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De nuevo nos dirigimos a vosotros para deciros que, como ya sabéis,… ¡en Granada ya hay finalistas! Aquí os dejamos reflejado el camino que nos condujo a la victoria el pasado viernes.
 
8:30h.: Las jugadoras asistimos como cada mañana al colegio. Pero esa no era una mañana como otra cualquiera. Las seis horas de clase se hicieron eternas esperando la hora de salida. Mientras tanto, el colegio se movilizaba para hacer llegar a todos los estudiantes la noticia de la gran final que tendría lugar esa tarde. Tanto alumnos como profesores esperaban impacientes la llegada del partido. Pero las que de verdad teníamos ganas… ¡Éramos nosotras! El equipo, teniendo un rival que sonaba fuerte y prometía un partido duro para conseguir el pase para la final de Conferencia, lo cual nos hacia esperar con más ganas. Era un partido en el que deseábamos entregarlo todo ya que Regina Mundi, que por primer año lograba meterse en la final, contaba con jugadoras a las que ya conocíamos, amigas a las que nos enfrenaríamos por un mismo fin.

 


14:30h.: Salimos del colegio, no teniendo apenas tiempo ni para comer puesto que teníamos que estar a las tres de la tarde en el pabellón de Ramón y Cajal para un entrenamiento con nuestro equipo de liga al que dedicamos parte de este para practicar una sesión de tiro previo. Los minutos pasaban rápidamente y estábamos impacientes por empezar a disputar el partido. Los nervios nos llenaban más que nunca. Con esa ilusión que teníamos nos encontramos todas en Agustinos incluso una hora antes de que empezase.
 
17:00h.: En los minutos antes al calentamiento aprovechamos y, con los entrenadores ya allí, nos metimos en vestuario donde unas palabras en equipo servirían para calmarnos. También repasamos las jugadas, resumimos las ideas en las que se basaría el partido y nos animábamos unos a otros. Allí nuestra famosa frase de vestuario nos dio el último empujón para salir a la pista: "No gana el que puede, sino el que quiere". Al salir, vimos que las gradas se empezaban a llenar con caras conocidas y también con aficionados al Regina. En definitiva, personas a la que haríamos disfrutar con nuestro juego y que mostraron un apoyo indispensable para poder hacernos con el título por segundo año consecutivo. Aunque este año pintaba más difícil ya que el rival no era el mismo al que nos enfrentamos en las ediciones pasadas. Además, ante nosotras se nos presentaba una duda que nos siguió casi hasta el último minuto: ¿Podría jugar Mariadel? La respuesta finalmente fue la esperada: Superó un problema que se le planteaba en cuanto a su salud y por fin respondió como todos esperábamos: ¡Jugaba!.
 
18:00h.: Comienza el partido y con el salto inicial la tensión se hacia notar tanto en la pista como en las gradas. El primer balón de juego fue para Regina, al que no queríamos darle ninguna ventaja y por ello el marcador despegó con nuestros primeros dos puntos. El primer cuarto acabaría con ventaja local para Santo domingo, aunque debíamos mostrar más coraje aun, ya que sólo basábamos nuestra anotación desde la línea de libres y de la de 6,25 con un triple por parte de Alba. Ya en el segundo cuarto nos llegó el primer susto del partido, poco antes del descanso: Un esguince. Alba tuvo que abandonar durante un tiempo para que le asistieran, llegando al descanso con un 26-12 a favor.

 

 


 

A comienzos de la segunda parte no salimos con total seguridad, y nuestra anotación nos jugó una mala pasada. Con sólo cuatro tiros libres de María del Mar anotados en estos diez minutos, nuestro rival recortó ventajas, quedándose a cuatro puntos del empate. Sin embargo, gracias a nuestro esfuerzo constante y a nuestras ganas inamovibles de volver a repetir las experiencias ya vividas fuimos paso a paso construyendo lo que finalmente sería nuestro, pese a algunos contratiempos sufridos como la técnica pitada a nuestro entrenador que podía haber reducido la ventaja a solo a un punto.

En los últimos minutos el acierto en el tiro de Mariadel, los robos y rápidos contraataques de Alba e Inés y nuestro espléndido juego de equipo nos ayudaron a sentenciar el partido, que estuvo en el límite hasta el final, el cual acabamos con una renta de 11 puntos: 45-34.
 
19:30h.: Habíamos conseguimos aquello por lo que habíamos estado luchando cada minuto: ¡Ser campeonas de Granada! La euforia se desató en el pabellón al oír el pitido que indicaba el final del partido y la afición se echó sobre nuestras espaldas formando también parte de este triunfo logrado. Entre todas cogimos entre brazos a nuestro entrenador!(No te enfades Julio pero con el cansancio acumulado… ¡Cómo pesabas, jaja!) ¡Y a la ducha! ¡No se libró de salir bien ‘mojaíto’!

 


 
21:00h.: Recogida de trofeos. Acto realizado tras el partido que enfrentaba Agustinos y Santo domingo masculino con victoria para el conjunto de Agustinos, repitiendo junto a nosotras el liderazgo granadino.
 
Como habéis visto, ha sido un viernes de intenso baloncesto llevándonos como premio importante no sólo el ser campeonas de Granada, repitiendo emociones, sino el saber de que no estamos solas y que tenemos con quien compartir el premio conseguido. Gracias a nuestro equipo, cuerpo técnico y a todas esas personas que nos hacen sentirnos diferentes: ¡La afición granadina! Y ahora... ¡a seguir soñando!
 
Maria del Mar, Alba e Inés.