Estoy abriendo el SuperManager para ver qué tal me ha ido la recién terminada jornada de Sábado. Guauuuuu! Seis jugadores de mi equipo me colocan con 154 puntos, lo que ya es récord de la temporada y aun me faltan cinco para mañana. De esta no se me escapa Roberto. El lunes se va a enterar. Me las va a pagar todas juntas, jajaja...
Oigo unos pasos acercándose y al levantar la vista veo a Roberto con el Director General de mi empresa que se dirigen a mí.
- Hola Germán, ¿Qué haces aquí tan tarde? - me pregunta el Director General
- Nada especial, estaba mirando cómo va mi equipo del SuperManager -le respondo tan pancho, como quien no quiere la cosa.
Es sólo entonces cuando me doy cuenta de dos cosas:
1. En realidad estoy en la oficina aunque sea sábado por la noche
2. ¿Cómo demonios es que el Director General sabe mi nombre?
- ¿Y que tal te va? -ahora es Roberto el que pregunta
- Pues estupendamente. Creo que esta semana te voy a apalizar -le digo con una gran sonrisa
Es entonces cuando el Director General se pone serio y me dice:
- Mira chavalín, vale que te vengas a la oficina a usar los equipos informáticos de la compañía para tus jueguecitos particulares; vale que me tutees sin mostrar el más mínimo respeto; pero lo que de ninguna manera voy a tolerar es que ganes a uno de tus superiores. Eso de ninguna de las maneras. Así es que ya estás cambiando ese equipo ahora mismo para dejarlo hecho unos zorros.
Cuando vuelvo la mirada hacia el monitor compruebo con horror que mis 154 puntos se han convertido en unos paupérrimos 49,6. ¿Dónde están Rudy, Haislip, Wideman, Rako? Se han cambiado por Moiso, Guerra, Joao y otros cuantos que me hunden en la más absoluta miseria.
Levanto de nuevo la vista para alcanzar a ver a Roberto y al Director General ya alejándose por el pasillo. Roberto gira un poco la cabeza hacia atrás y esboza una sonrisa siniestra.
- Germán, Germán .......... Germaaaaaaaaaaaaaaaaannn.
Abro los ojos repentinamente y veo a mi hermana zarandeándome en la cama.
- ¿Qué pasa, Lorena? ¿Qué pasa? -la pregunto.
- No sé, tío. Estabas teniendo una pesadilla, supongo. Mírate, estás empapado en sudor. Además gritabas algo así como: "Nooooooooo. Yo le mato, yo le mato..."
Esto que os acabo de narrar me ha sucedido esta tarde. Ayer pillé un gripazo de los de manual, y hoy no he podido ir a currar porque la fiebre ha reventado el termómetro. Después de comer me he echado la siesta y fijaros qué sueñecitos me han acunado.
Me estoy empezando a preocupar. Ya hasta sueño con el SuperManager. Bueno, mucho peor, ya hasta sueño con Roberto: "Nooooooooo. Yo le mato, yo le mato...".
