Javi disfrutó de un nuevo triunfo del Cajasol
En fin, estuve de público en el partido Cajasol - Polaris World CB Murcia, lo cual es cuando menos poco habitual. Fue una pena que tuviese prisa porque era un buen día para quedarse a hablar con los kekeros, que han hecho una bandera enorme con un gran eslogan: "FURIA KEKERA". El partido tuvo dos fases, una de gran defensa y un espectacular Miso para reventar el partido mediado el tercer cuarto y otra donde hubo un atasco que ríete tú de la M-40 un lunes a las 8 de la mañana. El Murcia remontó con un gran Snap Hunter y un Diego Fajardo durísimo. Un codazo de Antonio Bueno le hizo, creo, perder un diente, pero volvió para repartir estopa, luchar por cada balón y marcarse un par de canastas de muchísima calidad. La verdad es que Fajardo, como tercer o cuarto pívot, es un jugador que tiene el talento, la agresividad y la veteranía que hacen falta en un buen equipo.
El partido también estuvo bien porque al no estar en la radio, me senté con mi primo José Pedro, que es con quien he visto más baloncesto en mi vida. Echaba de menos las conversaciones durante el partido. La mejor frase de mi primo fue cuando el Murcia había recuperado algo así como 20 puntos y estaba tan solo a nueve. El Murcia inició una transición rápida y le hizo llegar el balón en carrera a Jared Reiner, que lo recogió, medio se tropezó, hizo un rectificado en el aire, se llevó un gorro, se cayó al suelo e hizo una personal de la frustación. Todo eso en unos dos segundos de tiempo en los que Reiner sumó -3 de valoración. La definición de mi primo fue acertada, breve e inapelable: "Coño, pero a este tío que le han dado, ¿el balón o un artefacto explosivo?".
El caso es que ganamos aunque Hunter lo puso difícil al final. Qué clase tiene y qué pena que sea tan intermitente. Con regularidad sería uno de los mejores jugadores del basket europeo. Todo ello pese a su parecido con Sam Mitchell, quien ha protagonizado las declaraciones más desacertadas, increíbles y equivocadas del año. Para poner en antecedentes a la gente. Mitchell jugó dos años en Francia antes de acabar su carrera en la NBA y es entrenador de los Toronto Raptors, un equipo con jugadores europeos como José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa, Andrea Bargnani, entre otros, además de algunos que han pulido su juego en Europa como el gran Anthony Parker o Carlos Delfino. A Mitchell le preguntaron que qué piensa cuando le dicen que están jugando al estilo europeo. "Me siento insultado cuando oigo esto. (...) No tengo nada en contra de Europa, pero este es nuestro juego. Ves el baloncesto europeo y todo lo que quieren hacer es jugar como nosotros. Todo lo que quieren es hacer mates."
Toma ya. Y lo dice un tío que no quiso ver el EuroBasket. No está mal para empezar.
Creo que Mitchell se equivoca totalmente. El juego en Europa es tácticamente más rico, con muchas más alternativas. Es el juego de los equipos europeos, y no las reglas, lo que hace que la selección USA pierda en torneos internacionales o que los equipos NBA pierdan a veces contra equipos de Euroleague Basketball en el NBA Europe Live. Se pierde un baloncesto más táctico, más pasional, con defensas más ajustadas. Decir que lo único que quieren los jugadores en Europa es hacer mates es no sólo faltarle al respeto a la mitad de su equipo sino directamente mentir, ya sea por desconocimiento o resquemor por la derrota ante el Madrid en Octubre. Sin salir del Madrid, tienes a Louis Bullock, un prodigio de técnica individual que da un clinic en cada jugada. Está un jugador total como Axel Hervelle, una estrella que no se cansa de mejorar como Felipe Reyes, un trabajador de los movimientos en el poste como Lazaros Papadopoulos y un entrenador táctico, inteligente y valiente como Joan Plaza. Francamente, si a Plaza le dijesen que su equipo juegue al estilo NBA tendría más motivos para estar insultado.
Menos mal que cada vez más gente se da cuenta de lo que hay. Salvo un 5% de aficionados de verdad, -algunos lectores de este blog- el resto de personas -y algún que otro personaje- que defienden a la NBA, no ven los partidos con sus parones, tiempos muertos, defensa a lo me-encargo-del-mío-y-paso-del-resto y demás. Por supuesto hay equipos que no son así, con los Spurs de Popovich haciendo un baloncesto táctico de primer nivel. Lanzo la pregunta al aire: ¿por qué será que a los equipos que juegan bien se dice que juegan a la europea?
Al final también tuve un largo retraso en el aeropuerto el domingo a la hora de volver hasta Barcelona. Llega un momento en un aeropuerto que te quedas sin cosas que hacer. Compras una bebida, te lees el periódico, te das una vuelta y poco más. Tras siete horas en el aeropuerto en la ida y dos a la vuelta, Belén y yo ya estábamos desvariando. Al final acabamos hablando de dibujos animados y coincidimos en lo fundamental: Popeye es un gilipollas y Olivia sólo está con él por el niño, Cocoliso. Por un lado tenemos a Brutus, un tipo alto, fornido, dos metros y 120 kilos, generalmente fuerte y todo un galán. Por el otro está Popeye, un tipo feo, ocasionalmente fuerte, 175 y unos 80 kilos que serían 60 si le quitas los brazos. Un tío que se alimenta fundamentalmente de espinacas anabolizantes, con lo cual debe tener un tracto intestinal que ni José Coronado con los yogures esos, y que encima no hace más que hacer rimas estúpidas y simular el ruido de un barco con su pipa. No hay color. De todos modos lo de Brutus también tiene lo suyo, porque hay muchas mejores en el mundo.
Y seguramente más guapas y con más carne que Olivia. Ah, el amor.
