Ana y Teresa, Teresa y Ana; tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando. Esto solía decirlo mucho mi abuela, que en paz descanse.
Pues aquí os presento a mis hermanas, las mellizas, y la historia subsecuente que no es moco de pavo.
Las mellizas son una pareja fuera de todo orden y concierto, fuera de este mundo, de nuestro orbe mundial y, a poco que de rienda suelta a la exageración, fuera de todo el orden interestelar. Inteligentes como no se ha visto igual. En su vida han pegado un palo al agua, y las tiparracas coleccionan las matrículas de honor por docenas. Van de pasadas y contestatarias por la vida; y claro, no hay manifa que se les resista, ya puede ser por la igualdad de sexos, por la sobreexplotación del planeta o por el peligro de extinción del castor del Canadá. Otra actividad por la que muestran una afición fuera de lo común es por el botellón; pero ojo... ¡lo bueno es que las tías son abstemias! Total, que se deben pasar media noche con Fanta de naranja y la otra media con té al limón. Yo lo flipo.
Conviene aclarar que mellizas dícese de aquella pareja de hermanas que habiendo ahorrado a su madre un sufrimiento al venir al mundo de una sola tacada, no son iguales en aspecto físico, fenómeno éste de la madre naturaleza extraño donde los haya, pero que queda reservado para las llamadas gemelas.
Pero estas dos, con tal de llevar la contraria, de entrada presentan un parecido físico más que notable. Ya nacieron dando la nota, pues lo hicieron tal que un día de Navidad: 25 de Diciembre de 1982. Pero es que en lo del pensamiento y el comportamiento yo creo que es algo digno de estudio en alguna Universidad de postín. Ya os he dicho que de serie les venía instalado en el cerebro un micro de cuatro núcleos y 64 bits, lo que aprovecharon para hacer la carrera de Biología como quien va un par de tardes al cine. Ahora dicen que eso de currar es el intento de imponer al ser humano (al human being como ellas nos llaman) no se qué sistema imperialista que controla tu cerebro, así es que han decidido renunciar a no sé cuantas ofertas de investigación por universidades de medio mundo, y dedicarse a ayudar a "los desfavorecidos del planeta". Ahora bien, entre ayudita y ayudita se van sacando en paralelo la segunda carrera: Físicas.
Y lo más destacable, creedme, es que lo hacen todo juntas, todo igual. Tienen los mismos amigos, los mismos gustos, los mismos ideales, la misma fobia hacia mí y mi otra hermana, Lorena. De mi madre simplemente pasan; a mi padre, si le pillaran, le arrancarían sus partes mas nobles para exponerlas en la Plaza Mayor cortadas en juliana. De Roberto lo más fino que dicen es impublicable, así es que imaginaros lo más gordo.
En resumen, la convivencia con la parejita es un no parar: discusiones, descalificaciones, broncas, super-broncas, broncazos y otras lindezas. Yo definiría mi relación con ellas como de absoluta ira, pero llena de cariño; porque, ¡joder!, son mis hermanas y las admiro... bueno, venga, las quiero.
Sé que ha sido una perorata bastante larga (espero que no demasiado coñazo) para introducir el tema que nos ocupa, que recordemos, es el SuperManager.
El caso es que hace un par de semanas surgió la típica discusión sobre el uso de los ordenatas. En casa somos cinco para tres PCs. En Reyes espero que llegue el cuarto, que le tengo comida la oreja a mi padre para que me regale un portátil.
Y claro, con esta escasez de recursos pues de vez en cuando hay sobredemanda y se produce el crash del sistema, frase ésta que firmaría cualquiera de las mellizas ;-)))
El caso es que estábamos en pleno zafarrancho de combate por los derechos de uso, que si tú lo quieres sólo para darle al Messenger con tus colegas del rollo saharahui, le decía yo a Ana; y tú para tus chorradas de jueguecitos de baloncesto, me respondía lanzando un misil a los mismísimos bajos; dejadme a mi que tengo que colgar en la página de la asociación todos los datos para la convocatoria de la sentada contra la intolerancia de la semana que viene, oponía Teresa. Al final acabamos hablando sorprendentemente sobre el SM y, más sorprendentemente aún, sin mentarnos nuestras taras físicas y mentales como suele ser costumbre.
