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Nochebuena en la ciudad de Sevilla, ciudad de tradiciones por excelencia. Algo que tiene Sevilla es que incluso en invierno, la ciudad tiene una luz distinta, especial. Dicen que Sevilla tiene un color especial, pero es su luz precisamente la que hacen que surgan esos colores. Las familias se reúnen con alegría para celebrar una noche especial, para hablar del futuro y rememorar buenos momentos. Son momentos entrañables para todas las familias en esta ciudad. ¿Para todas? No exactamente. Quien suscribe estas líneas anda triste. Su vida va casi perfecta - una familia ejemplar, un trabajo que le gusta y sobre todo, una mujer que le quiere con locura a pesar de conocerme a fondo. Sin embargo, mi equipo lleva una racha malísima. Último en la ACB, con la amenaza de cosas bastante malas en 2009, con una afición molesta, un equipo desanimado... Evidentemente me afecta. Decido dar una vuelta para reflexionar tras la cena de Nochebuena, he pedido a la gente un par de
horas para pensar.
 
Han pasado más de 20 años desde la creación del club y no recuerdo una navidad más terrorífica. La derrota ante el Fuenla, provocada por los triples de Kris Valters, un tío que parece el cantante de los Arctic Monkeys, ha acabado con la poca paciencia que tenía. Tras una hora larga de paseo he tomado la decisión más dura que recuerdo: me he hecho del Kalise Gran Canaria. Un equipo que gana, una afición que responde... Además así, cuando viaje a los partidos de casa, me poder ir a la playita. Encima Mario Fernández, nuestro blogger en la web de la Eurocup, es un tío de puta madre. Y creo que siempre me ha favorecido el amarillo pollito. Creo haber tomado la decisión correcta cuando de repente aparece una luz del cielo. Baja una figura encuelta en un humo espesísimo. Cuando toma tierra justo donde yo estoy, sin nadie más a la altura del pabellón de San Pablo, creo tener claro quién es:
 
- ¡¡¡Aaaaaaaah!!! ¡¡¡La muerteeeeeee!!! ¿¿¿Por quééééé???
 
+ Que no, gilipollas. Soy el fantasma de las navidades pasadas.
 
Se disipa el humo y aparece la figura luminosa de un fantasma con una camiseta verde y roja. Es negro, pequeño y carismático. Coño, si es Andre Turner. Me lleva al centro del campo en el pabellón de San Pablo. Vacío, oscuro, solo iluminado por su figura - y por las luces de emergencia.
 
- Tú no eres un fantasma, eres Andre Turner
 
+ Soy el fantasma de las navidades pasadas. Tengo la forma que tú has elegido para representarme. ¿Pero cómo se te ocurre cambiar de equipo, hombre? No se puede hacer eso, y menos después de lo que has pasado tú.
 
- Genio, es que estoy un poco hasta los cojones. Por cierto, que siempre pensé que si venía un fantasma del pasado cajista sería Nestoras Kommatos. Ese sí que era un fantasma de verdad...
 
+ Nada, Javi, vente conmigo. ¿O es que no te acuerdas? Te voy a llevar por el túnel del tiempo a un sitio que seguro que recuerdas.
 
Pasan unos segundos y San Pablo está a reventar. De repente es el 30 de Diciembre de 1998. El entonces Caja San Fernando acaba de ganar al vigente campeón de liga TDK Manresa en San Pablo. El ambiente es de gala. Javier Imbroda ha rugido todo el partido y el equipo ha funcionado como un reloj. Mike Smith ha hecho un partido supercompleto y con la ayuda de Nacho Romero y el propio Turner hemos ganado 65-59. La gente lo celebra en la grada. En el placo, los consejeros, todos sin excepción, sacan pecho ante el buen hacer del equipo. Todo salía bien esa temporada, cada jugada de final de posesión, final de partido, todo.

San Pablo está prácticamente lleno, las sonrisas llenan el pabellón. El equipo está 11-3, segundo en la tabla. Habíamos empezado 12-0, ganando en Málaga, en Madrid al Real Y al Estudiantes, en Badalona, en Vitoria... El Caja era una máquina de hacer buen baloncesto, con una defensa espectacular, más que clasificado para la Copa - de hecho llegaría a la final y la perdería por una serie de circunstancias desfavorables. Todo era ilusión. El equipo de moda.
 
Y allí estaba yo, en la Grada Fija B, pegando botes como un loco, intentando explicarle a la gente quién era ese John Williams del TDK que tanto talento tenía pese a su peso. El fantasma de Turner me explicaba:
 
+ Te acuerdas, ¿verdad? No siempre las cosas han estado así de mal. Hubo un tiempo en que éramos grandes. Hay que estar a las duras y a las maduras.
 
- Es verdad, Andre... ¿Cómo te lo puedo agradecer? ¿Andre? ¿Andre?
 
