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Orange
05/03/2008

Aquí vuelve el hijo pródigo, el que cogió el petate hace ya cuatro semanas y no ha vuelto a dar señales de vida en este universo de los ACBlogs, el que en 4 meses os había dejado hasta 20 entradas de bitácora y ahora lleva 4 semanas más escondido que un tuno en Semana Santa. En dos palabras, que vuelve Germán Aller.

 

Me imagino, por lo leído en el hilo del Foro, que para algunos se han hecho largas, pero os aseguro que para mí ha sido un visto y no visto.

 

La nueva vida que me depara esta bella ciudad apenas me deja tiempo para ocuparme de lo que quedó en Madrid. Hablo con la familia cada dos o tres días, con algún amiguete muy de vez en cuando, y casi de pascuas a ramos saco un ratillo para conectarme a Internet y seguir un poco la realidad de España y, por supuesto, la de ACB. Sé que habéis estado ocupados por aquellas tierras, que si primero la Copa, ahora las elecciones con el barbas y el cejas despellejándose en debates de multitudinario seguimiento televisivo, también la nueva imagen de nuestra querida Weberia ACB.COM.

 

Para mí, por el contrario, este tiempo es casi como unas vacaciones de la vida y de todo lo que me rodeaba de forma habitual en Madrid. Dejadme entonces que os cuente algunas cosillas que espero os entretengan siquiera 5 minutillos.

 

El Curso:

 

Lo primero es deciros que el maldito curso este me tiene absorbido el tiempo, el seso y hasta el alma misma. Esto no es lo que yo pensaba: unas semanitas en París a la sopa boba, con unas clasecitas por aquí y por allá, algo de estudio, y a vivir la vida, Paris la nuit... sí, sí... las clases empiezan a las 08:30 y del tirón hasta las 12:30, que estos no han oído hablar de lo del cafelito de media mañana ni por asomo. De 12:30 a 14:30 tenemos dos horitas para comer y algo de tiempo libre. Y luego toda la tarde trabajo individual y por grupos, en teoría hasta las 18:00, pero raro es el día que salgo antes de las 7 o las 8.

 

Y si eso fuera todo ya me daba con un canto en los dientes, porque encima hay que estudiar, ¡y un huevo! que lo normal es que cada día después de cenar tengo que echarle todavía una o dos horas más. En resumen: ¡¡ esto es un infierno !!

 

Vida en París:

 

Lo primero decir que aquí hace una rasca de pelotas. Me cuentan que en España estáis casi ya saboreando el Verano; pues aquí frio, lluvia, niebla. Vamos, que llevo con el moquillo colgando desde que llegué y creo que la palabra que mejor me sé en francés es paracetamol; que afortunadamente se dice igual que en castellano, :))))))))

 

Pero no todo van a ser llantos y quejas. También, por supuesto, he sacado ratos libres estos fines de semana para dar una vuelta por París. Los grandes monumentos son impresionantes: Notre-Dame, El Arc de Triumphe, el Seinne y sus Ponts; pero yo creo que hay que destacar por encima de todos ellos La Tour Eiffel. A mí me parece el monumento por excelencia: lo veas de lejos, de cerca, desde los campos de Marte, desde los jardines del Trocadero, desde el Sena, desde sus propias entrañas cuando te metes debajo de sus cuatro pilares, o desde lo alto de sus 300 metros: ¡¡¡ la pera limonera !!!

 

Aquí os dejo una muestra gráfica de las dos cosas: el frio y la Torre. En la foto observareis una tercera cosa, en este caso mi menda. He preferido "procesar" un poco mi careto, para no dañar sensibilidades; que cuando yo nací mi madre preguntó a la comadrona: ¿Ha sido niño o niña? a lo que la mamonaza respondió: "Ah, ¿pero es humano? "

 

 

 

 

 

 

El SuperManager:

 

En cuanto al SM, pues os tengo que contar algo curioso. En vista del jaleo que llevo y de la poca oportunidad de revisar datos y estadísticas, al principio decidí dejar al equipo tal y como estaba cuando me vine. Sí, es posible, tíos, así estuve dos jornadas sin hacer cambio ninguno, y no me fue nada mal.

