Hola chicos,
Soy Álvaro y me cuelo en este blog para contaros que además de calles, torres, puentes, museos y musicales, en Nueva York también hay baloncesto y del bueno.
Para empezar estuvimos en el partido entre New Jersey Nets y Chicago y lo primero que uno descubre es que la inmensa mayoría de los Nets es de Nueva York. Líneas de autobuses conectan el Izod Center con Manhattan con lo que es más fácil y, sobre todo, barato ser seguidor de los Nets que de los Knicks.
Una vez en el pabellón la sorpresa fue mayúscula al comprobar que no había ni huella de Jason Kidd. En pocas horas habían quitado todos los carteles del exterior y del interior del ex jugador de los Nets (era curioso ver un ascensor con tres paredes empapeladas y una no porque acababan de quitar su retrato). Además, durante los videos promocionales de los Nets no había rastro de Kidd y sus camisetas se vendían por 10 dólares, un lujo para el comprador neutral.
Del partido poca cosa, emoción, prórroga y gran partido de Carter. Como curiosidad, deciros que el catering del pabellón estaba de lujo, que los vestuarios eran pésimos y que si te descuidas en media hora pasa el último autobús a Manhattan y te puedes quedar perdido y sólo en plana noche.
El viernes llegaba nuestro plato fuerte ya que habíamos quedado con José Calderón. Personalmente ya lo conocía y sabía lo majo que era pero el viernes me demostró que es un auténtico crack como jugador y como persona. Se portó de lujo con nosotros e intermedió con la NBA para intentar sacar unas imágenes. Lamentablemente, ni todas la facilidades que nos dio José ni los Raptors superaron las barreras de la NBA y aunque el propio Calderón se ofreció para grabarle fueran del Madison hacía demasiado frío para tenerle fuera.
El Madison Square Garden es encantador, pero el trato con la prensa deja mucho que desear, sobre todo si te envían al séptimo piso y tienes que ver el partido con prismáticos. Lo mejor fue verse rodeados por los muchos seguidores españoles que animaron a Calderón.
Al final del partido, visita al vestuario de los Knicks (antes del partido apenas uno o dos jugadores se dignan a salir para los periodistas), detallazo de Quentin Richardson y despedida con José Calderón y su mujer Ana deseándoles lo mejor.
Si los Nets y los Knicks son la parte glamourosa del baloncesto en NY, los playgrounds que salpican toda la ciudad es la otra cara del baloncesto. Durante estos días hemos visto varios, como el famoso "The Cage", pero si había uno que deseaba conocer con ganas ese era Rucker Park. En él se han escrito páginas brillantes de baloncesto aunque su ubicación (Harlem) no aconseja ser visitado por turistas.
Pero claro, si estoy en la ciudad no podía resistirme a la tentación y junto a Luis este pasado domingo nos adentramos en el Harlem y Bronx y pisamos la Rucker Park. Lo primero que uno tiene que decir para tranquilizar a la familía y acabar con mitos es que la zona es segura. No es Manhattan, pero en ningún momento nos sentimos amenazados o asustados. Es más, hemos estado un buen rato en la pista y hemos grabados unos videos para el recuerdo.
La primera persona que me ha venido a la cabeza cuando he pisado el mítico playground ha sido mi amigo y maestro Gonzalo Vázquez. No sólo es un estudioso de las canchas de la ciudad sino que sé la ilusión que le hacía que yo estuviera allí. G, tienes que venir un día porque si hay una persona en este mundo que va a disfrutar al máximo en la Rucker Park, ese eres tú.
Y bueno no es exactamente baloncesto, pero ¡La ciudad está llena de tiendas de baloncesto! Es increíble la cantidad ropa, zapatillas y demás artículos sobre la NBA y NCAA que aquí se puede encontrar. La que más destaca es la NBA Store, pero tampoco es la panacea; de hecho la camiseta que me compré de Gilbert Arenas fue en Harlem ya que en NBA Store no tenían mi talla.
Estando en la tienda uno se da cuenta de lo chungo que es ser seguidor de los Clippers. Regreso a casa sin mi deseada sudadera con capucha aunque espero al menos escaparme el lunes por la mañana y comprar un par de videos.
No os diré mis compras porque pensaréis que soy más friki de lo que realmente ya soy así que os dejo con la duda.
Un saludo desde Nueva York


