzada por un jugador de baloncesto en la historia de la NBA siga perteneciendo a Larry Nance en la irrepetible noche del 28 de enero de 1984.

 

Desde entonces, más de un cuarto de siglo después, y a pesar de la rápida evolución de las genéticas NBA, no se ha dado tal vez un biotipo tan ideal como el de Nance (2.08) no ya para contravenir las leyes de la gravedad, sino para situar ese techo (3.12 con la cabeza / 3.80 con su mano) por encima suyo.

 

No hasta ese prodigio sobrehumano conocido como LeBron James.

 

Pruebas de esa capacidad las ha exhibido en numerosas ocasiones en los últimos tres años. Ni las mayores de esas pruebas parecían sin embargo suficientes para validar esa teoría de romper un récord que, en rigor, tenemos que calificar de invisible.

 

Sin embargo no parece haber año en que la plenitud atlética de LeBron James parezca haber llegado a su tope. Al contrario, por si ya parecía imposible, su velocidad y fuerza siguen aumentando hasta extremos que en particular el baloncesto no había conocido.

 

Después de todo lo dicho, y relacionarlo estrechamente porque nada de ello va separado, toca entonces pasar a la acción.

 

El brevísimo video final, con todo ese encanto de lo inexplorado, lo explica todo. Pero procede antes una descripción. Merecida en este caso por la insólita naturaleza de la imagen, acaecida el pasado 11 de enero en el Rose Garden de Portland.

 

A 10:50 del final de partido, acumulando LeBron cerca de 30 minutos de juego (más de 1500 de temporada), Mo Williams disponía del balón en la esquina izquierda del ataque cuando vio cortar al proyectil desde la diagonal opuesta del triple.

 

Fueron apenas cuatro metros de carrera. Una distancia suficiente para que alguien, por si no lo estuviera ya, escapara a nuestro mundo durante unas décimas de segundo.

 

Sorprende cómo actúa la mente en el baloncesto. Hay tantos tipos de salto, de magnitudes y direcciones, como las inmediatas circunstancias obligan al cerebro a poner en juego. En ésta LeBron intuye que la distancia del pase, que ya ha formado Mo en modo alley oop es demasiado grande como para no ganar una diferencia de altura en relación a la defensa. Como para no arriesgar a un salto mayor de lo habitual, a un despegue superlativo.

 

Esto le conduce a disparar sus condiciones físicas por encima -he aquí lo increíble del resultado- del 90 por ciento. Que a día de hoy LeBron James emplee su naturaleza por encima de ese nivel es el equivalente a poner al rojo una prensa hidráulica o pisar a fondo un Fórmula 1.

 

Una vez LeBron resolvió que la fuerza a emplear en el salto fuera de grado máximo todos sus resortes actuarían al unísono, como un mecanismo articulado de perfecta sincronía.

 

La secuencia de lo que apenas dura un segundo puede explicarse tal que así:

 

1. Va a batir en carrera (no en estático), su terreno ideal. 

 

2. Al momento de la batida James resuelve magistralmente las sinergias de toda su energía cinética. Libre del balón se encuentra en condiciones ideales para ello, como el saltador de altura.

 

3. Brazos y pierna derecha, más la fuerza del tronco, constituyen una masa suficiente para levantar el resto del cuerpo, al que suma, y aquí la fuerza principal, la pierna de batida, su izquierda, en poderosa torsión de alzado. El completo de su cuerpo constituye entonces una poderosa pértiga.  

 

4. Tiene lugar entonces EL SALTO.

 

5. En una décima de segundo LeBron James sitúa su cuerpo a una altura no razonable en los vectores del deporte actual. Su centro de gravedad supera entonces los 2.50. El centro de gravedad de un supercuerpo de 2.03 de estatura de más de 120 kilos de peso. 

 

6. La altura de su cabeza supera la horizontal del aro en seis o siete centímetros, situándola sin estar el cuello completamente estirado, en torno a los 3.11 o 3.12.

 

7. Los ojos de Martell Webster (2.01), que también ha saltado con él, quedan incluso por debajo del ombligo de James. Los de Brandon Roy (1.98) apenas si superan sus rodillas. 

 

El momento no pasó desapercibido -no era posible- al revisado habitual de imágenes a cargo del NBAE.

