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El FMP Zeleznik celebra el título (Foto JOMA/Encancha.com)

La edición del 2008 del Torneo de L’Hospitalet ya es historia, pero a buen seguro un puñado de jugadores y momentos vividos en los tres días que marcan su discurrir permanecerán en las retinas de los espectadores durante mucho tiempo. Aunque todo en esta vida es mejorable, ha sido una muy buena edición que consolida a L’Hospitalet como la referencia a nivel europeo en los torneos de su pelaje.

 

Además, la recién estrenada colaboración con la Euroliga y la retransmisión de casi todo el torneo a través de Digital+ ha supuesto un gran empuje a nivel organizativo y de difusión.

 

Saga Zeleznik

 

En el plano puramente deportivo, los serbios del FMP Zeleznik escribieron el segundo y brillante episodio de una saga que promete no estar cerrada. Con un equipo integrado por muchos jugadores de primer año, y con su referente Dejan Musli renqueante por una lesión, despacharon de largo el mejor nivel de juego del torneo y, aunque con más sufrimiento del esperado, se alzaron con un merecidísimo triunfo final.

 

Con un grupo de jugadores muy completo y muy bien trabajado desde el banquillo, el FMP disponía de mucho tiro exterior, creación de juego por medio de penetraciones para dividir defensas y la sólida capacidad pasadora de muchos integrantes de la plantilla, poder anotador en la zona, presencia física tanto en la pintura como en el perímetro, capacidad atlética, desparpajo para jugar un baloncesto alegre y mucha cabeza para no perder el control de lo que sucedía sobre la cancha. A falta del dominio de Musli, fue el bombardero Andrija Milutinovic quien se erigió como líder de juego y espiritual de los serbios. Con el pívot en buen estado físico, el poder del Zeleznik podría haber llegado a ser terrorífico.

 

Hablamos ya sin ningún género de dudas de la mejor cantera de Europa, un club volcado a la producción (y venta) de jugadores que es capaz de atraer a muchos de los mejores talentos balcánicos y que trabaja magníficamente con ellos. Resulta llamativo cómo prácticamente todos los componentes del equipo esgrimen razones para erigirse en proyectos más o menos interesantes de cara al futuro, algo que muy raramente sucede en estas categorías.

 

Rivales de altura y decepciones anunciadas

 

El Zeleznik solo encontró seria oposición en unas vibrantes semifinales y final jugadas ante, respectivamente, el Real Madrid y el AXA F.C.Barcelona.

 

El equipo blanco ha bailado al son marcado por su gran estrella y MVP del torneo, un Nikola Mirotic fulgurante, todo clase, habilidad y versatilidad desde sus 207 centímetros de altura. Prácticamente no hay suerte ofensiva que el montenegrino no sea capaz de despachar con su elaboradísimo repertorio. De hecho, seguramente ha sido el jugador más elogiado estos días en L’Hospitalet.

 

Los azulgranas, mientras tanto, han destacado por el tremendo poder físico que les confería el triángulo Djedovic, Diouff y Abdoulaye. Si el escolta bosnio operaba a placer gracias a su superior madurez física y excelente despliegue atlético, la pareja africana era por momentos un muro de gran capacidad intimidatoria en la pintura. Lástima que les faltase un poco más de banquillo para competir con la profundidad del FMP.

 

En el polo opuesto, los dos equipos extranjeros que acompañaron a la delegación balcánica de nuevo no estuvieron a la altura. El CSKA se mostró si cabe más anodino que el pasado año (entonces por lo menos podían excusarse en la baja de Semen Shaskov) y ni siquiera fueron capaces de superar a unos voluntariosos pero muy limitados anfitriones. Sorprende el brutal descenso de nivel en las últimas camadas del equipo moscovita. Si acaparaban la mayoría del talento ruso en las generaciones de 1986 y 1987, apenas se intuyen algunos jugadores de limitado interés en el equipo que han presentado este año. Quizás han perdido interés en la cantera, o quizás la presencia de nuevos actores en el boyante mercado ruso complique la captación de promesas.

 

El problema del Pau Orthez es mucho más fácilmente identificable: INSEP. Con el centro público francés aglutinando a los mejores jugadores en edad junior del país, se antoja una empresa casi imposible confeccionar un equipo de alto nivel. Por lo menos la escuadra gala fue capaz de ganar un par de partidos de consolación en la última jornada.

