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Rubén en Times Square listo para una Jazz Session

 

Efectivamente, este martes dimos por concluido nuestro viaje a Estados Unidos. Parece mentira que hace trece días estábamos a punto de comenzar esta aventura y hoy ya descansamos en nuestra respectivas casas.

 

Los últimos momentos en la gran manzana sirvieron para realizar las últimas compras y cerrar los regalos de amigos y familiares ¿Qué sería de un viaje sin las prisas y compras de última hora?

 

Nueva York y las compras acabaron con la relación de los tres y después de compartir muchas horas ya el domingo cada uno fue por su cuenta en una especie de "sálvese quien pueda". Pero como una tarde no es suficiente, tocó madrugar el lunes y recorrer tiendas en busca del regalo deseado.

 

La nota curiosa de la jornada llegó cuando Luis y Rubén nos encontramos mientras cada uno compraba por su cuenta. Imaginaros la cara que se nos quedó cuando, con todo lo grande que es la ciudad, va y nos encontramos... no se nos pudo escapar una sonrisa.

 

Después, una comida ligera y a subir al avión ya sin la preocupación de pagar por sobrepeso en el equipaje. A pesar de ser un vuelo muy tranquilo, el cansancio evitó que pudiéramos dormir y cuando llegamos a España y tocaba dormir eran ¡las 7 de la mañana! todo un día por delante y sin poder dormir para aclimatarnos con mayor facilidad al horario español.

 

Las cinco horas que tuvimos que esperar en Barajas resultaron mortales. El repertorio de chistes y bromas se nos había agotado hacía mucho tiempo con lo que tuvimos que tirar de lo más sencillo: bocadillo y café y que mejor que un bocadillo de tortilla de patata para sentirse en casa de nuevo.

 

A nuestra llegada a Manises ya nos esperaban nuestros familiares y amigos. Abrazos, besos por doquier y las mismas preguntas ¿Estáis cansados? ¿Cómo os lo habéis pasado? Evidentemente, si muchos de ellos hubieran leído este blog tendrían las respuestas para todas sus dudas.

 

Ahora queda lo más difícil recopilar fotos, montar videos y repartir regalos. Quedan muchos años y viajes por delante para cada uno de nosotros, pero estas dos últimas semanas nunca se nos podrá olvidar por ello queremos dar las gracias a:

- ACB.COM por ofrecernos la posibilidad de contaros nuestras historias

- Marta y Enrique de ADIDAS que se portaron genial con nosotros en Nueva Orleans.

- David Carnicero, Nikola Roncar, David Carro, Jordi Robirosa, Jorge Quiroga, Matías Maciel y demás periodistas españoles y no españoles con los que hemos convivido y nos hemos reído tanto.

- Juan Carlos Navarro, Andrés Nocioni y José Manuel Calderón, por demostrarnos que son unos cracks dentro y fuera de las pistas

- American Airlines por enviar la maleta de Álvaro... dos días más tarde.

- La gente de New Orleans por mostrarnos que después de la tragedia hay sitio para la esperanza.

-El Metro de NY, sin él no podríamos haber hecho la mitad de nuestros propósitos.

- Macy's y NBA Store por hacernos más fáciles las compras.

- Los camareros de Little Italy por mostrar a Luis su cara más mafiosa.

- Los raperos de Fat Beat por hacer más grande la colección de binilos de Luis

-Harlem y Bronx por enseñarnos la cara menos conocida pero igualmente bella de la ciudad

-La gente de NY, sin ellos no hubiera sido igual de divertido este viaje.

 

Un saludo y nos vemos en el próximo viaje

Brooklynblog
Imagen desde el puente de Brooklyn
 

Bueno chicos, nuestro viaje comienza a tocar a su fin. Nos quedan pocas horas de estancia en Nueva York y USA, pero antes queremos hacer un repaso de las cosas que más nos han llamado la atención.