 

LeBron James legaba así una imagen completamente monstruosa. Una escena fuera de los márgenes físicos que nuestro tiempo conoce.

 

Por encima entonces de ver a LeBron James en el Concurso de Mates, se trata muy especialmente de que una de las anatomías más prodigiosas del planeta pudiera hallar el más exacto lugar donde verse y sentirse liberada, encendida al rojo y destinada a alcanzar su cénit absoluto a los 25 años de edad.

 

 

 

 

 

 

Se trata más concretamente de que en los cinco eternos factores del mate artístico (altura, volumen, trazado, atributos y plástica) se pudiera materializar como nunca esa vieja quimera de ver dos dieces (10) absolutos en los dos primeros.

 

La experiencia indica que LeBron no parece mentalmente diseñado para enriquecer sus ejercicios de grandes atributos. Estando sobradamente dotado para ello, conoce el cross a la vez que se le ignoran ejemplos de un simple windmill en estático. No parece, pues, destinado al ornamento milimétrico de ejemplares como Terence Stansbury o Jason Richardson.

 

Su terreno es bien otro. El de las magnitudes brutas. Como Tyson en pegada o Bolt en velocidad. Así de proponérselo, tan sólo de proponérselo, James conquistaría muy seguramente la mayor altura registrada por un jugador de baloncesto en 120 años de Historia. Y hacerlo además ante cámaras de altísima resolución que exprimir el momento hasta sus últimas consecuencias.

 

Algo de lo que acaso tan sólo fue testigo Jay Carty en privado hace ya demasiado tiempo. Algo que seguirá destinado a la vieja leyenda o entregado a la especulación del futuro, uno de cuyos hijos está aquí ahora.

 

Eso es lo que la ausencia de LeBron en un concurso de mates supone.

 

Eso es lo que el mundo se pierde. La más poderosa prueba actual contra esa mentira que dice "We've seen it all".

 

 

Por una extraña razón, llega un momento cada temporada en la que el SuperManager parece perder interés.  Lo veo todos los años en el número de visitas al Rincón del SuperManager y, aunque nadie de ACB me lo haya confirmado, también lo notan los organizadores del juego tal y como nos dice el todopoderoso Google. Es normal, o más comprensible al menos, que los menos "adictos" puedan desengancharse a medida que pasa el tiempo al verse muy lejos de la cabeza o con nulas (¿?) posibilidades de ganar su liga privada. Lo que no veo tan normal es que los más veteranos, y verdaderos enganchados del juego, lleguen a plantearse en el mes de febrero que esto ya no tiene interés. Uno de los argumentos más utilizados es que "cuando el broker deja de ser un problema, todos los equipos son iguales y recortar puntos se hace imposible".

 

Como diría aquél... ¡Y un huevo! El mejor ejemplo lo hemos tenido en esta última jornada. Para algunos, la elección de nuestras tres ventas era clara: Tucker, Reyes y Splitter, los tres con "banderita suiza invertida", aunque alguna fuera más traicionera de lo esperado. Los fichajes, ya eran más complejos: "¿Meto a Lavri o a Veli? ¿A Savané o a Teleto? ¿Me la juego con Eliyahu? ¿Van Lacke on fire o le devuelvo la confianza a Rafa?" Al final, con alguna que otra diferencia, la mayoría salimos con un equipo bastante estándar, apostando por los caros, con mucho dinero en caja y, aunque no terminaban de convencernos, con los mismos bases de la jornada anterior.

 

Sin embargo, el domingo, dos managers con equipos casi calcados tenían caras bien diferentes. Por un lado, el manager con equipo estándar y con San Miguel como apuesta de la semana anterior, se lamentaba con sus 172.8 puntos (65000º de la jornada); por otro, el manager con el mismo equipo estándar pero con un francesito en el puesto de  base, se frotaba las manos con sus 218.2 puntazos y su posición 2000 en la jornada. Dos jornadas como ésta y ni siquiera el mejor manager de Europa podría mantener su holgado liderato.

 

Desde mi humilde posición (3313º), y con la experiencia que me da el haber participado en todas las ediciones del SuperManager, os aconsejo que no os rindáis por muy lejos que veáis vuestro objetivo. Por mi parte, me apuesto mi firma del foro (curiosa moda ésta) hasta que empiece la temporada que viene, a que acabo la temporada en el top 500. Y eso que debo estar a más de 150 puntos... Así que más me vale empezar con buen pie ya en esta 22ª jornada, en la que mis dos principales preocupaciones serán las de casi todos vosotros: las cuatro banderitas y la Copa.

