ACBBlogs
ACB
Orange
1820_3_02871_3
Eran otros tiempos...

Qué pasa, Europa.

 

Soy yo, Javi. Veo que las vacaciones te están sentando bien. Te podrás quejar de la fiesta de 50 cumpleaños que te montamos en Mayo. Un montón de gente que he tratado bien durante todos estos años y algo para recordar para siempre. Sí, vale, espero que algún día te podamos hacer otra fiestecita parecida, pero deja que pasen unos años, que sea algo redondo, hijaputa. Que si no nos vas a arruinar a todos aquí en Euroleague Basketball.

 

Bueno, te escribo para presentarte a un amigo mío. Se llama Cajasol y lleva tiempo sin interactuar contigo de ninguna manera. Pese a que tienes buena memoria, te refrescaré un poco algunos datos. Antes se llamaba Caja San Fernando, seguro que ahora te suena un poco más. Lo que ha pasado es que el banco dueño del club cambió de nombre para ser más poderoso vía una fusión. La primera vez que competimos en tus dominios fue en la temporada 1993-94. No sé quién hizo el sorteo, pero desde luego no le caíamos bien. Ganamos en la previa al Aveiro y luego al Bnei Herzliya, donde jugaba Earl Williams con algo así como 42 años y ya siendo ¡abuelo! El caso es que nos tocó el grupo más cabrón posible con PAOK, que sería campeón y Olimpia Milano, que traía un equipo prácticamente de All-Stars. Entre Dino Meneghin, Sasha Djordjevic, Antonello Riva, Hugo Sconochini y Zan Tabak sumaban 14 Copas de Europa. Encima el PAOK traía a Walter Berry y Zoran Savic. Total, que no ganamos ni un partido, aunque cuatro de los seis los perdimos por menos de cinco puntos.

 

Al año siguiente volvimos a la Korac con un sorteo más asequible, de eso hace 13 años pero bueno, igual te acuerdas, después del repasito de Historia que hemos hecho este año. Dynamo Moscow - nada que ver con lo que es ahora -, Panionios y Trieste. Parecía que alcanzaríamos los octavos de final, pero qué va, la cagamos en el último partido. Un tal Travis Mays nos masacro las dos veces que jugamos contra el Panionios de Fanis Christodoulou y Thurl Bailey, pero llegamos con opciones al partido de Trieste. Teníamos que ganar por tres puntos y estaba hecho, pero al final Steve Burtt nos masacró en el último minuto, forzó la prórroga y nos fuimos a casa. En 1997 jugamos la Euroleague, de eso seguro que te acuerdas porque fuimos una mosca cojonera. Ganamos al Olimpija en Ljubljana, al Partizan en Belgrado - ese Aca Petrovic celebrándolo como si todavía estuviese en la Cibona - , a la Virtus, Asvel o Dynamo en casa y entramos en octavos de final. Perdimos contra la Fortitudo por pocos puntos los dos partidos por culpa de un sensacional Carlton Myers. Pero dimos la cara.

 

En 2000 jugamos otra vez en la Euroleague y parecía que nos íbamos a comer el mundo cuando dejamos al Efes Pilsen de Turkoglu, Marc Jackson, Kutluay o Drobnjak en 43 puntos. Luego ganamos a la Fortitudo, al Buducnost, al Pau. Todo iba sobre ruedas pero al equipo se le acabaron las pilas. La última vez que estuvimos contigo fue en 2001, pero el equipo estaba cerrando un ciclo y no llegó a ninguna parte. Y después, la nada. Mediocridad absoluta, hasta este año.

 

Ha pasado mucho tiempo, pero Una serie de coincidencias y catástrofes ajenas nos han abierto la puerta de la Eurocup. Tendremos que ganar al Cholet de Nando de Colo o al ASK Riga de Corey Brewer para meternos en la fase de grupos. Si no, jugaremos el Eurochallenge e iremos a por todas. No sé el recuerdo que tienes de nosotros - equipo de medio pelo, pabellón donde la gente está allí a lo lejos, ciudad que todo el mundo quiere visitar - pero me aseguran en Cajasol que te vas a sorprender. Que van a dar mucha guerra. Tenemos a Elmer Bennett - sí, hija, sí, aún juega y bastante, bastante bien -, Dusko Savanovic, Mile Ilic, Michal Ignerski y más gente que conoces. Ah, y a Manel Comas. No te podrás quejar, te vas a reir un rato, cabrona.

 

Un abrazo, y nos vemos cuando quieras. Total, ya sabes dónde estoy.

 

Javi

 

PS: Cajistas todos, estamos de vuelta. Renueven el pasaporte porque la travesía en el desierto se ha acabado. Vale, hemos entrado por la tristísima circunstancia de la desaparición de Girona, pero qué le vamos a hacer. Espero que al menos algunos gironís vayan con nosotros porque vamos a vengarles. Todo lo bueno que hagamos irá por ellos, garantizado.