 

La primera es que todo el que venga tiene que visitar y cruzar el puente de Brooklyn. Tiene unas bellas vistas pero se hace interminable si cada segundo decides pararte para hacer fotos como hicieron Luis y Álvaro. Por cierto, la foto que aquí aparece es una de las miles de fotos que tomamos.

 

Junto al famoso puente Brooklyn también merece la pena por "Brooklyn Heights" un barrio fácilmente reconocible por las escaleras que tienen cada edificio.

 

De regreso a Manhattan decidimos parar a comer en un restaurante de Little Italy. Realmente el que quería entrar a comer era Luis que se quedó flipando con la pinta de mafioso del camarero. La comida estuvo muy bien (hachazo a nuestras carteras como supondréis), sobre todo si la comparamos con la comida que realizamos en un restaurante español.

 

Del viaje a Nueva York sacamos algo en claro, antes de comer en un restaurante español hay que preguntar si los cocineros son españoles. El nuestro no los tenía y la paella valenciana de Álvaro tenía pollo, chorizo, gambas, mejillones, guisantes... y arroz picante. Aunque la sopa de pepino que le pusieron a Rubén como si fuera gazpacho se llevó la palma.

 

Otra de las paradas obligatorias en Nueva York es la Quinta Avenida. No sabemos si es la más bonita, pero sí la que reúne las tiendas más caras y os lo decimos con certeza porque la hemos pateado de abajo a arriba. Allí está Tiffany's, la NBA Store, Armani, Benetton y todas las marcas reconocidas, incluyendo Zara.

 

Realmente no compramos mucho y lo que sirvió nuestra visita allí fue para ver la Catedral de San Patricio y el Rockefeller Center con su famoso Top of the Rock, donde pudimos ver la belleza de la ciudad de noche.

 

Si queréis saber lo que es andar, tenéis que recorreros las dos millas y medias que tiene Central Park. Eso sí que es un parque y lo demás son tonterías. Todo estaba nevado, pero el blanco de la nieve no quitó encanto al lugar. Durante nuestro "paseito" estuvimos en el edificio Dakota, lugar donde fue asesinado John Lennon. Es increíble ver el respeto y veneración que la gente mantiene sobre el mítico cantante.

 

Dejamos para el final la parte del viaje que menos oiréis de un turista, Harlem y Bronx. Muy poca gente se atreve a meterse y ya no os contamos los aventureros que marchan a píe y sin guías. Pues eso hicimos nosotros y todo por la culpa de Luis y su encabezonamiento por verlo.

 

Hay mucha leyenda suelta al respecto, pero nuestra experiencia personal es que de día no hay ningún problema. Evidentemente, no nos hemos adentrado al corazón de ambas zonas, pero hemos realizado largos paseos por importantes calles sin ningún problema. Harlem es precioso y muy recomendable visitarlo en domingo para ver la misa Gospel y disfrutar viendo como viven y se emocionan cantándole a Dios.

 

Lo que sí notamos en estos barrios es la diferencia de trato con respecto a otros. Mientras el Midtown y Downton de la ciudad estaba limpio de la nieve caída días atrás, en el Bronx y Harlem se aún acumulaba sobre sus calles.

 

Otra diferencia es el precio de las comidas y la ropa. La mejor y más barata de todas las comidas que hemos realizado en NY ha sido en el Bronx y una camiseta NBA puede costarte unos 20 dólares menos que en el centro de la ciudad.

 

Como veis muchas cosas, pero nos dejamos para nuestra última entrada lo mejor.

 

Nos vemos en España

25/02/2008
Ruckerpark
Luis en la Rucker Park
 

Hola chicos,

 

Soy Álvaro y me cuelo en este blog para contaros que además de calles, torres, puentes, museos y musicales, en Nueva York también hay baloncesto y del bueno.