 

Con Splitter y Reyes lesionados (edito: y ahora también Rafa Martínez), Van Lacke duda y el, para algunos, bajo estado de forma de Navarro, conseguir cuatro seleccionables de garantías parece ser uno de los principales problemas para esta jornada. En mi opinión no lo es tanto, pero los números dicen que algo sí hay que preocuparse. Para empezar, un seleccionable medio valora un 17% menos que un comunitario y un 36% menos que un extracomunitario. Además, sólo hay 9 jugadores seleccionables de más de un millón de broker (el primero de ellos está KO, recordemos, el segundo en "baja" forma y el tercero y el cuarto juegan fuera ante las dos mejores defensas de aleros de la liga). Y para colmo, sólo una jornada en toda la temporada ha habido 10 jugadores seleccionables pasando de 20 de valoración.

 

¿Y si encima están pensando más en la Copa que en el partido de la jornada 22? Entonces ya mejor que ni miremos nuestra puntuación el domingo. Aunque para tranquilidad de todos, los jugadores que juegan la Copa no tienen porqué relajarse y valorar menos. Si bien el año pasado estuvieron un 3% por debajo de su media hasta ese momento, en la temporada 2007/08 los jugadores de los equipos que disputaban la Copa consiguieron el fin de semana anterior una valoración media un 11% superior a la que tenían hasta ese momento. Además, valoraron entre un 17% y un 40% más que los que no jugaban la Copa y, en un 70% de los casos, se llevaron el bonus por victoria. Eso sí, en las últimas dos temporadas, el MVP de la jornada previa a la Copa ha sido un jugador que no la jugaba: Caner-Medley en la 2007/08 y Oleson la temporada pasada.

Jotas

Según la ciencia, un agujero negro nace después del colapso interno de una estrella. Esa estrella se hace, consume su energía y acaba explotando. La estrella sufre un colapso gravitacional, creando una zona en la que la fuerza de atracción es tan grande que nada se puede escapar de ella, ni siquiera la luz.

 

Después de mucho pensarlo creo que esta es la mejor solución que puedo encontrar y explicar a lo ocurrido al equipo este fin de semana. La metáfora del agujero negro sería perfecta para describir lo que le tocó vivir a las jugadoras en el partido que perdimos por 127-12.

 

Nunca antes había vivido una situación parecida y espero no tener que vivirla porque fue muy desagradable. No por el resultado, porque si un equipo ACB puede perder de 50, o el Ciudad Ros Casares es capaz de ganar de 80 puntos en Euroliga femenina, no es una locura pensar que en equipos de formación se pueda dar una diferencia igual o mayor. Y más viendo como la federación valenciana ha organizado la competición, juntando equipos de categorías diferentes en una única. Para que os hagáis una idea es como si se juntara la ACB con la LEB... pero a lo bestia.

 

Digo a lo bestia por las diferencias existentes son mayores, porque el equipo que nos ganó es un equipazo, no sólo por físico sino porque está muy bien trabajado y pretende ir al campeonato de España, mientras que nosotras estamos muy lejos de su nivel de competitividad (tampoco disponemos de los mismo recursos económicos o humanos)... aunque somos el cuarto equipo del grupo, es decir, que no somos ni de lejos los peores de la competición.

 

Dicho esto, no es excusa la mala planificación federativa para justificar el desastre del sábado y menos viendo el inicio del partido. A los siete minutos de partido el marcador era de 10-7. Sí, ellas frescas, presionando a tope y nosotras, a pesar de jugar con nueve y tener varias titulares en casa, manteniendo el tipo.

 

Realmente estaba muy orgulloso de cómo iban las cosas porque pese al miedo existente (todas sabían que tocaba paliza), la disciplina a la hora de salir la presión y atacar en estático estaba dando resultado. Pero entonces llegó el desastre. Hubo un tiempo muerto, hubieron cambios y entonces, como una estrella, nos colapsamos. Se pasó del 10-7 al 72-10 con el que terminó la primera parte.

