Hola a todos tras un largo día de Euroleague Basketball. Se acerca el sorteo del Top 16 y con él, la reunión del comité de sabios designado para saber quienes nos acompañarán en la Final Four en Madrid. Las ventas de entradas se han disparado desde el primer momento, y es que nadie se lo quiere perder. Un Junior Tournament cada vez más prestigioso, todas las leyendas de la historia de la competición y un evento de primer nivel. Pasado, presente y futuro del baloncesto europeo. Estoy agotado pero ilusionado. Hoy he hecho dos crónicas, una de un buen partido en líneas generales (CSKA - Tau) y otro de un partido, por qué negarlo, bastante peor (Montepaschi - Prokom). De Euroleague hablaremos luego poooorqueeee...
Señores, señoras, in Comas we trust.
Incluso los no creyentes en la causa BAF como el que suscribe estas líneas celebramos el retorno de Manel Comas, un tipo peculiar. A favor, que despertará al equipo, que incomodará a más de uno para que juegue mejor, que seguro que hará más jugadas para Michalis Kakiouzis y sacará lo mejor de él, que todos nos divertiremos más y que, por fin, el equipo ha ganado fuera y lo que es más sorprendente, ha agotado todos los tiempos muertos en un partido creo que por primera vez. En contra pues mejor no pensarlo porque al final es pasado es solo eso, pasado. No fui a Girona porque soy un supersticioso: sabía que si iba, perdíamos y si me quedaba, ganábamos, así que opté por joderme y seguirlo por la radio y la jornada virtual mientras hacía mi nunca bien ponderada faena dominical de ligas nacionales en nuestra siempre carismática y a veces irritante página web. Lo que en principio parecía una sinfonía cajista se tornó en pesadilla cuando el Girona se situó por delante, 67-65. La radio ya no tiraba y terminó por haber un agujero en lo que un día fue el F5 en el teclado. En fin, ahora viene Manresa en casa. No quiero pensar en qué pasó la última vez que vi un Caja - Manresa en Sevilla.
Sí, amigos, eso es lo que pasó, que perdimos de forma miserable. Un hombre alopécico y despiadado tiró en suspensión un metro fuera de la línea de fondo y la enchufó por encima del tablero, dando la vuelta en el aire y con los pies mirando a Cuenca. Es la canasta más dolorosa y a la vez más increíble que he visto en mi vida. Estuve dos semanas hundido y soltando seis tacos seguidos mínimo cada vez que alguien decía "Albert Oliver". No es culpa suya, el chaval es muy majo. Pero qué coño, ¿por qué a nosotros?
Ha llegado el final de la primera fase de la ULEB Cup. Por un lado me alegro, pero por otro me da rabia. Dos meses he tardado en distinguir a los Artland Dragons de los Antwerp Giants, a aprenderme los grupos equipo por equipo. Había aprendido a escribir EnBW Ludwigsburg sin equivocarme, a saber la rotación del Benetton Fribourg, a escribir Aleksander Lichodzijewski sin tener que mirarlo ocho veces, a distinguir a Alex Dunn de Alan Daniels sin saber quién es uno u otro. Se han ido los equipos más funkys como el Ovarense, el Guildford Heat, el EiffelTowers Den Bosch o el Asesoft Ploiesti con el gran Arvydas Cepulis. Bueno, ahora viene lo bueno. Cinco minutos malos y a la calle. Solo ver algunos de los que no son cabezas de serie ya es para apretar el culete: Turk Telekom, Khimki, Azovmash, Hemofarm, Benetton Treviso, Galatasaray, Kyiv, Unics Kazan... Lo bueno está por llegar. Me alegro que hayan pasado Nymburk y Artland Dragons. El Nymburk por Rado Rancik, el hermano de Martin, que es un auténtico crack que le pone el 110% en cada partido y el Artland por Terrance Thomas, que me encanta aunque nunca fue lo que yo creía que iba a ser. Empezaron 54, quedan 32.
Respecto a lo de hoy, el partido del CSKA es sospechosamente parecido a todos los partidos del equipo en casa, solo que esta vez han jugado en el pabellón grande, que es impresionante. Han traído a Scottie Pippen de estrella invitada y por allí andaba también David Vanterpool, que a saber qué le trae por Moscú. ¿Qué hacía David allí? He flipado cuando lo he visto. A lo que iba, que ha sido el guión previsto: el CSKA juega al tran-tran la primera parte, llega igualado al descanso, mejora la defensa en el tercer cuarto y cuando tiene el partido roto se relaja, da una minimísima opción a su rival y cierra el chiringuito. Hoy ha sido el día de J.R. Holden y de Trajan Langdon, y desde luego no ha sido el día de Zoran Planinic. El partido del Montepaschi ha sido todo lo contrario. Un 13-0 de salida y hasta luego, Lucas. Y cuando digo hasta luego es más bien hasta luego, nos vemos en el vestuario, cómo mola este Pape Sow y que os vaya bien en la liga polaca. Hablando de Saw, había unos 30 tíos con una camiseta blanca con su cara y un mensaje en el partido de Siena. No sé qué hacían allí. El Comité de Bienvenida de Pape Sow, su club de fans o simplemente una panda de colgaos que estaban de guasa. Ni idea.
Hablando de idas de olla, hoy he tenido una de las más grandes de mi vida. Resulta que iba con prisa y el tío del autobus que lleva hacia el Sant Jordi me ha cerrado con la puerta en las narices, me ha mirado con cara de superioridad y ha arrancado mientras yo aporreaba la puerta como si fuese algo así como la entrada al paraíso terrenal. Así que me he pillado un taxi. ¿Hasta el Sant Jordi? ¡No! Solo hasta un par de paradas por delante en el bus pero en el mismo trayecto. Tres euros me ha costado el tema, pero al menos al hombre he podido decirle lo que pensaba. O sea, más o menos esto:
"Buenas tardes, perdone que le moleste, soy el tío al que acaba de dejar tirado en la parada de la Plaza de Espanya. No diga que no sabe quien soy porque me ha mirado. Igual no ha podido oirme con la puerta cerrada, pero solo quería decirle con el debido respeto que es usted un mal profesional y un cabrón de primera."
Y encima me ha echado del bus el tío, y eso que se lo he dicho con elegancia. Lo que no sabe es que me he bajado en la parada que me tocaba y que poder decir lo que pensaba solo me ha costado tres euros. Al final los mejores placeres son... los más baratos.
Y mañana, seis partidos más. Buenas noches.