 

Fiebre importadora y discreta cosecha nacional

 

Como viene siendo habitual en las últimas ediciones del torneo, asistimos a una marcada proliferación de jugadores importados en los equipos españoles. Excesiva a veces, ya que se traen jóvenes extranjeros que difícilmente apuntan a un futuro ACB, también eleva notablemente el nivel de los equipos participantes, por tanto de la competición, y depara alguna de las mejores perlas vistas en L’Hospitalet. Son los Mirotic, Djedovic, Diouff, Avramov, Lima o Jelinek, chicos de un gran futuro que sus respectivos equipos tendrán que gestionar para hacer de ellos grandes jugadores que refuercen sus plantillas y, de paso, la ACB.

 

Paralelamente, el atractivo del producto nacional quedaba seriamente limitado sin Ricky Rubio sobre el parqué del L’Hospitalet Nord y dado que el Alta Gestión Fuenlabrada de Alberto Jodar no fue invitado al torneo, además de que los presentes a priori más prometedores tampoco exhibieron su mejor cara. Josep Franch, el jugador español más estimulante de los vistos en L’Hospitalet, ha tenido que combinar estos días su participación en el torneo con varios entrenos con el primer equipo de la Penya, lo cual no ha ayudado a su lucimiento. Además, Alejandro Hernández ha completado una decepcionante actuación que, por otro lado, no necesariamente ensombrece el gran futuro que el base del Barça apunta.

 

Sería un error echar la culpa a la prolijidad importadora para explicar el poco entusiasmo que han generado los jugadores españoles, porque realmente no hay mucha más cera que la que arde. Quizás solamente en el caso de Real Madrid pudiéramos intuir una cierta superpoblación de jugadores interesantes en su frontcourt que de alguna manera pudiera haber limitado los minutos de algunos de ellos.

 

Hay que ser conscientes, de cualquier manera, de que la selección española que brillantemente se alzó con el oro en el europeo cadete de 2006 estaba repleta de jugadores de dudoso potencial que sufren para superar sus carencias a medida que se enfrentan a niveles de competición más exigentes.

 

Europeo Junior

 

Si algo ha puesto de manifiesto este torneo es que Serbia emerge como la gran favorita para revalidar el cetro europeo en categoría junior que conquistase en Madrid el pasado verano. Ni siquiera haría falta explorar otros equipos en busca de más jugadores para armar su selección nacional; considerando únicamente al FMP ya cuesta encontrar rival en el concierto europeo.

 

Si nos guiamos por la referencia que supone el europeo cadete de 2006 (que puso en liza a las mismas generaciones de jugadores), vemos que las tres selecciones que acompañaron a Serbia en las semifinales presentan ciertas dudas. El esqueleto de Croacia seguramente estará formado por la Cibona de los Zubcic, Radosevic y Smajlagic, sin el bosnio Hodzic, pero con los añadidos de Mario Delas (Split) o Toni Prostran (Zadar). Tendrán más profundidad de banquillo que el equipo de Zagreb, y posiblemente algún que otro jugador sorprenderá por su buen rendimiento; es en definitiva un grupo talentoso pero que parece quedarse lejos de la solidez que se adivina en el cuadro serbio. Los rusos, por su parte, no presentaban entonces un equipo de gran potencial, y lo mostrado por el CSKA estos días en L’Hospitalet no invita al optimismo.

 

Queda España, cuya premisa para ser verdaderamente competitiva es bien clara: disponer de Rubio, lo cual parece no sucederá. Además de sus obvios merecimientos para acceder a la absoluta, después de tres europeos de formación consecutivos jugados por Ricky en España, la organización del próximo europeo junior por Grecia parece apuntar a un adiós ¿definitivo? a estas categorías.

 

Ruegos y deseos

 

Cualquiera que haya estado estos días en L’Hospitalet Nord y sea consciente de la fecha de nacimiento de los jugadores del FMP Zeleznik tendrá muy claro su deseo para la próxima edición: ¡tráiganlos de vuelta!

 

El año que viene el torneo cumple su trigésimo aniversario y seguramente la organización se volcará para conseguir una edición muy especial. No estaría mal volver a disfrutar de alguna potente escuadra de High School norteamericano, como ya sucediera en la vigésimo quinta edición, para medirse a los balcánicos o a un Real Madrid que también apunta a serio contendiente.

 

Volviendo al presente, en los próximos días analizaremos uno a uno los, a nuestro juicio, mejores y más interesantes jugadores vistos en la recién finalizada edición del torneo.