 

Un parcial de 62-3 en menos de 13 minutos que guardaba en su interior un segundo cuarto donde encajamos 45 puntos. No había forma de atacar, por momentos no se cruzaba el medio campo y las canastas del rival se sucedían en apenas pocos segundos. Éramos absorbidas hacia el interior de un agujero negro deportivo.

 

 

 

Al descanso, pude haberme enfadado, de hecho lo estaba, pero en mi balanza interior pesaba más la decepción. La sensación de bajar los brazos antes de tiempo, de caos (ya nadie se ponía en sus posiciones para atacar ni hacía caso a mis instrucciones) era horrible, pero el ver que a algunas de las jugadoras les daba igual lo que estaba pasando era mucho peor. Era evidente que nos costaba mucho anotar y eso lo podía entender, pero no comprendía que en defensa nadie presionara, nadie incomodase al rival.

 

Habían muchas formas de perder y habíamos elegido la peor de todas, sin luchar. No me cabe duda que todas estaban fastidiadas y que nadie quería ser barrida de la pista, pero pocas o nadie demostraron hacer algo para evitarlo. La charla fue breve porque preferí dejarlas un par de minutos a solas para que hablasen entre sí y cambiaran la cara al salir del vestuario. De lo que dentro se habló no tengo ni idea, pero nada cambió.

 

Ya sin hacer presión el equipo rival (esta competición no les sirve ni para entrenar y tienen que hacerlo jugando amistosos con equipos masculinos), seguimos siendo un autentico desastre. Los 100 puntos llegaron antes de acabar el tercer cuarto y nosotras sólo fuimos capaces de meter una canasta.

 

Llegaron las lágrimas y la impotencia a algunas de las jugadoras. No es que me gustase la imagen pero al menos había orgullo en ese gesto; en otras no había expresión alguna, sus miradas perdidas en el banquillo eran propia de personas cuya mente estaban muy lejos del pabellón donde estaban jugando.

 

Evidentemente con cada fallo nuestro, el equipo se hundió y en toda la segunda parte sólo fue capaz de anotar una canasta, no podía creer que el mismo equipo que había aguantado un cuarto, recibiera un parcial de 102-2 en tres cuartos.

 

Está muy claro que para que se diera ese resultado (dejando ausencias de lado) a nosotras no nos salió nada, pero también es evidente que es una consecuencia lógica de lo mal que he trabajado de un tiempo atrás. Porque sí, no hubo ni lucha, ni orgullo, ni pasión, elementos que siempre intento inculcar a mis equipos. He fracasado porque no vi amor propio o pasión por este juego. Los entrenadores también debemos asumir nuestros errores y este era muy evidente para mí.

 

Lo reconozco soy muy competitivo, quiero ganar todos los partidos incluso en los que juego contra un rival de entidad superior y quizá tenga razón un amigo cuando decía que la diferencia que existe entre mi equipo y su entrenador es que la noche del sábado la pasaría yo jodido pensando en el partido, mientras que la mayoría de las jugadoras estarían de fiesta pasándoselo bien y olvidando lo sucedido.

 

No digo que una cosa sea buena y la otra mala, es más creo que debería de relativizar más las cosas, pero no puedo. Vivo demasiado este juego y la decepción que sentí el sábado (por la actitud, no por el resultado) tardará en irse.

 

Ahora, tengo claro que este partido no va a hacer nada más que motivarme más para que algún día sea uno de mis equipos el que meta los 127 puntos. Si las jugadoras quieren yo les ayudaré entrenando más si cabe. Caer está permitido, levantarse es obligado

 

 

PD: Si duro fue perder, peor ha sido dar explicaciones a todo el mundo. Por desgracia fui el único que vio el partido así que tampoco sé muy bien que decir. "No hablo sin presencia de mi abogado. No voy a decir nada que pueda ir en contra en mi juicio", le dije al padre de una jugadora.

 

Lo único que se me ocurre decir es que para que hayan equipos ganadores, siempre tiene que haber perdedores, para que existan palizas tienen que haber apalizados. Sí, somos unas paketes, pero algún día el mundo será de los paketes y ese día sonreiré como el gran loser que soy.

¡Y por fin me he dignado a escribir (pensaréis muchos jeje)!
 
