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Precedido por pantagruélicas actuaciones en su país de origen, Georgia, glosando estadísticas dignas del mismísimo Wilt Chamberlain en sus años más productivos, había expectación por ver en acción al misterioso Shermadini, al menos para quienes nunca habíamos sido testigos de su baloncesto.

Por otro lado, el personaje más pintoresco del Reebok EuroCamp de Treviso era, sin lugar a dudas, Jamlet Khukhashvili, precisamente el agente de Shermadini. Bueno, además de agente, también presume de ser presidente y entrenador del Maccabi Tbilisi (parece ser que también es el dueño del equipo), jefe honorario de la selección nacional georgiana, director general de la radio deportiva “Ja-ko” y comentarista deportivo en la televisión de su país, según reza su tarjeta comercial.

Es el mundo de los agentes un ecosistema carnívoro, donde se requiere un poco de tiburoneo, cierta psicología y dotes comerciales. Siempre armados con sus Blackberrys (con un móvil de saldo, en Treviso es fácil sentirse parte de una casta inferior), los hay distantes, cordiales, informativos, publicistas, y luego está este hombre.

No me dedicó menos de media hora para ensalzar a su pupilo hasta cotas insospechadas. Que si el chaval llevaba sólo tres años jugando y tenía mucho más margen de mejora que cualquier otro jugador del campus, que si habían hecho pruebas médicas que apuntaban a que todavía tendría que crecer al menos tres centímetros más, etcétera, etcétera. Cuando le sugerí que entonces podría ser más interesante sacarle de este draft (se ha declarado elegible) y esperar a otro futuro, me contestó con un “maybe” que sonaba muy poco convincente.

Sinceramente, Shermadini no está nada mal. Levanta casi los siete pies, tiene una buena percha que deberá seguir fortaleciendo, es coordinado y relativamente atlético para ser un hombre interior, se muestra bastante efectivo en el poste bajo, con un ganchito diestro que convierte con regularidad y sólidos movimientos de pies, y lo que es más importante, es bastante agresivo y busca el contacto. Además, tiene un decente tiro de media distancia y parece entender el juego con cierta naturalidad.

Será interesante ver al georgiano en una liga un poco más seria, y comprobar de lo que es capaz. Se decía en Treviso que el TAU Cerámica habría ofrecido un millón de euros a su agente hace un año para firmar al chaval. Al parecer Khukhashvili rechazó la oferta arguyendo que su pupilo sería Top 3 del Draft de la NBA en el futuro. La oferta puede parecer desorbitada, pero la recepción de la misma resulta muy ilustrativa del peculiar carácter de Jamlet.

No me dejó el buen hombre irme sin hacerse una foto conmigo, como hizo con todo bicho viviente que apareció por La Ghirada.