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Ciao fossili, volevo raccontare una leggenda, scazza?

Cuenta una antigua leyenda, la historia de un peligroso corsario zurdo, famoso en el mundo entero por sus ganchos al tablero, y su obsesión por los rebotes imposibles.

Conocido en los siete mares por el apodo de Uri, cada vez que abandonaba un barco en busca de nuevas aventuras bucaneras, éste se hundía en el más profundo océano de la LEB.

Los buques que tocaron fondo fueron el Granada en el 2001-02 y el Alicante el año pasado. Y según otra leyenda, no hay dos sin tres…pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Para el barco del Comodoro Valdeolmillos todo parecía ir de la mejor de las maneras, con un viento que soplaba a favor y una corriente suave que conducía a la tripulación a lo más alto del circulo pirata, lo que viene ser la ACB.

Conquistando nuevos puertos como León y Manresa, luchando con coraje en cada batalla local, aunque en ocasiones perdiésemos el botín injustamente (malditas Menorca y Fuenlabrada…jajaja aquí somos todos piratas y quien le roba a un ladrón tiene cien años de perdón), todo inducía a pensar que por fin nuestro barco habría sido admitido en el gran consejo de los ocho supremos.

Fue en la batalla de Valladolid que la maldición cayó como el arroz en la boda del diablo: nuestra Mantis Borchardt se lesionó el garfio y poco después otros fieles piratas como Scepa el Botas, o la Perla Negra Cherry sufrieron imprevistos insensatos.

Poco a poco la maldición se contagió a toda la tripulación, Jasen Pata de palo, Dylan Pagina Espalda de Cristal y Nico Manojo de Nervios fueron las siguientes víctimas.

Conforme las batallas iban de mal en peor el Kraken-Leb podía oler el miedo del barco granadino y se iba aproximando al puerto.

Samo se refugió en el yoga y la meditación, David el fisio ayudaba con los masajes y propinaba fuertes pellizcos en los mofletes piratescos, Mariano el psicólogo hipnotizaba a los casos más extremos con su medallón maldito y Felipe el médico repartía sustancias alucinógenas.

Había de todo, gente que se tiraba por la borda, gente que buscaba nuevos marineros, incluso gente que se encogía de hombros…jajaja…

Fue ahí cuando el Capitán puso las cosas en su sitio: la gente buscaba nuevos hombros, se encogía por la borda, incluso había gente que se tiraba nuevos marineros…

JAJAJAJA. CHE VANZADA!

Bueno, en realidad no fue eso lo que pasó…era por suavizarlo un poco…
Mmm… fue ahí cuando el Capitán sacó su brújula de la serenidad y vio que apuntaba claramente a Estepona.

Sin pensarlo dos veces el timón ponía rumbo al pueblo malagueño y todos pensaban que cuatro días en la playa podían quitar tensiones, sensaciones negativas y presión para preparar la última batalla de la guerra, pero nunca un error fue tan claro: la brújula de la serenidad señalaba ese camino simplemente porque ahí nos esperaba un salvaje pirata ghanés con pasaporte británico que, cansado de reventar cabezas en los mares italianos, machacaba el aro sin verwencilla ni piedad alguna.

Al fin llegó el día de los días, en el cual cuatro barcos podían, desgraciadamente, acompañar a León al fin del mundo.

En Granada llovían triples como si el cielo quisiera vengarse de la tierra, cada canasta era un rayo de sol en la más oscura de las tempestades y la serenidad parecía ganar una vez más.

Pero las cosas se precipitaron y el Kraken-Leb tomó furiosamente su camino hacia el sur de España.

En un último minuto de agonía, todos mantuvieron la respiración, la batalla en Murcia había llegado a su fin y el barco vanzador dependía sólo de si mismo.

Al final dos puntitos fueron suficientes, y el temido monstruo fue expulsado definitivamente de la ciudad de la Al-hambra.

y colorín colorado… Granada no ha bajado.