Dicen que toda espera tiene su recompensa y esta actualización será algo especial y novedosa. No esperéis encontrar una historia, una anécdota de viaje o algo parecido. Más bien es una idea un poco más cercana a todos vosotros y que conllevaba su tiempo de preparación. Dejo ya la intriga a un lado y voy al grano. Para todos aquellos que seguís este blog, que tengáis preguntas que hacer, historias que queráis compartir, os propongo algo diferente: Una cena conmigo, o una cena con Sílvia Domínguez si suena mejor así jeje.
 
La cena se realizará en Salamanca el dia 6 de marzo a las 21:30, en el Restaurante Aguaclara (es como mi segunda casa aquí). El precio oscilará alrededor de los 24 euros. Las inscripciones se podrán realizar en el restaurante Aguaclara situado en la calle Dimas Madariaga nº34 donde tendréis que preguntar por Rubén. El límite es de 40 personas así que si estáis interesados os recomiendo que no tardéis mucho.
 
Aún así me gustaría pedir a aquellos que hayáis podido coincidir conmigo en algún otro encuentro con alguna peña, que al ser una cena con aforo limitado deis la oportunidad a otros que no la hayan tenido aún. Creo que es una buena manera de compartir un poquito de mi tiempo con las personas con las que me une un mismo sentimiento: nuestro equipo. No sé qué dará de si la noche, pero lo que sí os puedo prometer es que os vais a chupar los dedos y que todos los asistentes volveréis a casa con un obsequio, además de tener la posibilidad de conseguir una camiseta mía de la Selección Española que se sorteará al final de la cena entre todos los asistentes.
 
Éstas son las novedades que aporto al blog aunque desde la última vez hayan pasado muchas cosas, pero creo que hay algo de nuevo en todo esto porque ¡¡es algo que no propongo todos los dias!!
 
¡Espero que sea un éxito, así que allí nos vemos!
S.Domínguez
Reconociendo la absoluta singularidad de cada jugador en nuestro deporte, de todos y cada uno de ellos, es realmente difícil encontrar a estas alturas del tiempo ejemplares que aparenten una diferencia mayor de lo común sobre el resto. Jugadores presentados al mundo con su camino bajo el brazo y sobre los que resulte muy complicado establecer analogías.

 

De la actual hornada de novatos hay uno que apenas concentra atención. Y esto es debido principalmente a dos razones: jugar este terrible año en New Jersey y no destacar en ninguna tabla estadística.

 

Si alguien quisiera saber algo más del joven Terrence Williams probablemente acudiría a sus números. Se encontraría con algo como 6.8 puntos, 3.9 rebotes y 1.9 asistencias con un discreto 37 por ciento de acierto en apenas 20 minutos por noche. O sea, una fulminante invitación a pasar a otra cosa.

 

Y sin embargo esos fast finders no saben lo que se pierden.

 

 

 

 

Imaginemos, de entrada, un jugador en torno al 1.96 con unas cualidades atléticas prodigiosas que gusta además de ratificar a la menor ocasión. Lo que de costumbre se conoce por un matador.

 

Ocurre hoy día que términos como matador, tirador o taponador acumulan tal carga histórica consigo que automáticamente se tiende a imaginar el perfil físico -y casi técnico- de cada uno de ellos.

 

Un taponador figura enseguida la imagen del clásico hombre alto de brazos alienígenas. Un tirador al alero algo perezoso de sobresaliente lanzamiento lejano. Y un matador, a esa posición intermedia de anatomía estilizada que se reconoce, y a menudo exclusivamente, por las felinas predaciones al hierro.

 

Se da entonces un interesantísimo caso en el novato Terrence Williams. Porque, reuniendo todas y cada una de las propiedades del matador, y gustando además de ellas, carece en prioridad de todo lo que suele acompañar a ese perfil.

 

A la pregunta de si es Terrence Williams un matador la respuesta es rotundamente sí. Gusta en especial de los salvajes embates en carrera a una mano valiéndose de un vertical en torno al metro. Pero con él se enfrenta uno de entrada al paradójico caso de un matador que parece disfrutar mucho más con todo aquello que el matador no es.

 

Cada vez que sale a pista lo primero que se observa es un jugador que gusta del balón tan sólo para entregarlo. O mejor, con una acusada obsesión de crear juego. Williams posee unas cualidades innatas para el pase que le hacen disfrutar por igual un envío de circulación y uno terminal. Toda la vanidad que podría exhibir con los mates se ve satisfecha con los pases.