Se habían apagado las luces. Era de nuevo Nochebuena de 2008. Pero el mago de Memphis tenía razón. Había que tirar para alante. Hombre, me quedé con las ganas de preguntarle a Turner por qué se limpiaba con las manos las suelas de las botas incluso con el balón en juego. Tras unos segundos reflexionando volvió a aparecer una luz por un ventanal de San Pablo. El mismo ritual, humo y una figura. Moreno nuclear, sonrisa que hace que el muñeco de Savane de Tiempo de Magia parezca Shane McGowan, el cantante de los Pogues. No puede ser. Es Nacho Delgado, director de comunicación del Cajasol.
 
+ Qué pasa, fenómeno. Soy el fantasma de las navidades presentes.
 
- Vale, me lo creo por lo que he visto antes. Pero, ¿por qué Nacho Delgado?
 
+ Es la forma que has elegido. Esto te lo tenía que enseñar un tío aún más cajista que tú. Ven conmigo, vamos a dar una vuelta.
 
Nacho me llevó a echar un vistazo, sin que me viesen, por las casas de los jugadores y el cuerpo técnico. Podía ver a Tyrone Ellis preocupado, dándole vueltas a la cabeza, preguntándose qué salía mal. Michal Ignerski y Andrés Miso andaban más o menos igual que Ty. Andrea Pecile estaba sereno - sempre! - pero maldecía su mala suerte con las lesiones, más o menos como Iñaki De Miguel. DeJuan Collins pensaba cómo sacar su mejor juego, ese que enseñó en el Zalgiris el año pasado. Savanovic estaba deseando un 2009 donde pudiese ayudar al equipo en todo lo posible. Caner-Medley pensaba en cómo contagiar su energía positiva el resto del grupo. El entrenador Martínez meditaba en silencio nuevas formas de mantener unido al grupo, para que todo el mundo fuese a una y empezásemos a ganar partidos sin parar. Los kekeros se habían reunido para dar continuidad a la quedada de Santa Justa y hacer un tifo importante para el partido ante el ViveMenorca.
 
- Vaya - dije yo. La gente está motivada.
 
+ Ya, pero cuando las cosas no salen, no salen. Y por eso tenemos que estar todos unidos. Tenemos que tirar todos del carro.
 
Y Javi, tú eres importante. Tú das ilusión a la gente. Haces que seamos mejores. No puedes hacerte del Gran Canaria, hombre.
 
- Pues tienes razón. Este club es mi vida, Nacho. Y la tuya, y la de miles de personas. Y todos vamos a remar en la misma dirección.
 
Cuando me dí la vuelta se había ido. Pero estaba claro lo que había que hacer. Entre todos sacaríamos al equipo del agujero clasificatorio. La plantilla es extensa y de calidad, el entrenador es prestigioso, experto y sabe lo que se trae entre manos. Los aficionados son los mejores de España: ¿qué otra afición soportaría estos últimos nueve años y seguiría animando? Tenemos algo especial. Tenemos que pelear por ello. Me sentía más cajista y más animado que nunca cuando se repitió el proceso. Esta vez venía con una camiseta de CB Granada con el 8 a la espalda. Era Carlos Cherry.
 
- Así que tú debes ser el fantasma de las navidades futuras - le dije. ¿Coño, y por qué Carlos Cherry? Lo de Turner lo puedo entender, y lo de Nacho Delgado pues también, pero ¿Cherry?
 
+ En efecto, soy el fantasma de las navidades futuras. Has elegido esta forma porque es la que más confianza te da para lo que vas a ver.
Me cogió de la mano y me miró con preocupación.
 
+ Te voy a llevar al futuro. Pero igual no te gusta lo que vas a ver.
 
- Suéltame, coño - le dije. Y vete por ahí ya, déjame tranquilo.
 
+ Pero, ¿qué haces?
 
- Primero, esto de que me cojas de la mano es una mariconada espectacular - Cherry asentía con la cabeza - y segundo, el futuro no existe, está por construir. Vale que me hayan llevado al pasado y que haya visto el presente, que son cosas que están ahí. Pero el futuro está por ver y lo que me vas a enseñar no tiene por qué pasar. Vamos a hacer un inicio de 2009 espectacular. Vamos a salir del pozo. ¡Viva el Caja! Largo de aquí, fantasma.
 
Cherry se fue difuminando y me guiñó un ojo con un sonrisa. Sabía que tenía razón. Volví a casa lleno de esperanza, de ilusión, siendo consciente de lo que ha sido este club para mí y de que el club saldrá adelante. En más de dos décadas el Caja ha dado a Sevilla emociones, he permitido a mucha gente ver a algunos de los mejores jugadores de Europa en toda su historia. Empecé a verlo todo con otra actitud. Más cajista que nunca, con más ganas de ver a mi equipo ganar, con fuerza para aguantar los malos momentos, que espero que sean pocos...
 
...y con la seguridad de que cuando lleguen los buenos momentos, y llegarán muy pronto, los disfrutaremos todos más que nunca.
 
Feliz Navidad, cajistas.