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O lo que es lo mismo, Milenko Tepic y Nikola Pekovic.

 

Todos pudimos verlo hace unos días. El relativamente modesto Partizan de Belgrado se cargó a todo un AXA F.C.Barcelona en la Euroliga, y liderado desde el perímetro por Milenko Tepic y sus veinte primaveras, en permanente sintonía con Nikola Pekovic, un año mayor, y que forjó su premio MVP de la jornada con los jirones de la maltrecha defensa interior azulgrana.

Pekovic, demoledor contra el Barça (Foto Euroleague/Getty)


Tepic y Pekovic, creación y ejecución.


En el actual encabezamiento de este blog se puede comprobar mi devoción por los catalizadores de juego. No creo andar muy descaminado si digo que Milenko Tepic entra de lleno dentro de esa categoría, asumiendo desde sus dos metros de altura buena parte de la distribución de juego de su equipo. Es un jugador de gran madurez mental, consciente de lo que sucede en la cancha en todo momento, y que sabe lo que necesita hacer para ayudar a su equipo. En el fondo hablamos de un jugador completísimo, más aún desde que parece haber encontrado continuidad en el tiro exterior. Bote, pase, toma de decisiones, penetración, defensa, liderazgo, son algunos de los sustantivos que configuran su juego. Tiene todas las hechuras de una futura referencia del baloncesto europeo.

 

Muchos todavía recordarán a Tepic como integrante de aquel inolvidable equipo cadete serbio que asombró en el europeo de Rivas en 2003. Por aquel entonces aprovechaba sus muy superiores piernas para hacer trizas las defensas rivales con continuas penetraciones. Esa ventaja ha ido menguando con el paso del tiempo, según se enfrentaba a rivales de mayor madurez explosiva. Sin embargo, ha sabido adaptarse a sus nuevas circunstancias incidiendo en aspectos como la creación de juego (ya era buen pasador entonces) y, más recientemente, el tiro. Y si bien no dispone de la ventaja atlética de antaño, su cuerpo ha ganado una presencia y fortaleza que Milenko no duda en utilizar para ganar ventajas ante sus rivales de perímetro en ambos lados de la pista. Si se me permite la hipérbole, es un jugador total.

Mientras tanto, Pekovic representa uno de los ejemplos más puros de finalizador que podemos encontrar en el Viejo Continente. No le pidas filigranas ofensivas, juego tras bote, distribución de balón desde los postes o historias similares. Lo suyo es ganar la posición, recibir y anotar; sota, caballo y rey. Es automático en su búsqueda del aro, y raramente se le verá elaborar una secuencia compleja para superar a su rival. Ante el Barça despachó un recital de movimientos sin balón y transformaciones en las cercanías del aro. Semiganchos con ambas manos, tiros abiertos de media distancia, tiros cortos a la media vuelta, mates y bandejas tras ganar la posición debajo del aro, mates en transición llegando como trailer, siempre directo y sin vacilaciones.


Lo cierto es que dispone de un físico envidiable para tal menester. Es grande, relativamente atlético y tremendamente fuerte, granítico; built like a house, que dirían los norteamericanos. Cualquiera diría que estamos ante un veterano treintañero curtido en innumerables roces en la pintura, y sin embargo el amigo Nikola lleva exhibiendo sus rotundas formas desde que saltó a la palestra de las promesas europeas allá por el verano de 2005, cuando su excelente Europeo Sub-20 le proporcionó un contrato con el Partizan.


De cualquier manera, el partido ante el Barça no fue casualidad. El comienzo en la Liga Adriática de ambos jóvenes había sido enormemente sólido. La motivación ante un rival muy especial y el ambiente inmejorable en la cancha hizo el resto.


Son cosas que pasan cuando juegas en los Balcanes, y especialmente en el Pionir (con sus entrañables señales de prohibido pistolas). Para los que hemos tenido la suerte de presenciar algún partido en esa mítica cancha llena hasta la bandera de ruidosos hinchas serbios, se comprende el efecto intimidador que pueden llegar a ejercer sobre el rival.

 

La vuelta en el Blaugrana será, a buen seguro, completamente diferente. Lo que esperamos no cambie en exceso es la efectividad de la Conexión Partisana.