 

Para empezar estuvimos en el partido entre New Jersey Nets y Chicago y lo primero que uno descubre es que la inmensa mayoría de los Nets es de Nueva York. Líneas de autobuses conectan el Izod Center con Manhattan con lo que es más fácil y, sobre todo, barato ser seguidor de los Nets que de los Knicks.

 

Una vez en el pabellón la sorpresa fue mayúscula al comprobar que no había ni huella de Jason Kidd. En pocas horas habían quitado todos los carteles del exterior y del interior del ex jugador de los Nets (era curioso ver un ascensor con tres paredes empapeladas y una no porque acababan de quitar su retrato). Además, durante los videos promocionales de los Nets no había rastro de Kidd y sus camisetas se vendían por 10 dólares, un lujo para el comprador neutral.

 

Del partido poca cosa, emoción, prórroga y gran partido de Carter. Como curiosidad, deciros que el catering del pabellón estaba de lujo, que los vestuarios eran pésimos y que si te descuidas en media hora pasa el último autobús a Manhattan y te puedes quedar perdido y sólo en plana noche.

 

El viernes llegaba nuestro plato fuerte ya que habíamos quedado con José Calderón. Personalmente ya lo conocía y sabía lo majo que era pero el viernes me demostró que es un auténtico crack como jugador y como persona. Se portó de lujo con nosotros e intermedió con la NBA para intentar sacar unas imágenes. Lamentablemente, ni todas la facilidades que nos dio José ni los Raptors superaron las barreras de la NBA y aunque el propio Calderón se ofreció para grabarle fueran del Madison hacía demasiado frío para tenerle fuera.

 

El Madison Square Garden es encantador, pero el trato con la prensa deja mucho que desear, sobre todo si te envían al séptimo piso y tienes que ver el partido con prismáticos. Lo mejor fue verse rodeados por los muchos seguidores españoles que animaron a Calderón.

 

Al final del partido, visita al vestuario de los Knicks (antes del partido apenas uno o dos jugadores se dignan a salir para los periodistas), detallazo de Quentin Richardson y despedida con José Calderón y su mujer Ana deseándoles lo mejor.

 

Si los Nets y los Knicks son la parte glamourosa del baloncesto en NY, los playgrounds que salpican toda la ciudad es la otra cara del baloncesto. Durante estos días hemos visto varios, como el famoso "The Cage", pero si había uno que deseaba conocer con ganas ese era Rucker Park. En él se han escrito páginas brillantes de baloncesto aunque su ubicación (Harlem) no aconseja ser visitado por turistas.

 

Pero claro, si estoy en la ciudad no podía resistirme a la tentación y junto a Luis este pasado domingo nos adentramos en el Harlem y Bronx y pisamos la Rucker Park. Lo primero que uno tiene que decir para tranquilizar a la familía y acabar con mitos es que la zona es segura. No es Manhattan, pero en ningún momento nos sentimos amenazados o asustados. Es más, hemos estado un buen rato en la pista y hemos grabados unos videos para el recuerdo.

 

La primera persona que me ha venido a la cabeza cuando he pisado el mítico playground ha sido mi amigo y maestro Gonzalo Vázquez. No sólo es un estudioso de las canchas de la ciudad sino que sé la ilusión que le hacía que yo estuviera allí. G, tienes que venir un día porque si hay una persona en este mundo que va a disfrutar al máximo en la Rucker Park, ese eres tú.

 

Y bueno no es exactamente baloncesto, pero ¡La ciudad está llena de tiendas de baloncesto! Es increíble la cantidad ropa, zapatillas y demás artículos sobre la NBA y NCAA que aquí se puede encontrar. La que más destaca es la NBA Store, pero tampoco es la panacea; de hecho la camiseta que me compré de Gilbert Arenas fue en Harlem ya que en NBA Store no tenían mi talla.

 

Estando en la tienda uno se da cuenta de lo chungo que es ser seguidor de los Clippers. Regreso a casa sin mi deseada sudadera con capucha aunque espero al menos escaparme el lunes por la mañana y comprar un par de videos.

