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(Aviso a navegantes: Esto no tiene que ver con basket, ¡eh!) Ah, que es una página de baloncesto.

(Vaya por adelantado mi agradecimiento a Andrea Pecile, por su talante y buen humor).
 

Era pequeño cuando en un arrebato de sincera pasión me levante me acerqué a mi madre y le dije:


- Mama, quiero estudiar música, quiero tocar el piano.


El rostro de mi madre muto y en el tono más afable que tenía dijo.
- ¿Y no prefieres hacer encaje de bolillos? No sé, algo menos ruidoso.- Éramos 4 hermanos y el volumen de Herzios en casa ya era bastante elevado.


Yo era niño, caprichoso e inflexible. Así que empecé a estudiar Solfeo. Explico: El Solfeo es teoría musical y nada menos que 5 años de estudio. Es un aguafiestas. Para que os hagáis una idea es como si vas a montar en la Montaña rusa y os dicen: ¡Claro que si! Pero antes vas ha hacer un curso divertidísimo de Cinética Aplicada, Estudio de Corrientes de Aire y su Didáctica, Vagones y su Composición… Un corta rollos.


Por suerte al año conseguí mi ansiado piano con el que pensaba vengarme por esta tortura. Para ser sincero a partir de ahí perdí todas las opciones de ser nombrado “Vecino de Año”. Cuando coincidía con algún vecino notaba sus miradas de odio y reprobación. Intentaba no coincidir en sitios angostos con ellos por lo que me pudiera pasar, pasillos, rellano, ascensor…


El tiempo pasó, acabé solfeo adquiriendo conocimientos para toda la vida que no aplicaría en toda la vida, como saber que era una semi-fusa, cantar en clave de Fa en 4º o saber quien era Severino Boecio…


Al empezar mi carrera de baloncesto tuve que elegir entre Teoría de la música y 11 años de riguroso estudio al piano, años entre Bela Bartok, Czerny y Bach y un futuro incierto o cobrar pasta jugando a lo que me gustaba. La decisión fue difícil y 2 sg. después la había tomado.

 

Pasado un tiempo me fui a Vitoria, y sopesé llevarme el piano allí; pero en aquella época tenia un Opel Corsa1.2 y no sabía si subir el piano al coche o el coche al piano. Con mi lógica empírica acabé llevándome una guitarra. Al poco tiempo de estar en Vitoria ya era conocido por mis vecinos y me ponían motes tan entrañables como: “El baras de la guitarra””El pesao del 2º A” “Ese h***de p*** tan cordial”. Que tiempos…

 

Actualmente en Alicante vivo en un edificio de extranjeros, alemanes, franceses… Eso  hace qué, junto al equipo en el que juego, (donde hay franceses, “alemán”, lituano, argentino, ingles, americanos…) sentir que vivo en otro país. En el edificio le digo a los vecinos en mi perfecto ingles que es típico en los españoles tocar instrumentos (¡alegría!¡alegría!¡sangría!¡pela!). Y no se quejan.¿?

 

Con estos credenciales y el aburrimiento hasta he llegado a componer…pero esta es otra historia…que contaré la semana que viene.

Hace como un mes navegando por la red, me choque con lo que considero el 2º blog más divertido que he visto nunca. Era el blog de Andrea Pecile. Estuve leyendo y acabé cuando mi novia me amenazó cual niño a las 2 de la mañana.

-    ¡Lucio! Deja de ver porno en la red y a dormir!
-    ¡Churri! Te juro que no es porno; es una página de un tío que va en mallas y se disfraza del Súper héroe Americano que…Vale, vale, es porno.
De todas maneras lo que más me llamó la atención de la página no fue su humor, o los videos, fue que no tenía vergüenza.

Siempre he sido crítico con la exagerada vergüenza que adolecemos los españoles. Ese miedo a exponernos delante de otros, ha sentirnos ridiculizados. Por eso quise exponerme. Hable con Nanclymen (el jefazo de la página) y le dije que quería colgar una de mis canciones en la página.

La respuesta no se hizo esperar:

-    ¡Claro que si tío! – Quizás pensó; Lucio haciendo el ridículo, eso puntúa.
Tengo que reconocer que tenía mis dudas, así que consulté con mis seres queridos. He dicho “queridos”, cercanos.

-    Tía, que te parece si cuelgo una canción de Internet.
-    ¿Sobrinico, pero te pagan?
-    No.
-    ¿Entonces para qué?
Quizás mi hermano lo entenderá:
-    ¿No haces el ridículo ya en la cancha?
Mi novia, una novia, nunca falla:
-    ¿No haces el ridículo ya en la intimidad?
Con estas muestras de apoyo uno debería rendirse pero mi lucha no era contra nadie sino contra mi vergüenza y por ende, ¡la de los españoles!, cha, cham.

Así que compuse una canción. ¿Sobre quien?.Sobre quien me había inspirado. Sobre Pecile. Sé que no debí hacerlo, pero lo volví a consultar con mi hermano.
-    ¿Pero lo conoces?
-    No.
-    …tú te aburres mucho,¿no?.

Tras muchas divagaciones algo se saca en claro. Nunca mais pedir consejo. Solamente me queda aclarar que lo que se cuenta en la canción es mentira. Es simplemente una caricatura, una especulación…ósea, non e vero. Sereno, sempre, sereno.

 

Lucio Angulo