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In Bennett We Trust. Menos mal que viniste, macho...

Hola a todos. Vaya final de temporada que nos espera, ¿eh? El Top 16 está siendo probablemente el mejor de la historia. El miércoles pasó lo que muchos creían imposible en la competición: perdieron Panathinaikos y CSKA. Nada es lo que parece y nadie habría apostado que a estas alturas Montepaschi Siena y Tau Cerámica serían los dos equipos invictos en el Top 16. La competición sigue de aniversario con el acto en Tel Aviv, donde todos los grandes del Maccabi fueron honrados como se merecen. Dicen los allí presentes que contribuyó a que el ambiente fuese el más increíble que ha habido en el Nokia Arena desde la final de 2004 en la que Maccabi arrasó al entonces Skipper Bologna.

 

No quiero ser un contador de batallas hasta que tenga la edad adecuada, pero sí que puedo contar lo de la final de Tel Aviv, supongo. Pensaba que el ambiente que se vivió en el Palau Sant Jordi cuando ganó el Barcelona era insuperable, por las emociones vividas por los allí presentes, la frustración soltada y el ruido ensordecedor. De hecho, aquella experiencia solo la he visto superada en Tel Aviv 2004. El pabellón estaba lleno varias horas antes con todo el mundo cantando y cuando creías que lo habías visto todo, salió la Fortitudo a la pista poco antes del partido. El abucheo fue tan grande que me tapé las orejas e intenté hablar conmigo mismo. ¡No me escuchaba a mí mismo! Cuando salió el Maccabi pusieron una canción de White Zombie y aquello se caía. Aquel equipo con aquella atmósfera, en ese sitio y en ese lugar, era imbatible. Podría haber llegado el mejor equipo de la NBA o la mejor selección nacional, que habría perdido. Después... pasó lo que pasó.

 

Ha sido un fin de semana positivo para los míos, para qué negarlo. Hemos ganado en León y han perdido todos los de abajo, lo cual hace que reflexione sobre ciertas cosas. El único paralelismo que encuentro con el descenso, y ahora viene la parte en la que pensáis que soy gilipollas, es el romper con tu pareja contra tu voluntad. Me he dado cuenta estos días celebrando las derrotas de media ACB. Cuando rompes con alguien que has querido sacas lo peor de tí mismo, sobre todo si no eres tú quien acabas la relación. Dices cosas que nunca pensaste que dirías, sacas unos insultos de la manga que jamás imaginaste decir, maldices todo lo que hay y no entiendes qué pasa. Salvo aquellos afortunados - mi hermano, por ejemplo, que lleva con su mujer unos 15 años, y lo que afortunadamente les queda - que nunca han pasado por eso, supongo que el resto sabe de qué hablo. Una ruptura tormentosa te hace no ser tú, te convierte en un monstruo y sufres mucho. Muchísimo.

 

Esto de estar luchando por salir del pozo es algo parecido, no tan llevado al extremo, pero sí que es similar en el sentido de que sacas lo peor de tí baloncestísticamente hablando. Empiezas a desear que equipos que te han caído bien toda la vida pierdan lo más posible simplemente porque han cometido el error de ir igual de mal que tú. Celebras las derrotas ajenas como locales y tú criterio se va al mismísimo carajo, porque es la clasificación que establece tu criterio, no tus gustos personales. En ambos casos te niegas a aceptar la realidad, porque no es posible que tu equipo sufra de esa manera y empiezas a buscar justificaciones absurdas aquí y allá: que si tal árbitro siempre nos putea, que si tal jugador era un crack en su club antiguo y aquí pasa de todo... Se supone que el baloncesto resalta los valores de compañerismo, humanidad, trabajo en equipo, pero también lleva consigo el desear el mal ajeno. Va, confiesa, tú tienes un equipo que quieres que pierda siempre, aunque no juegue con el tuyo, así que no me mires con esa cara de escepticismo. Yo soy igual de pecador que tú en esto, y a mucha honra.

 

Así las cosas, quiero pedir perdón a todo el mundo desde Kalise Gran Canaria hacia abajo y sobre todo a los aficionados de MMT Estudiantes y Grupo Begar León. Vosotros también queréis que Cajasol pierda todas las veces, así que estamos empatados. Al final todo va a salir bien. Porque aunque haya tenido rupturas antes de estar con Belén ahora estoy bien y aunque hayamos perdido muchos partidos, parece que enderezamos el rumbo. Afortunadamente hemos ganado un par de partidos seguidos y de seguir así las cosas llegaremos a la tierra de nadie, ese aburrido solar que se convierte en paraíso baloncestístico dadas las circunstancias. Sigo pensando que el club ha dado los pasos correctos para salir de la situación en la que estaba - ojalá hubiese un 4 europeo en el mercado, pero no lo hay - y que el gran reto es crear una base de jugadores que crean en el club, en el proyecto y que deseen quedarse para el año que viene competir por cotas más altas. Francamente, si cambiamos toda la plantilla otra vez será muy difícil crear esa implicación. Tyrone Ellis, Andrés Miso, Michal Ignerski, Andy Betts y por qué no, el Aaron Miles de las dos últimas semanas pueden ser una base que complementar con gente que tenga hambre de éxito en la ACB. Es solo una opinión. Es que luego me apuñalan diciendo que me mojo poco...

 

Ojo a la semana que entra en el Top 16 porque es de traca. Zalgiris - Madrid con todo en juego, Roma - CSKA con la Lottomatica lista para rematar lo que no hizo en Moscú, Panathinaikos - Efes con la posibilidad de que el equipo turco deje al campeón contra las cuerdas... aunque parece difícil después del acertadísimo despido de Drew Nicholas, Rashad Wright y Loren Woods por negarse a viajar a Belgrado. El ambiente de baloncesto fue excepcional, no cayó una sola moneda, hubo aplausos para el Efes y las condiciones para jugar fueron óptimas. Lo que es de matrícula de honor son las palabras de Ermal Kuqo, diciendo que el Pionir es una catedral del baloncesto, felicitando al Partizan por su gran victoria y que sus aficionados estuvieron espléndidos. Ermal es albanés con pasaporte turco y pese a que parecía el blanco perfecto para los cuatro radicales que hay en todas partes, optó por viajar, dar ejemplo y encima poner paz en el asunto. Para estar orgulloso de él.

 

Siempre digo lo mismo, que lo mejor está por llegar. Esta vez voy a cambiar el rollo: lo mejor ya está aquí y a partir de ahora toca disfrutar del espectáculo. Llega la primavera, con sus flores, sus alergias - argh - y sobre todo, con lo mejor del basket a todos los niveles. Veremos qué pasa esta semana. A todo esto el viernes hay DKV Joventut - Cajasol y muy probablemente lo retransmitiré para Rock & Gol Sevilla. En la Penya ya saben que si no es playoff, cada vez que voy pierden. Y a mí me gusta mantener las rachas. El DKV Joventut está tan bien, son tan buenos y tan superiores...

 

...que hasta puede que ganemos.