Cuando estoy en la cancha jugando, sólo tengo una cosa en mi cabeza*: tratar de ganar. Los cuatro tíos a mi alrededor en la pista y los compañeros del banquillo son las únicas personas que me preocupan en ese momento. Es como si estuviera en medio de una guerra y lo único que quieres que todos los que están contigo vuelvan de la batalla a salvo.
Tengo algunos amigos en la liga con los que me llevo muy bien, pero cuando nos enfrentamos, no hay aprecio que valga: sólo me importa mi equipo. Soy muy competitivo cuando juego y me sacrifico hasta donde haga falta para ganar. Muchas veces hay que dejar de lado los objetivos individuales por el bien del equipo. Creo que los equipos que se mantienen fuertes como si fueran un solo hombre, son los que logran el éxito.
No siempre se necesitan grandes nombres para tener éxito; si tienes las ganas, la concentración y el corazón, puedes ganar sean cuales sean tus jugadores. Eso es lo que me encanta de la ACB; es probablemente la única liga donde tienes que dar el callo cada día. Cada fin de semana el líder puede perder contra el colista. Es, de largo, la liga más competitiva en la que he jugado.
Para mí, un equipo que cuida de la espalda de sus compañeros, es un buen equipo. Si yo cometo un error, espero que un compañero me cubra, igual que haré yo por él en la siguiente jugada. Eso es lo que lleva un equipo a triunfar. Tener corazón no es algo que se pueda enseñar o aprender, corazón son las ganas que salen al paso cuando el talento falla.
Bueno, pues esas son mis reflexiones hasta la próxima entrada. Si alguien quiere hacerme alguna pregunta o pedir algún tema concreto para hablar de ello, basta con decirlo. Os dejo con esta frase: "La vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otros planes". Paz para todos.
*Traducción al castellano a cargo de ACB.COM del original en inglés de Bud Eley.


