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Elmer
¡Qué bueno que viniste, Bennett!

¿Qué tal, people? Espero que esteis bien. Yo ando nervioso perdido. Estoy que me subo por las paredes ante la inminente reunión del comité de sabios, comisión del 50 aniversario de la Euroleague con Boris Stankovic como presidente y Eduardo Portela como vicepresidente - ahí es nada - y que decidirá cuáles son las 50 personalidades del baloncesto europeo que vendrán a la Final Four. El proceso es el siguiente: el domingo, tras una prevotación y la reunión correspondiente, el comité de sabios - con la ausencia obligada de Sergei Belov - tendrá la lista más buscada de los últimos años. Olvídense de la lista de Pepu para el EuroBasket - por previsible -, de la lista del PP en Madrid o de la lista de candidatos a ocupar la plaza de Ersan Ilyasova en el Barça - el chaval está jugando mejor y acabará por rendir a buen nivel. La lista se guardará en un sobre que Boris Stankovic entregará a Jordi Bertomeu antes del sorteo del Top 16 el lunes. Allí, y solo allí se revelará el misterio.

 

Están siendo unos días intensos. Todo empezó el sábado cuando el Cajasol ganó al Ricoh Manresa tras prórroga, en el partido más tenso que recuerdo. Estoy supersticioso perdido con el tema del Cajasol. Tras no ir a Girona por la chorrada de "fijo que si voy perdemos y si no voy ganamos", decidí sentarme en la grada para el partido del Manresa, justo donde me senté el día del Murcia. Bueno, y ha funcionado. Ahora iré al partido del Fuenlabrada porque hemos ganado las dos veces que he ido. Ya sé que uno llega a ser de lo más ridículo pero no puedo evitarlo, y el mundo del basket está lleno de grandes supersticiosos. Volviendo al partido, el Cajasol ganaba fácil cuando un compendio de aciertos ajenos, malos minutos de Aaron Miles y por qué no, errores arbitrales hicieron que el Manresa se situase uno arriba con un triple de Matt Walsh, sí, el tío que es clavado a Gene Wilder, el de La Mujer de Rojo. Un triple forzadísimo de Elmer Bennett, benditos sean sus santos huevos, y dos más de Andrés Miso parecían finiquitar el partido pero se llegó a los últimos segundos con empate y bola para ellos.

 

El fantasma de Albert Oliver sobrevolaba San Pablo. Parecía que se iba a repetir la historia: remontada y churro antológico, sobre todo cuando Rafa Martínez se hizo la picha un lío, casi la pierde y acabó el balón en manos del de La Mujer de Rojo a siete metros del aro y con la cadera a ras de suelo. Un hombre inteligente pensaría algo así como lo siguiente mientras el balón volaba a la canasta local: "si entra el tiro de Walsh seguimos con cinco victorias y no saldremos del pozo... el partido del Fuenlabrada va a ser a vida o muerte... el Cajasol está en una situación crítica... el efecto Comas ha durado menos que un escupitajo en una plancha...". Pero ah, yo no soy un hombre inteligente: "NOOOOAAARGHHHHH!!!".

 

Hierro. Prórroga. Tuve el privilegio de estar sentado en el sector de empleados del club. La cara de Nacho Delgado, jefe de comunicación de Cajasol, era indescriptible. La de Virginia Simón, su compañera de departamento, más de lo mismo. El fantasma de Oliver se iba por la puerta de atrás. De todos modos el Manresa dio mucha guerra en la prórroga y ya en el último minuto pudo ponerse por delante pero Guillem Rubio falló debajo del aro. con un posible barrigazo de Andy Betts. También es verdad que Rubio tenía pinta de no meter los dos. Acababa de hacer 1/2 y antes del final del último cuarto metió 2/2 y lo celebró como si hubiese metido la canasta de ganar la Euroleague. Al final dos tiros libres de un muy acertado Michalis Kakiouzis y tres más de Miso tras técnica a Javi Rodríguez sentenciaron el temita por la vía del sufrimiento. No hay otro camino, que dirían Blur. Benito superstar.

 


Ustedes no lo saben probablemente, pero Bennett debe mucho a nuestro club y solamente ha empezado a pagar - con buenos intereses - lo que sucedió aquel día nefasto: 2 de Febrero de 1999 en Valencia. El Caja San Fernando había ganado al Barcelona en una de las dos semifinales de la Copa del Rey y jugaba la final ante el Tau sin su base suplente, el amado y odiado Salva Díez, un crack. Ganaba el Caja 43-32 con absoluta solvencia cuando de repente el tobillo de Andre Turner, primer base, se dobló. Javier Imbroda miró al banquillo y vio el vacío más absoluto de su carrera: las opciones era Antonio Díaz, tercer base sin experiencia, o Anderson Schutte, escolta sin experiencia de base. Opta por la segunda y sale rana. De todos modos en plena remontada baskonista y con Turner aún en la posta llega la jugada clave. Andre falla un tiro corto y el rebote es para Anthony Bonner que saca rápido para Bennett, que vuela al contrataque. Por el carril contrario llega Mike Smith, experto absoluto en tapones en contrataque. Todos pensábamos que la chapa iba a ser de escándalo. Sin embargo, y como medio segundo antes de lo que parece, Bennett mete un mate increíble con la izquierda y en la cara de Smith.

 

Game over.

 

Aquel mate fue como una puñalada al alma de un equipo que nunca ha estado otra vez tan cerca de ganar un título. De haber habido un tapón, probablemente el Caja habría ganado el partido pero Bennett la hundió hasta el codo. Curiosidades de la vida, aquel jugador que mató nuestra opción de ganar algo ha venido a revivirnos y está haciéndolo con éxito. Las vueltas que da la vida. Siempre he respetado a Bennett como lo que es: un genio del baloncesto, un gran profesional dentro y fuera de la cancha, pero aquel mate estaba grabado en mi mente como cuando marcan a un toro en una ganadería. Ahora, por fin, podré mirar a Benito y pensar en otras cosas.

 

Hay mucho que contar esta semana, así que búsquenme pronto por aquí, a ver si puedo sacar otro hueco y contaros más cosas. Serán tres días muy intensos en Madrid: sorteo del Top 16, reunión del comité de sabios, conocer a muchas personas a las que admiro y por encima de todo, reencontrarme con un buen amigo con el que perdí toda relación hace seis años y que ahora he recuperado casi sin esperarlo. Mi vida es más bonita con Sergio de vuelta. Aunque sea de Fuenlabrada y tenga que ser precisamente esta semana y con los dos equipos empatados.

 

Ah, y esta semana, 12 partidos más de Euroleague. Ojo a la lucha por posicionarse en el Grupo A. Dos partidos al límite: Montepaschi visita a Olympiacos y Tau recibe al Zalgiris. Marcus finalmente verá a Igor en Tau.

 

Y yo os veré prontito, en apenas unos días.