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06/05/2011
Querida afición de Salamanca,

Escribir esta carta se hace realmente difícil porque supone un final o, por lo menos, un punto y aparte a una etapa maravillosa de mi vida. Sin embargo, hay momentos en los que hay que tomar decisiones, incluso dolorosas, que forman parte de nuestro camino como profesionales y personas.

Este es uno de esos momentos, pero no quiero ni puedo marcharme de esta maravillosa ciudad, que me ha acogido con los brazos abiertos desde el primer día, sin antes agradecer de todo corazón el apoyo que me han dado todas las personas que han estado a mi lado.

En primer lugar, quiero dar las gracias al Club y a sus directivos por haber confiado en mí a los 19 años, y por darme la oportunidad de crecer tanto personal como profesionalmente a lo largo de todo este tiempo, en el que siempre me he sentido querida, apoyada y respetada. Asimismo, mi agradecimiento a los patrocinadores y a todos aquellos que, de un modo u otro, aportan su granito de arena para que este proyecto salga adelante una temporada tras otra.

Mi recuerdo y agradecimiento a todas las compañeras que han formado parte del equipo a lo largo de estas cinco temporadas inolvidables. Ellas me han ayudado a ser mejor jugadora y me han hecho sentir, en todo momento, parte de una gran familia. Fue un orgullo que me eligieran como capitana del equipo durante las últimas campañas, función que he tratado de desempeñar de la mejor manera posible para estar a la altura de lo que ellas y el Club merecían. Por supuesto, no puedo olvidarme de los entrenadores que he tenido. Sus enseñanzas, confianza y apoyo en cada una de mis decisiones no tienen precio, y también han sido vitales para mi progresión.

Agradecer también a los medios de comunicación todo el seguimiento, la atención y el trato que he recibido en todo momento.

Y, por último, pero no por ello menos importante, sino todo lo contrario, quiero agradecer a la “Marea Azul” todo el cariño y apoyo que el equipo y yo en particular hemos recibido, tanto en los buenos como, sobretodo, en los malos momentos. No podía marcharme sin antes compartir con todos vosotros los títulos que merecíais y por los que tanto hemos luchado todos juntos.

Con vosotros he vivido la que es, hasta el momento, la mejor de mis experiencias como jugadora gracias a vuestros ánimos incondicionales, a los que he intentado corresponder con entrega, lucha, dedicación y profesionalidad. Quiero mostraros una vez más mi gratitud por haber caminado siempre junto al equipo y por haber soñado con nosotras. ¡Sois el corazón y el alma del Club!

Aquí, en Salamanca, he aprendido lo que es el sinsabor de la derrota, llorar por quedarnos a un paso de alcanzar un sueño, levantarnos tras una decepción, seguir creyendo, madurar y, finalmente, experimentar la felicidad por alcanzar una recompensa como la de esta última temporada, en la que se han hecho realidad gran parte de mis sueños. Por todo ello, no podía marcharme sin antes deciros que siempre os llevaré en el corazón. ¡No cambiéis nunca!

Sílvia Domínguez.