ACBBlogs
ACB
Orange
Joseandres
José Andrés
 

Un restaurante: El Jaleo

Un canal de televisión: Canal Cocina

Una bebida: Coca-cola light (con cierta adicción)

Una comida: Un buen plato de Jamón Serrano (creo que ahí estaréis de acuerdo) 

 

Me considero un gran aficionado a la gastronomía en general, siempre me ha llamado mucho ese mundo y uno de mis pasatiempos es ver programas de cocina. Mis cocineros favoritos son Jamie Oliver y José Andrés; este último estuvo durante una temporada emitiendo programas sobre cocina en Televisión Española.

 

Un día me hicieron una entrevista en el diario El Mundo y en unas de las preguntas mencioné que era fan de José Andrés. La gracia es que al poco tiempo de estar en Madrid le vi y me puse a hablar con él; fue una conversación muy divertida porque cuando le dije quien era, él me reconoció por haber leído esa entrevista... mientras que yo lo único que intentaba era explicarle precisamente eso, que le había mencionado en una entrevista. Acabamos esa conversación dándonos los teléfonos por si yo alguna vez me pasaba por Washington, lugar donde él reside y tiene sus restaurantes.

 

 

Y así fue. Hace dos veranos fui allí de vacaciones con mi novia y Rafa Vidaurreta a casa de unos amigos de éste y mandé un mensaje a José Andrés sin mucha esperanza de poder quedar pues es una persona muy ocupada y no me imaginaba que tendría tiempo para vernos, Él me respondió diciendo que nos pasáramos por uno de sus restaurantes para cenar y cuando llegamos allí el propio José Andrés nos recibió y estuvo con nosotros en la mesa pidiéndonos todo tipo de embutidos y platos de España.

 

Después de cenar en El Jaleo nos llevó a otros dos de sus restaurantes, uno de tapas muy famoso donde hasta el presidentas había intentado ir y otro griego muy cool donde nos dio a probar más exquisiteces. Pero, además, nos llevo a ver un concierto y a tomar algo en unas terrazas... imaginaos nuestra sorpresa de estar en Washington con uno de los cocineros más influyentes en la cultura americana tomándonos algo después de cenar dos veces; pero aun quería que comiéramos perritos calientes en un puesto que él conocía. La verdad es que tuvo un trato humano muy cálido y fue una gran experiencia:  sólo os digo que acabamos en su casa viendo fotos de su familia y tomándonos una cervecitas, eso sí con la barriga llenísima de todas las tapitas y delicatessen culinarias de los sitios donde fuimos.