 

Ni mucho menos se detiene ahí. Ninguna de sus acciones está a salvo de un convincente sentido espectacular del juego, de forma que cualquiera de sus rebotes (20/10 en Milwaukee, 24 defensivos en dos noches seguidas) tiene lugar siempre a más de tres metros del suelo y a veces de manera innecesaria, con ese natural exceso de algunos guardametas en el fútbol a quienes se acusa de palomiteros.

 

Con el balón en las manos en el juego estático repliega todo su tronco recortando el bote al máximo y manteniendo la cabeza erguida. Adopta entonces la exacta posición de los cambios de ritmo en jugadores como Wade o Rose. Y sin embargo no lo hace. Simplemente está decidiendo a quién pasar el balón.

 

A ello se añade unas fabulosas virtudes para la reacción defensiva. Su velocidad de desplazamiento y una firme voluntad de molestar el ataque rival le convierten en un jugador defensivo de enorme versatilidad.

 

Y nada de lo que hace consiste en ornamento inútil. Se trata al contrario de un impulso natural que resulta técnicamente acertado. Todo ello le hace acreedor a un sentido plástico del juego que remite al primer Michael Jordan y hasta a memorias de culto como Edgar Jones o David Thompson.

 

Terrence Williams es, por todo ello, una extraña forma de shooting guard que traiciona sobre todo el primer término.

 

Cuatro años a las órdenes de Rick Pitino, Williams no ha estado libre de ciertos problemas relacionados con su entrenabilidad. Pero ninguno de ellos tan importante como su definición final como jugador. Porque gustando tanto de las fortalezas de un base no lo es. Delineado su perfil físico hacia un clásico shooting guard se lleva muy mal con el lanzamiento exterior y hasta se diría, como en James Harden, que con todo lanzamiento (su peor racha fue de 33 errores en 44 tiros). Le ocurre, como a Ricky Rubio, que facilitándose todos los accesos al hierro de manera muy favorable suspende en esa cualidad milimétrica conocida como touch.

 

Y sin embargo todas las discusiones que precedieron a su elección en el draft de 2009, que involucraron a responsables de New Jersey, Detroit o Golden State, no pusieron en duda su preciosa condición de all around. Y aquí reside su mayor valor de mercado. Un valor que su falta de minutos no le permite todavía ratificar en forma de números.

 

Williams es el único jugador en la historia de Louisville en recolectar conjuntamente 1500 puntos, 900 rebotes, 500 asistencias y 200 robos. Tras un partido ante Syracuse que le vio firmar 11 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias y 7 robos Pitino resumió lo visto bajo el titular: "His normal brilliance". Dos de los cuatro triples-dobles en la historia de Louisville son suyos. 

 

Quienes más lejos han llevado la teoría con él le atribuyen la valiosísima y rara condición de Point Forward, como si estuviésemos ante los mismos poderes de un Pippen o un Turkoglu de menor tamaño.

 

No parecen haber reparado en un problema. Un point, en cualquiera de sus formas, sabe subir el balón en condiciones ligeras y rápidas, como un acto inconsciente. Terrence, en cambio, parece haberse saltado esa lección y ni se encuentra cómodo en ella ni es de su especial interés dirigir el juego desde la propia canasta. Prefiere hacerlo como un segundo base que recibiera el balón de un primero. Otra de sus extrañas características.

 

Así ocurre que el cuerpo técnico de New Jersey, de arriba a abajo, de Thorn a Vandeweghe, está intentando descifrarle tácticamente, lo que que en determinados momentos ofrece capítulos de un interés que difícilmente encontrar con algún otro jugador en la liga.

 

No hay noche sin prueba de ello.

 

En el tercer cuarto del partido ante Philadelphia se dio una curiosa circunstancia que verifica el sumo cuidado que siguen teniendo con su caso. Al término del descanso Del Harris y Kiki Vandeweghe estaban cerca de tomar una decisión, confirmada luego de consultar al propio jugador. Dado el OK, Terrence ejerció de base durante unos minutos sobrados de curiosidad. Para no dejarle a solas, el técnico le arropó con Keyon Dooling y Courtney Lee. A 4:05 la entrada de Hayes a pista dejó únicamente a Williams con Dooling. A 2:31 la entrada de Chris Quinn devolvió a Williams a su posición aparentemente natural. Pero hasta entonces el equipo, atascado de costumbre a mitad de pizarra, salió ileso de varias posesiones apuradas gracias precisamente a la extraña claridad de lectura del joven novato.

