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22/07/2009

Érase una vez una chica que se metió en la Final Four y.... aún seguís esperando a que actualice, jeje. Si tuviera un emoticono de cara vergonzosa seria el momento para utilizarlo.

Sí, estoy de vacaciones, hace mucho que no escribo pero, precisamente ahora es cuando menos horas paso delante del ordenador (y cuando menos piso por casa para que negarlo, jeje). Aún así os pido mis más sinceras disculpas.
 
Así, de modo recopilatorio, lo que he vivido en este final de temporada ha sido muy emotivo. Para empezar, la Final Four fue de principio a fin una gran fiesta de baloncesto femenino. Siempre os hablo de la afición de Salamanca, de lo increíble que es, pero sinceramente no creo que haya otro modo de describir lo que pude sentir jugando la Final Four en "casa". Nuestra afición nos empujó como siempre y celebramos el subcampeonato de Europa como si se tratara de algo más grande que un título. El recibimiento en el Ayuntamiento con la salida al balcón me ha dejado muchísimas imágenes en mi memoria imposibles de borrar.

 

Foto: Sílvia Domínguez
 
El otro momento dulce de la temporada fue poder estar de nuevo vistiendo los colores de la Selección Absoluta. Si echáis la vista atrás recordaréis que inauguré mi blog con las experiencias vividas en mi año Sub-20 y ahora es momento de que os acerque a algunas, aunque pocas, curiosidades del Europeo de Letonia.
 
Más allá de lo que conocéis a nivel deportivo, yo os quiero acercar a algunas de las cosas que ocurren fuera de la cancha, y como bien sabéis el buen rollo es algo que ha caracterizado a esta selección. En nuestros momentos relajados casi siempre existen las comunicaciones con familiares, amigos, etc., pero este año parecíamos ratas de biblioteca. Todas hemos pasado por la fase de estar enganchadas a un libro y aprovechar los descansos, los desplazamientos al entrenamiento... en definitiva, cualquier momento en que no tuviésemos un balón en las manos, parecía bueno para hincar la vista en nuestros respectivos libros. Por encima de todos ha triunfado la trilogía Millenium de tal manera que hasta había luchas internas por adquirir el único ejemplar de la segunda parte disponible en la concentración. Así que la pregunta más frecuente entre los que estaban leyendo el primer libro era... ¿por dónde vas? para así apretar un poco el ritmo de lectura en esta carrera por hacerse con la segunda parte.
 
Para que no os llevéis una imagen "vaga" de la selección os diré que en los ratos libres también aprovechábamos para dar algún que otro paseo turístico por la ciudad de Riga. La verdad es que el centro tiene un encanto especial, y me pareció curioso ver que en un parque uno de los puentes estaba repleto de candados que las parejas encadenan allí para simbolizar así su amor. Si bien no es algo exclusivo de la ciudad de Riga es la primera vez que podía verlo en persona, y me causó una grata impresión.

 

 

Foto: Sílvia Domínguez
 

 

 
Lo mejor del campeonato sin duda fue volver con una medalla colgada en el cuello. A todas nos hubiera ver la de oro y subirnos a lo más alto, pero igual que cuando era cadete creía firmemente que llegaría el momento y me pasó siendo sub-20, vuelvo a pensar ahora que es cuestión de tiempo. Eso sí, es complicado subirse al pódium cada año y esta selección ha sido capaz de eso en los últimos cinco europeos.
 
Poco más os puedo contar no vaya a ser que me emocione escribiendo y acabe tocando intimidades del grupo. Una tiene que mirar por su integridad física y teniendo en cuenta que me tengo que enfrentar a cada una de mis compañeras de selección durante la temporada... mejor lo dejamos ahí, jeje.
 

 

Foto: Sílvia Domínguez

Así que tan solo me queda desearos un buen verano a tod@s y os aconsejo que lo aprovechéis al máximo. Os aseguro que yo lo haré entre página y página del último volumen de Millenium.
 
¡¡Un beso desde la playa de Montgat!!