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Luis y Rubén encontraron tiempo para hacer turismo
Ahora mismo nos encontramos los tres en el aeropuerto de Nueva Orleans esperando nuestro vuelo (retrasado) a Nueva York. Con bastante sueño (gracias a Álvaro… jejeje). Os vamos a contar cómo fue nuestro último día completo en Nueva Orleáns.

Ayer madrugamos un poquito menos que los otros días, nos levantamos a eso de las 8 y nos levantamos dispuestos a patear la ciudad, pero ¿cuál fue nuestra sorpresa cuando abrimos las cortinas? Estaba diluviando. Decidimos poner la tele para ver el pronóstico del tiempo y nos llevamos otra sorpresa, había alerta de tornados cerca de la ciudad. Aunque Álvaro, que se había estudiado todos los pronósticos, nos dijo que por la tarde menguaría la lluvia. En cuanto paro un poco, decidimos coger los paraguas y ponernos en plan turistas.

Nuestra primera parada fue Jackson Square, una plaza muy chula. Cruzamos la calle y de repente aparece el río Mississipi ante nosotros. Muchas fotos, muchos vídeos y muchísima lluvia. ¿Dónde podíamos ir a refugiarnos? Al “Cafe Du Monde” que estaba muy cerca. Ahí probamos unas pastas llamadas “Baignets” que estaban buenísimas, (saben parecidos a los buñuelos pero llevan kilos de azúcar glasse).

Después de coger fuerza, continuamos nuestra ruta turística en busca de los encargos que tenemos de la familia. Típicas camisetas de I love NOLA, jazz, y demás souvenirs chorras.

Para comer volvimos a quedar con los compañeros de Adidas con quienes nos hicimos una foto de rigor. De regreso al hotel visitamos más calles de French Quarter nuestra zona de ocio. La verdad es que sorprende su idiosincrasia, por cada bar hay un club de striptease a continuación y la música nunca deja  de sonar, ya sea el jazz de los bares o el rap de los coches. Por cierto, aquí no hay coches feos o viejos; nunca antes habíamos visto coches tan grandes y tan caros.

Por la noche decidimos salir andando al New Orleáns Arena, tres días ya en la ciudad han hecho que nos conozcamos el camino a la perfección. Poco podemos contaros del partido que no sepáis ya. Alucinante ver a LeBron James en acción.

Como estábamos bastantes cansados decidimos ir a cenar y quedarnos en el hotel. Estos días hemos estado cenando siempre en “Deja vu” un restaurante que sirve comida las 24 horas y tiene pintas de bar de carretera. La música no es muy allá porque hemos escuchados refritos de Ricky Martin o Jennifer López (por cierto, no os lo creeréis pero el viernes escuchamos en French Quarter el aserejé de las Ketchup, ¡qué horror!), pero la comida es copiosa.

Al llegar al hotel enseguida fuimos a acostarnos aunque Luis nos dio un susto cuando se puso a hablar sólo por la noche, dice que no se acuerda de que soñaba pero estuvimos una hora riéndonos los tres.

Y así estamos esperando nuestro vuelo para New York, con las maletas llenas de compras y ganas de seguir contándoos esta aventura.