 

En el último cuarto volvió a ejercer de base unos minutos con incluso algún visible experimento. Durante un tiempo muerto el técnico ordenó la siguiente acción a ejecutar. TWill como base aguardaría unos segundos en la frontal del triple, se abriría después a un lado con el balón, desplazaría la defensa, enviaría un pase a su izquierda (Dooling) continuado hacia la esquina donde aguardaba Hayes para el triple. La jugada, una media cuerda nacida de Williams, salió perfecta. Esa misma acción fue la orden para la jugada decisiva del partido sin éxito. TWill ya no estaba en pista.

 

Un panorama de este tipo, con un peso inesperado hacia él, no se dio en realidad hasta el 44º partido de temporada. Noche contra los Clippers saldada con victoria, tan sólo la cuarta en la joven carrera del rookie. Terrence disputó el último cuarto al completo, movió al equipo cómo y cuando quiso y acabó siendo decisivo en los 31 minutos que estuvo en pista (7 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias). No alcanzaba los 30 minutos desde el mes de noviembre.

 

Es hasta estos últimos partidos, y todavía con sumo cuidado, que parte del cuerpo técnico en New Jersey seguía pensando en su fuero interno por qué no fueron a por Tyler Hansbrough en el último draft. Un lamento que ha podido por fin esfumarse al completo.

 

Y nunca fue la calidad el motivo. Sino lo verdaderamente difíciles que Williams llegó a poner las cosas durante unas semanas. En ese periodo, el más doloroso del equipo, el joven se empeñó en hacerse daño. Tuvo salidas de tono con el mismo poco tacto en los medios que en su año senior en Louisville. Arremetía en el Twitter contra su falta de minutos, desafiaba seguir tirando si su par no estaba encima, perdió un par de autobuses y alguna sesión de tiro, y hasta llegó a asegurar públicamente qué distintas serían las cosas de no haber caído en New Jersey. Como resultado TWill perdió presencia en la rotación. "Durante casi un mes -firmaba Dave D'Alessandro- el novato pareció dominado por la impaciencia, la indiferencia, la frustración y, lo más curioso, el egoísmo". Tildando esta última de curiosa porque en pista Terrence ignora por completo esa conducta.

 

Y también fuera de ella. En los largos ratos de banquillo es el más alegre de todos y no deja de contagiar esa alegría, muy especialmente, a los cadáveres Josh Boone, Tony Battie, Bobby Simmons, hasta hace bien poco Devin Harris y ahora al cada vez más irreconocible Douglas-Roberts. Es, pues, ese tipo de compañero que resulta muy grato al entorno por su espíritu optimista y positivo.

 

Ahora por fin lo es.

 

 

 

 

Consciente de la nueva situación Vandeweghe le va ofreciendo minutos con cada vez mayor exigencia y, sobre todo, le ha desafiado asegurando que no emitirá un juicio sobre él hasta transcurrido un mes de esta aparente mejoría.

 

Una prueba que el chaval debiera tomar muy en serio. Ahora que los Nets parecen ser únicamente noticia por el peligroso récord negativo y el próximo draft. Ahora que no hay partido en casa que no vea sonar en el entorno los nombres de Wall, Henry, Turner, Favor o Wesley Johnson con mayor frecuencia que la propia plantilla actual, es momento para abrir camino al novato y que él decida qué hacer con esa confianza.

 

Así pues, de la dolorosa sobra de tareas que asolan a los Nets -a la que acaba de sumarse la dimisión de Del Harris- una de las más delicadas apunta a descifrar de una vez a un jugador que titula esta pieza como esbozo en paralelo al pensar del cuerpo técnico. Porque de momento, a sus 21 años, no es posible hacer otra cosa con él.

 

Constituyen el 90 por ciento de las monografías sobre jugadores de actualidad los más grandes y los más prometedores. Del 10 por ciento restante cabe sitio tanto para las decepciones como para el eventual rescate de algún jugador que aún no lo es del todo, de un embrión con el que soñar, incluso de un nonato. Pero en todo caso, de un jugador completamente diferente.

 

Aquí es donde a día de hoy cabe incorporar a Terrence Williams.