 

No os diré mis compras porque pensaréis que soy más friki de lo que realmente ya soy así que os dejo con la duda.

 

Un saludo desde Nueva York

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New York ha recibido a los aventureros
Después de nuestro cuarto vuelo en menos de una semana, por fin llegamos a la Gran Manzana. Y qué manera de llegar. El viaje en taxi del aeropuerto al hotel no se puede hacer de otra manera más que cual avestruz, girando el cuello hacia todas partes y en ángulos imposibles con tal de ver la infinidad de edificios y construcciones emblemáticos que tan famosa ha hecho a esta ciudad.

Pero no hay que dejar que el desenfreno y el ritmo frenético que todo el mundo parece tener inculcado aquí se apoderen de uno, así que, después de una noche de descanso y sin hora para despertar, nos encaminamos a una de las numerosas cafeterías que hay por Times Square. Un poco de bollería y un buen zumo de naranja (por lo visto Valencia tiene exportaciones mucho más internacionales de las que todos pensamos) nos ayudan a reencontrarnos con nuestra humanidad, y ya con las baterías recargadas nos dirigimos al Downtown.

Lo primero que vemos nada más salir de la boca del metro: Battery Park. Lo primero que sentimos: un frío glacial apoderándose de nuestros huesos, articulaciones y gargantas. Para nosotros los españoles de tierras templadas una media de 1º sobre 0 no es suficiente. No obstante, podemos decir que vale la pena. No sólo por el parque, ya bastante bonito de por si, sino por la vista.

Luego, dos horas de cola para coger un ferry para ver la Estatua de la Libertad y Ellis Island. Quizás no os sorprenda de tantas veces que se ha visto por televisión, pero es una parada obligatoria si viajáis a NY. De regreso a Manhattan, fotos con el toro dorado y paseo por el World Trade Center.

Cenamos en un italiano donde Rubén se “zampó” una pizza familiar él sólito y poco después, Álvaro y Luis fuimos a un concierto de rap. Al principio fuimos algo acojonados por lo que nos podíamos encontrar así que os podréis imaginar todas las coñas alrededor de la última cena y el día de mañana que hubo con anterioridad.

Ya dentro de la sala, nos invadió la sensación de seguridad al ver el público… ¡si al final los más gangotas íbamos a ser nosotros! Luisa flipó en colores con actuaciones de J Rocc, Ill Insanity o Black Milk, un rapero del que Luís logró un CD firmado. Mientras, Álvaro flipó con la chica que tenía al lado… cada loco con su tema.

Al final el concierto fue genial cerrando un día mortal. Mañana más.
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Luis y Rubén encontraron tiempo para hacer turismo
Ahora mismo nos encontramos los tres en el aeropuerto de Nueva Orleans esperando nuestro vuelo (retrasado) a Nueva York. Con bastante sueño (gracias a Álvaro… jejeje). Os vamos a contar cómo fue nuestro último día completo en Nueva Orleáns.

Ayer madrugamos un poquito menos que los otros días, nos levantamos a eso de las 8 y nos levantamos dispuestos a patear la ciudad, pero ¿cuál fue nuestra sorpresa cuando abrimos las cortinas? Estaba diluviando. Decidimos poner la tele para ver el pronóstico del tiempo y nos llevamos otra sorpresa, había alerta de tornados cerca de la ciudad. Aunque Álvaro, que se había estudiado todos los pronósticos, nos dijo que por la tarde menguaría la lluvia. En cuanto paro un poco, decidimos coger los paraguas y ponernos en plan turistas.

Nuestra primera parada fue Jackson Square, una plaza muy chula. Cruzamos la calle y de repente aparece el río Mississipi ante nosotros. Muchas fotos, muchos vídeos y muchísima lluvia. ¿Dónde podíamos ir a refugiarnos? Al “Cafe Du Monde” que estaba muy cerca. Ahí probamos unas pastas llamadas “Baignets” que estaban buenísimas, (saben parecidos a los buñuelos pero llevan kilos de azúcar glasse).