Entre risas y calificativos de frikies a todos los que participamos en "semejante chorrada", palabras textuales de Ana, y por las cuales en nombre de la familia Aller os pido disculpas, al final les propuse la típica brabuconada que de seguro me va a costar que mi dignidad se vea una vez mas arrastrada por el fango, justo ahora que empezaba a levantarme en la lucha con Roberto. El caso es que les dije algo así como:
- A ver vosotras, tan listillas, a ver si sois capaces de aplicar vuestro ingenio superior a este "jueguecillo". Venga, hacemos cada uno un equipo para esta semana y a ver quien es el listo y quien el gusano o gusana.
Sabía que iban a pasar y efectivamente así lo hicieron... o eso es lo que yo creía. Han pasado un par de semanas y ayer Miércoles me dice Teresa:
- Hermanito, ya estamos preparadas para el reto ese de tu jueguecito. Hemos estado analizando un poco las normas, el mercado de jugadores, datos de partidos de aquí y allá, y tenemos una propuesta mejor que la tuya.
Evidentemente yo me quedé a cuadros y sin saber muy bien qué responder.
- La apuesta es más sencilla -continuó Teresa. Cogemos tu equipo de esta semana y cada uno hacemos los tres cambios permitidos. Tú haces los oficiales, y nosotras anotamos los que haríamos en un papel. El domingo por la noche echamos cuentas, y ya veremos cómo resulta la cosa.
- Pero si vosotras no tenéis ni idea de baloncesto. Si no habéis visto un partido en vuestra vida. Si para vosotras Rudy Fernández puede ser perfectamente el repartidor del butano del barrio.
Estas dos no pueden haber aprendido en diez días todo lo que hace falta para manejar un equipo con un poco de criterio... ¿o sí?
- Mira chaval -ahora era Ana quien respondió. Esto es un sencillo juego de ponderación de datos en un entorno pseudoaleatorio (o algo así, creo recordar), y estamos tan seguras de ganarte que te hacemos una apuesta.
- ¿Qué apuesta? -pregunté
- El que gane tiene preferencia con el ordenata las dos próximas veces que haya pelea. El que palme se retira sin rechistar. ¿Hace?
- Hace -dije sin pensármelo dos veces.
Ayer me frotaba las manos, menudo chollo, es como ver pasar la cabeza de tu enemigo servida en bandeja de plata. Pero hoy ya no lo tengo tan claro, y estoy empezando a acojonarme un poquillo con este par de lumbreras. Son capaces de haber descubierto, e incluso programado, una fórmula de correlación enésima de mogollón de datos y factores que resulte en unos cambios optimizados para cualquier equipo de partida, sujeta, quizás tan solo a la sinrazón que finalmente rige este juego. Creedme, éstas si se ponen son capaces, no os quepa la más mínima duda.
El caso es que esta semana me tengo que currar los cambios a base de bien, que ya me crecen los rivales por todas partes. Lo que me faltaba ahora que me van bien las cosas contra Roberto, es que me crezcan nuevos enemigos en casa en forma de este par de descerebradas. De forma tal que aquí os dejo mi equipo actual para convocaros a una especie de "El Foro del SuperManager contra las mellizas". Cualquier sugerencia será bienvenida, como siempre, porque como palme contra estas petardas ya si que me retiro a un monasterio cartujo. Aquí va:
Rubio, Ricky DKV 1.619.333
Miles, Aaron CAJA 1.255.333
Planinic, Zoran TAU 976.062
Stojic, Mario MEN 809.370
Martínez, Rafa TAU 1.135.556
Ellis, Tyrone CAJA 835.333
Bulfoni, Javier LEO 476.893
Borchardt, Curtis GRN 1.296.400
Reyes, Felipe RMA 1.092.000
Hdez-Sonseca, Eduardo DKV 1.073.369
Teletovic, Mirza TAU 899.111
Se me olvidaba, tengo unos míseros 26.404 en caja, para un total de 11.495.164.
