Martí Artigas aprovechó el viaje para hacer un poco de turismo
Ya estamos de vuelta. Me he levantado a las 3.15h (2.15h en la península) para ir antes al aeropuerto de Atatürk (Estambul) a preparar las tarjetas de embarque y asegurarme las salidas de emergencia. Ahora mismo estamos cruzando el Mediterraneo con destino Milán. Són las 5.56h (hora de Girona) y el cansancio hace mella en el equipo. Poca gente estaba despierta hasta hace 1 minuto, cuando una azafata de Alitalia ha llegado para preguntarnos si queríamos desayunar. Sólo los tres serbios, Darryl, yo, Jarrod y Rubén (el utillero), éstos dos últimos viendo sus películas, teníamos los ojos abiertos. El panorama es “desolador”. Estamos llegando ya a las 100 horas desde que salimos de Fontajau el pasado sábado dirección Murcia. Han pasado muchas cosas, y entre las buenas –y a título personal- visitar por primera vez una ciudad como Estambul. Intenté aprovechar el tiempo al máximo para que no me pasase lo del año pasado en Atenas, donde viajamos para jugar contra el Panionios y no tuve opción de ver nada de la Acrópolis ni nada similar. Mentira. Me pareció ver el Partenón desde el avión a la vuelta, pero la verdad es que no me jugaría nada porque no sé si lo era. El lunes a la medianoche, bajo un chaparrón importante, estaba deambulando por el exterior de la mezquita de Santa Sofía sin rumbo fijo. Solo la quería ver de cerca. Y ésta pasada noche, más de lo mismo, paseando con Rubén por el Taksim (la zona céntrica). Es la única manera de aprovechar el tiempo y ver mundo.
Ir a jugar a este tipo de sitios te situa en el mapa baloncestístico:
-Para que te traigan agua el banquillo tienes que pedirlo cinco veces a cinco personas diferentes, y después de hacer múltiples gestiones te llevan seis botellas. La mayoría no entienden la palabra “water”. Y si la entienden parece que la tengan que pagar de su bolsillo a un precio desorbitado. “More water please, more water please”. Será “suyu” agua en turco? Nos lo apuntamos para la próxima vez, pero mejor confirmarlo antes.
-Para que nos dieran una copia del partido en DVD tuve que quedarme un buen rato después de la bocina final (calculo que unos 45 minutos). El equipo ya estaba en el hotel y yo aún estaba esperando. La vuelta, ya os la contaré otro dia. Para encontrar un taxi en esa zona las pasé canutas.
-Para conseguir la estadística… Bufff. El personaje que coordinaba la mesa de estadística no me pasó ni estadística de cuartos, ni la de la media parte, ni la del final hasta un buen rato después. “Technical problems” me decía. Ya ya. Además la oficial de la ULEB no cuadra de ninguna de las formas con la mía, e incluso es totalmente diferente a la que la organización misma daba a la TV. Esperpéntico. Marc 6 rebotes y 2/2 en triples? Me toman el pelo. Éste es solo un ejemplo.
PD: ¿Sabeis cómo se llamaba la empresa de autocares que nos hacia los trayectos hasta el pabellón y desde el aeropuerto? Pues Aker. No sabemos si son parientes lejanos del jugador del AXA FC Barcelona o si es la misma compañía con la que trabaja el TAU Cerámica cuando aterriza en Estambul. Si algún dia el TAU de mi otro colega Patxi Sánchez va a Turquia con la mascota. Ésta se sentiría como en casa. Os dejo: una azafata me acaba de decir que los dispositivos electrónicos tienen que estar apagados porque ya bajamos al aeropuerto de Malpensa. Mi objetivo durante esta hora larga en Italia está claro: conseguir el Superbasket, sin duda la mejor revista de baloncesto de Europa.