Después de coger fuerza, continuamos nuestra ruta turística en busca de los encargos que tenemos de la familia. Típicas camisetas de I love NOLA, jazz, y demás souvenirs chorras.

Para comer volvimos a quedar con los compañeros de Adidas con quienes nos hicimos una foto de rigor. De regreso al hotel visitamos más calles de French Quarter nuestra zona de ocio. La verdad es que sorprende su idiosincrasia, por cada bar hay un club de striptease a continuación y la música nunca deja  de sonar, ya sea el jazz de los bares o el rap de los coches. Por cierto, aquí no hay coches feos o viejos; nunca antes habíamos visto coches tan grandes y tan caros.

Por la noche decidimos salir andando al New Orleáns Arena, tres días ya en la ciudad han hecho que nos conozcamos el camino a la perfección. Poco podemos contaros del partido que no sepáis ya. Alucinante ver a LeBron James en acción.

Como estábamos bastantes cansados decidimos ir a cenar y quedarnos en el hotel. Estos días hemos estado cenando siempre en “Deja vu” un restaurante que sirve comida las 24 horas y tiene pintas de bar de carretera. La música no es muy allá porque hemos escuchados refritos de Ricky Martin o Jennifer López (por cierto, no os lo creeréis pero el viernes escuchamos en French Quarter el aserejé de las Ketchup, ¡qué horror!), pero la comida es copiosa.

Al llegar al hotel enseguida fuimos a acostarnos aunque Luis nos dio un susto cuando se puso a hablar sólo por la noche, dice que no se acuerda de que soñaba pero estuvimos una hora riéndonos los tres.

Y así estamos esperando nuestro vuelo para New York, con las maletas llenas de compras y ganas de seguir contándoos esta aventura.
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Iverson fue una de las estrellas que pudimos conocer en persona
 

¿Nunca habéis visto a vuestras estrellas favoritas en la tele y habéis soñado con estar junto a ellos en ese mismo momento? Pues a nosotros se nos hizo realidad el sábado por la mañana en la Jam Sesion organizada por Adidas. Habíamos sido invitados para cubrir el evento donde llegaríamos a sentirnos como niños.

 

Tras un largo paseo (más largo de lo esperado) llegamos al Ernest Memorial Center. Allí nos esperaban Howard, Garnett, Billups, Jamison y Duncan. Un quinteto de lujo que gracias a las facilidades de los chicos de ADIDAS, Marta y Enrique tendríamos a nuestra disposición para entrvistar, fotografiar y grabar.

 

En el pabellón coincidimos con parte de la prensa española y comprobamos que David Carnicero es un crack. Estuvo muy simpático con nosotros y junto nos pudimos reír un buen rato.

 

Llegado el momento de las entrevistas aquello fue como ir a comprar el primer día de rebajas. Todo el mundo salió disparado a por los jugadores y como buenamente pudimos lograr conseguir un material más que interesante.

 

Más tarde decidimos quedarnos para ver el entrenamiento de los jugadores del All Star y fue toda una experiencia ya que no sólo pudimos tomar fotos de la práctica sino que después pudimos realizar entrevistar y tomar fotos mientras contestaban a al prensa. La sensación de poder preguntar a Allen Iverson y el resto de estrellas es inenarrable.

 

Del pabellón salimos en un estado de euforia total, no en vano traíamos en nuestras manos un valioso premio. Una foto con Karl Malone, la leyenda de Utah Jazz.

 

Tras la jornada matinal, nos metimos en un restaurante y nos tomamos una pizza que estaba de lujo. Realmente aquí no se come muy bien (en USA no deben existir las verduras) pero cada plato que te ponen es enorme cono lo que uno ya entiende porque hay un problema de obesidad tan importante.

