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Una vez superado el síndrome post-vacacional y la siempre temida primera semana de pretemporada, he decidido retomar el blog para relatar las vivencias de esta nueva campaña en Salamanca.


Después de un mes de vacaciones reales (bien aprovechado), la vuelta al trabajo empezó la primera semana de septiembre. La verdad es que, para cualquier jugador/a, es más ameno realizar ejercicios en los que el balón y el aro tengan mucho protagonismo, pero los primeros días de eso hay más bien poquito, jeje.


Es muy importante llegar con la forma física deseada al inicio de la competición y, para nosotras, teniendo en cuenta que disputaremos dos competiciones (Liga y Euroliga), lo es aún más. Durante estos primeros meses apenas podremos trabajar el aspecto físico entre viajes, partidos y las mejoras tácticas y técnicas que necesitemos, así que es ahora cuando nos toca llenar el depósito.


Las pretemporadas también suponen la llegada de nuevas incorporaciones al equipo, así que las veteranas intentamos ayudar a que la adaptación sea más fácil creando buen ambiente. Aunque hablando de ambiente, el universitario lo conocerán más a fondo en cuanto las residencias empiecen con sus típicas novatadas, jejeje. De momento pueden ir catando lo que son las Fiestas de Salamanca.


La verdad es que, personalmente, afronto la temporada con mucha ilusión. Aunque no estamos al completo y aún tenemos que trabajar y mejorar en todo, tengo ganas de empezar con el rodaje de partidos, competiciones y ese estrés de viajes que no deja indiferente a nadie. Si el año pasado el viaje de vuelta desde Ekaterimburgo a Salamanca dejó el listón muy alto, creo que esta vez el que tendremos que hacer a Oremburgo (a 90 km de la frontera de Rusia con Kazajistán) se merecerá una actualización que podría incluso superarlo (ya estoy temiendo ese viaje).


Así que, de esta forma, inauguro el blog de esta temporada, (ya que los de ACB también me han renovado, jeje). Además, intentaré actualizar más a menudo (antes de que me lo gritéis por el megáfono y esas cosas, jeje)

 


 

PD: Parecerá increíble pero, después de estar dos años en Salamanca, aún no había tenido el placer de vivir las Fiestas, así que esta vez podré dejar de envidiar todos esos comentarios sobre las casetas y sus pinchos, los conciertos en la Plaza Mayor, etc.