 

La primera jornada, creo que fue la 21º, le metí otros 10 puntitos a Roberto; y la siguiente me marqué nada más y nada menos que 269,2, juntando por encima de 20 a Eley (32,4), Marc (44,4), Rudy (31,2), Gomis (38,4), Marcelinho (32) y Reyes (22,8). Roberto se quedó en 199,6, lo que me colocaba como líder destacado de la privada con más de 102 puntos de diferencia con Roberto. El lunes me llamó y me dijo algo así como: "Pero tío, ¿se puede saber en qué carajo nos estamos gastando la pasta contigo? ¿estás estudiando o te dedicas día y noche al SuperManager?"

 

Esta última jornada ya tuve que meter dos cambios, fundamentalmente por la lesión de Rako, lo que aproveché para mejorar en los bases poniendo a Williams por Gianella y colocando a Jasen por el citado Rakocevic. Lo de Jasen tiene su doble explicación: como ya sabéis mi amor por el Estu y, sobre todo, que decidí seguir la táctica de aquel célebre duelo con la mellizas y dejar la caja más seca que el ojo de un tuerto: la tengo en 12 euritos de nada, con los que, y ya aprovecho para colocar otro mensaje sobre la vida en París, aquí no te llega ni para un regaliz.

 

El resultado de esta semana no ha sido muy allá, aunque Roberto solo me ha recortado 4 puntitos. En resumen, que ahora la diferencia es exactamente de 99,6 a mi favor.

 

 

De Laura, Verónica y otras criaturas del género femenino:

 

Laura es aquella chica que me tuvo medio agilipollao las Navidades pasadas, y que en la famosa fiesta de despedida de mis amiguetes me calzó aquel besaco antes de despedirse con aquella frase enigmática "...te llamaré."

 

Pues ya lo creo que me llamó, y a no mucho tardar desde mi marcha. Como ya me imaginaba me proponía venirse un fin de semana. Sin más preámbulos os diré que la mandé a escardar cebollinos; que uno puede tener las hormonas más alteradas que Pocholo en la noche ibicenca y las necesidades erótico-festivas en alerta roja ya tirando a bermellón, pero aún me queda un mínimo de dignidad. Me parece que después de aquella conversación telefónica, no es sólo que haya perdido para siempre la posibilidad de un rollete, es que la próxima vez que me vea en lugar de colocarme un beso me va a sacar los hígados.

 

Verónica es mi compañera del curso, la chavala que vino conmigo desde Madrid. De ella poco puedo decir; sólo que me recuerda mogollón a mis hermanas las mellizas, pero en guapa. Estudia por la mañana, estudia en el metro camino del curso, estudia durante la comida, estudia por la tarde, vuelve a estudiar en el metro camino de la residencia, por la noche, los fines de semana, mientras habla por teléfono, mientras cocina, yo creo que hasta mientras se ducha. ¡¡ La madre que la parió !! Esto es una máquina. Y encima dice que es porque le gusta. Total, que ya estoy exagerando si digo que he cruzado con ella cuatro palabras que no sean sobre rutinas, protocolos y subprogramas.

 

El caso contrario es Lucía. Esta es una italiana también del curso, pero todo lo contrario que Verónica. No pega ni chapa. Hace el Doctorado en una Universidad de Florencia y dice que ha venido medio obligada y que le importa un pito el curso y que la cateen, que la van a catear fijo. Ella sólo piensa en divertirse y arrasar con París. Ya se conoce el barrio latino mejor que los estudiantes más recalcitrantes de la Sorbona, a alguno de los cuales también los conoce ya más que sobradamente ;-)

 

Yo me he apuntado dos noches de movida con ella, y ¡¡carajo con las italianas!! menuda marcha. Si no fuera porque poco recuerdo de esas noches os recomendaría algunos garitos de la noche parisina dignos de frecuentar. La próxima vez que salga con ella me llevaré libreta y boli para apuntarlos.

 

 

Y ahora os dejo tíos. He escrito esto de carrerilla porque ya me daba vergüenza tanto tiempo sin dar señales de vida. Son más de las 12 de la noche de otra heladora noche parisina. Estoy más sólo que la una, pero contento de la experiencia.

 

Sed felices.

 

Germán, "el parisino"