 

Un poco de relax en el hotel y por la noche más baloncesto. Fue el día de los concursos y la verdad es que nos quedamos impresionados por los mates de Green y Howard.

 

El cansancio ya hace mella y más aún después de estar todo el domingo de compras. Este lunes volamos a Nueva York para continuar con nuestra aventura así que esperamos recuperar fuerzas y en la Gran Manzana contar el último capítulo vivido en Nueva Orleans.

 

Saludos desde América

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Luis a pie de pista del New Orleans Arena
 

Ha amanecido un nuevo día en la "ciudad del jazz" y con él, nosotros, nos disponemos a realizar una misón imposible: Conseguir entradas para el All Star. El despertador sonó bastante temprano. Una ducha, primeros contactos con la familia y al pabellón.

 

De camino al New Oleans Arena empezamos a ser conscientes de dónde estamos, en la ciudad que luchó contra el huracán Katrina. Como todo buen luchador, esta ciudad también tiene sus cicatrices, imposibles de esconder por el momento. A pesar de estos contrastes la ciudad tiene un encanto especial.

 

Una de las cosas que nos ha sorprendido gratamente es el trato que le dan a las personas. Seguramente nos delataría nuestra apariencia de turistas, pero nos daban la bienvenida hasta los viandantes que nos cruzábamos por la calle. 

 

Sin darnos cuenta llegamos al pabellón: "Please one ticket for the All Star"... y comienza la gincama. Nos mandan de un sitio a otro. Ahora debes conseguir la pegatina azul y atravesar el Superdome para llegar hasta tus tickets. Jamás hemos visto un pabellón tan grande, es increíble la cantidad de asientos que hay en su interior. Ahora entendemos que fuese el refugio de los ciudadanos durante el huracán.

 

Por fin en taquilla, conseguimos las entradas, pero no sin antes llevarnos un último susto: "No tickets for Sunday". De repente se nos cae el mundo encima. La chica de la taquilla nos mira y dice: "Sorry, is available for sunday", casi nos da un infarto. Ya tenemos entradas. De regreso al hotel aprovechamos y nos colamos en el New Orleans Arena donde se estaban realizando los últimos preparativos para la noche. Fue una experiencia impagable el poder pisar el parqué donde jugarán las estrellas de la NBA.

 

Lluvia, comida y siesta (que no se pierdan las buenas costumbres).

 

Llega la noche del All Star, y las sensaciones que experimentamos son de lo más variadas. Por una parte, ¿que se puede sentir al tener a LeBron James, Kevin Garnett y Yao Ming (con sus piernas llegando desde las gradas hasta la cancha de juego) a tan solo unos metros? Ya os lo decimos nosotros, es impresionante. Por mucho que hayamos visto a esta gente por televisión, es imposible hacerse una idea de lo inmensos que son en verdad. También hicieron acto de presencia otros jugadores míticos como Charles Barkley y Karl Malone entre otros. En definitiva, una experiencia como las que solo se pueden soñar cuando eres niño.

 

El partido, fue lo que se esperaba, más un show que un partido "de verdad". Pases inverosímiles de Navarro, mates impresionantes de Kevin Durant y Rudy Gay, y triples para dar y regalar del que fue MVP Daniel Gibson (11 triples).

 

Durante el regreso, nos informamos de las posibilidades de fiesta en la ciudad y aunque nos alertan de que French Quarter puede ser peligroso no nos da esa sensación nuestro paseo.

 

Mañana comenzamos pronto con el evento de ADIDAS y después a la noche de los concursos.

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Rubén junto a Tim Hardaway
 

Por fin estamos en Nueva Orleans, la ciudad Louis Armstrong, del Jazz y del All Star nos ha recibido tras un viaje maratoniano que comenzó a las 3 de la mañana del jueves y que acaba a las 22:00  (05:00 del viernes en España) con este blog mientras Álvaro continúa su maratón NBA viendo la tele.

