Hola a todos desde la Final Four de Madrid. Siento mucho no haber podido actualizar mi blog hasta hoy, pero es que literalmente hay días que no tengo tiempo ni para miccionar. La ULEB Cup parece un recuerdo lejano. Un recuerdo bonito, eso sí. Tenía que haberos contado mucho antes que conocí a Igor Kudelin, mi ídolo de juventus, un tío que si tiraba de cuatro metros no metía y si tiraba de ocho y medio era letal. Lo que no sé es que hacía Kudelin con la acreditación de Iwo Kitzinger, el jugador del Turow. Aparte me hizo bastante feliz conseguir la camiseta de Milos Vujanic para mi amigo Xavi García, jefe de estadísticas de las dos competiciones. Al final el lunes por la mañana llovió a mares y no ví nada en Turín. Ya veremos si volvemos alguna vez, porque la organización fue magnífica y el trato, absolutamente exquisito por parte de la gente en Turín.
Por otra parte el Caja está salvado y esa es una gran noticia. No recuerdo un momento baloncestístico que fuese más tenso que el final del Cajasol - CB Granada. EL partido estaba igualado, estaba haciendo los comentarios técnicos en una radio local, a la vez intentando saber cómo iba el Estudiantes - Fuenlabrada vía sms de MalodeMolina y Juan de la Huerga (Diario de Sevilla). Gracias, tíos. Solo imaginarse la estampa, con una mano agarrada a la mesa, la otra al teléfono y sujetando el micrófono como buenamente podía (sí, ahí, ahí), da idea del patetismo que viene asociado al descenso. Al final Kakiouzis hizo el minuto el año, con un triple desde la esquina para romper el empate y una canasta en contrataque para igualar al average. Me sabe mal por Granada, que ha tenido la mala suerte de la lesión de Curtis Borchardt. Además, Andrea Pecile es un tío cojonudo. Sin conocerme de nada vino a decirme que le encantaba mi blog, un detalle de crack. Un día de estos me encantaría salir en un vídeo chorra de esos que él hace. Apúntame, Sunshine. Aunque mejor que no sea esta semana, porque tengo la serenidad de un cantante de punk con sobredosis de anfetaminas.
Llevo tres días sin parar preparando la exposición fotográfica de 50 Años de Baloncesto Europeo de Clubs. Una parte es visitable en el NH Eurobuilding, el hotel de la organización, y realmente merece la pena. Vladimir Stankovic ha buscado las fotos por media Europa y yo he hecho los pie de fotos. No es fácil hacer pies de fotos de 187 instantáneas que recogen la historia entera del basket europeo, pero creo que ha quedado bien. Para aquellos que tengan acceso, habrá más fotos en la zona de prensa, la sala VIP del pabellón y la ceremonia de entrega de premios.
Ya he tenido las primeras anécdotas hoy, porque ayer pase el día asociando pies de fotos ya hechos con su respectiva foto. Eso sí, fui el primero en meter una canasta en los aros de la Final Four. Nada más llegar los balones oficiales del evento trinqué uno y me fui a la pista para meter unos tiros. Sí señor, el primero en meter en esos aros y con esos balones he sido yo con mis santos huevos, a las tantas de la noche. Ya he visto a mucha gente, evidentemente. Hoy he tenido el placer de hablar con Vlade Divac y su sonrisa deslumbrante. Tiene un blanqueado de dientes tan exagerado que hacer que Elmer Bennett parezca Shane McGowan, el cantante de The Pogues. La mejor entrevista del día ha sido con Ettore Messina, que ha dado respuestas interesantes a nuestra pequeña entrevista de 50 años. Creo que él también lo ha disfrutado. Está por aquí David Vanterpool, que ha venido con todo el CSKA a echar una mano con el ambiente en el equipo. El reencuentro con Bootsy Thornton ha sido espectacular. Lolo Sáinz ha estado igual de brillante que siempre.
Quizás la mejor anécdota del día ha sido con Theo Papaloukas. Ya nos habíamos saludado por la mañana, todo sea dicho. Puede dar una imagen en la posta, pero fuera de ella es un tipo encantador, un crack que se acuerda de los nombres de todos nosotros y viene a saludarnos en vez que sea al contrario - que es lo lógico. El caso es que teníamos entrevista con él a las 21:30 y ha llegado al Hall del hotel con Vanterpool y David Andersen. Pero ha desaparecido como por arte de magia.
"David, tío, ¿dónde está Pops?
"Pues no sé, Javi, estaba aquí hace un momento"
Ha empezado la busca y captura de Papaloukas por todo el hotel. Alrededor de 10 personas buscándolo y tras 10 minutos, ha reaparecido por arte de magia para hacer la entrevista.
"Lo siento, Javi, he tenido que ir a mandar un e-mail."
Cómo se fue y cómo ha vuelto sigue siendo un misterio para todos nosotros.
Hablando de cosas menos baloncestísticas, este NH Eurobuilding es un hervidero de personajes curiosos. Ha estado por aquí Raffaella Carra, por ejemplo. La Carra es una de las pocas personas a las que mi mujer, Belén, admira. Espero que siga por aquí cuando llegue en apenas media hora, pero parece que viene con frecuencia. Belén piensa que Raffaella es una filósofa vital, una predicadora del optimismo y una doctrina a seguir. Más o menos. Más aún, Carlos Pumares toma café cada día en el hotel. He ido a hablar con él, porque he pasado años en mi adolescencia escuchando su programa "Polvo de Estrellas" en la difunta Antena 3 Radio. Los tres minutos que hemos hablado han sido espectaculares. Dice que todos los que le vienen con el programa de radio son tíos, y que el baloncesto es el deporte más absurdo que existe. Que deberían jugar en un solo aro y que no tiene sentido correr de un lado a otro para tirar a un aro parecido al opuesto. Y que las calzonas ochenteras molaban mucho más.
Francamente, y siendo sincero, no sé si podré daros muchas crónicas en la Final Four. Lo intentaré, eso sí. Y si no, habrá un par de entradas post-Final Four cuando mi vida, sin duda, será mucho más fácil.
Y no se pierdan la Final Four. Porque merecerá la pena.