 

Lo primero que tenemos que decir que el viaje ha sido una maravilla, muy cansado pero una maravilla. 10 horas en avión son difíciles de digerir pero si vas bien acompañado lo es menos. A parte de nuestro grupito hemos coincidido con Marta y Enrique gente de ADIDAS que están en el All Star organizando un evento que más adelante os comentaremos.

 

Algún que otro periodista y, no os lo vais a creer, Tim Hardaway, Gerald Green y Al Jefferson esperando al vuelo de Nueva Orleans. Nuestro vuelo salía con retraso y en cuanto han parecido por la puerta de embarque, Álvaro enseguida los ha cazado. Ahora comprendemos lo friki que puede llegar a ser nuestro compañero de viaje, pues con todo el cansancio encima no ha perdido tiempo en ponerse hablar con ello.

 

Nosotros no hemos perdido la oportunidad y nos hemos acercado para hacernos las fotos de rigor. Al Jefferson impresiona por su voz profunda y Gerald Green por su reloj hipermegacaro, pero el que nos ha conquistado ha sido Tim Hardaway que ha estado muy amable.

 

Con nosotros también ha volado James Goldstein el famoso millonario que viste con pintas de vaquero. Hemos intentado hablar con él pero creo que iba más puesto que Melendi.

 

El último vuelo ha pasado volando (nunca mejor dicho) sólo eran dos horas y se nos han hecho cortas gracias a Elisabeth una simpática azafata que nos ha apodado como los "trouble boys" ya que nuestras tarjetas de embarque o las podía leer la máquina. Hablando con ella le hemos dicho que somos de España y ella ha saltado ¡Real Madrid, Nadal! Como veis los tópicos persisten aunque con ciertos toques de modernidad. A la salida Elisabeth nos ha despedido con una sonrisa y un ¡¡¡VA-LEN-CIA!!! muy divertido.

 

La primera impresión de Nueva Orleans es de ciudad acogedora y festera, apenas hemos visto nada porque hay que coger fuerza porque mañana a primer ahora nos ponemos en marcha y, por supuesto, aquí tendréis toda la información de esta aventura.

 

13/02/2008

 

Hola amig@s

 

Después de mucho tiempo de planificación y organización ¡ha llegado nuestro día! Seguramente cuando estéis leyendo estas líneas estaremos volando rumbo a Nueva Orleans para ver el All Star de la NBA.

 

Un viaje de ensueño que nos llevará a visitar también Nueva York y que nos va a tener ocupados hasta el próximo 26 de febrero. Una aventura ilusionante no sólo por ver baloncesto, sino porque viajamos a una de las ciudades más fascinantes de América y, sobre todo, porque todo ello lo vamos hacer entre amigos, con lo que las risas están garantizadas.

 

Parece que fue ayer (diciembre de 2006) cuando nos decidimos a embarcarnos en esta aventura y ya veis, han pasado los meses y ya estamos inmersos en el viaje... por suerte para nuestros amigos que podrán descansar de nosotros y nuestras conversaciones monotemáticas sobre Nueva York.

 

Nuestras maletas están llenas de ropa (menudo frío nos espera en la Gran Manzana) pero sobre todo, de ilusión, mucha ilusión por vivir unos días inolvidables y que aquí trataremos de contároslo todo, bueno quizás no todo porque alguna golfería haremos, jejeje.

 

Para empezar nos espera un viaje de un día de duración. Salimos de Valencia para coger el enlace a Madrid y de allí a Miami. Desde Florida ya volaremos a Nueva Orleáns para cerrar un trayecto de más de 15 horas. Libros, películas (podríamos ver sin problemas la trilogía de El Señor de los Anillos) y el ordenador portátil serán nuestras herramientas para combatir el sueño, aburrimiento y miedo, porque entre las maletas, las turbulencias y los retrasos no vamos a estar tranquilos hasta estar con nuestra maletas en la ciudad de Louis Armstrong...

 

What a wonderful world que diría el maestro del Jazz