La dichosa señal
Todo me ha salido mal ¿Qué digo mal? Rematadamente mal. El día ya amenazaba nubarrones cuando a primera hora de la mañana, de camino al curro en mi flamante Citroen Xsara de segunda mano, me han parado los municipales.
Comienzan con el tradicional “buenos días”.
- Buenos días- respondo yo educadamente después de apartar mi buga un poco a la derecha.
- ¿Le importaría detenerse unos metros mas adelante? –me ordena el poli con cierta ironía- Ha estacionado el vehículo en pleno paso de cebra.
Yo, con los nervios del momento, ni me había dado cuenta. Avanzo unos metros y me vuelvo a detener. Mal comienzo, pienso para mis adentros.
-Pare el motor y muéstreme la documentación del vehículo y su permiso de conducir.
No pasa nada, vuelvo a pensar procurando concentrarme y no volver a meter la pata. Tengo todo en regla. Seguro, ITV, impuestos del ayuntamiento, ....
- Todo en orden. Gracias. Tengo que sancionarle –me casca el agente a bocajarro, cuando ya pensaba que era un control rutinario de documentación y que me iba a dejar seguir.
- ¿Por qué? – pregunto ingenuo, ya que sinceramente a esas alturas del entuerto no tenía ni idea de lo que había hecho.
- No se haga el sorprendido que sabe perfectamente lo que ha hecho –me dice el poli.
Yo ya empiezo a jiñarme vivo, porque no era consciente de haber cometido ninguna infracción, y no sabía si el tío me estaba vacilando, quería mantener el suspense o simplemente llenar el cupo diario de multas a mi costa. Así que ya un poco desencajado le digo:
- Perdone, pero le digo la verdad. No creo haber cometido ninguna infracción.
El poli supongo que ve mi cara medio pálida y me da la explicación
- Ha realizado un giro prohibido, ya que usted venía de aquella calle –me señala efectivamente mi dirección de origen- y si se fija, sobre el semáforo hay una señal de dirección obligatoria a seguir de frente, lo que como usted muy bien sabrá, prohíbe el giro que ha realizado.
Yo me quedo a cuadros. Primero porque como ya he pasado el semáforo y realizado el giro veo que efectivamente en todo lo alto del semáforo hay una señal, aunque yo sólo veo la parte trasera gris. Tampoco es para dudar del poli y cabrearle aún más haciéndole retroceder para que me la enseñe (¡la señal!) de frente. Segundo, porque llevo haciendo ese giro desde que tengo uso de razón al frente de un volante, y como yo, otros dos mil coches cada segundo. Pero claro, no me parecen razones suficientes en mi descargo y me preparo para lo peor.
- Lo siento, es un giro que hace mucha gente y no era consciente de que realmente estaba prohibido –digo para intentar dar un poco de pena.
- Pues ya lo sabe para la próxima vez –me contesta secamente mientras afila el boli y comienza a rellenar el boletín.
Tras unos minutos me entrega el papelito, me pregunta si lo voy a firmar, a lo que no me opongo porque realmente me ha pillado in fraganti y me las piro.
Resultado: Infracción tipificada como grave, 120 eurazos a pagar y 3 puntos que vuelan de mi inmaculado carnet por puntos.
Consuelo: Si pago en 30 días se me queda en sólo 90 euros.
Así llego al curro. A mí, como bien comprenderéis, ya se me ha ido de la cabeza el rollo SuperManager, pero no he terminado de dejar la chaqueta en el perchero y ya tengo a Roberto asomando por el garito. Lo de “¿Qué pasa, campeón?” esta vez sí que me revuelve las tripas. Le cuento la movida de la multa, y el tío, así como conciliador y dándome pie para mi desahogo me dice: “Venga hombre anímate, te invito a un café”.
Y en la máquina ya no se puede contener y comienza el chorreo y el descojone. Supongo que os lo imagináis. “Pero ¿dónde crees que vas con 117 puntos a estas alturas? Sabrás que has sido décimo esta semana en la Privada, ¿no?” Ya lo sabía, y al menos me queda el consuelo de que hay dos paquetes más grandes que yo (somos 12). Con Borchardt ya empieza a hacer sangre, pero cuando le digo que lo metí por Splitter a poco le da un síncope de la risa. Roberto también se ha comido a Curtis, otro pequeño consuelo, pero como gran gesta me dice que volvió a pillar a Basile, que estaba claro que se iba a salir y bla, bla, bla. Este seguro que lo metió de medio relleno buscando una subida de Broker fácil y ahora me lo quiere vender como su gran apuesta personal. ¡Menuda suerte tiene el colega! La verdad es que se ha marcado un 185 y es líder en la privada, donde ya me saca casi 200 puntos en la general. Yo voy 8º.
Aunque ya algunos de vosotros, y yo mismo, comenzamos a vaticinar que Roberto va a descubrir más pronto que tarde el pastel este del Blog, de momento os confirmo que no tiene ni idea.
A eso de las 12 nos reúne a todo mi grupo el responsable de una de las áreas del Proyecto y, sin comerlo si beberlo, nos cae una bronca de tres pares de pelotas. Que si ya vale de cachondeíto en el trabajo, que si esto no puede seguir así, que si no se qué de falta de profesionalidad, que si das una patada a una piedra y salen 100 técnicos mil veces mejores que nosotros... En fin, que nos ha puesto las pilas para lo que resta de año, si es que queremos llegar a comernos el turrón en la empresa.
Y para acabar el día, llego a casa y bronca con mi madre. La verdad es que me encargó una gestión al lado de mi trabajo y se me ha pasado. Cualquiera lo entendería, con el día de perros que he tenido, pero ella lo ve de otra manera. Lo de la psicología se le debe dar muy bien en el trabajo, pero en casa desde luego cuelga la bata blanca y reparte estopa a diestro y siniestro. Nos hemos dicho de todo menos bonitos, pero bueno, la verdad es que hace un ratito ha entrado en el cuarto/leonera y nos hemos disculpado. Por fin un gesto de ternura para acabar este día horrible.
Esta entrada muy probablemente no tenga nada que ver con el SM, pero me ha servido para desahogarme. La verdad es que me estoy sintiendo muy a gusto contando mis batallitas en el Blog, al leer vuestros comentarios de ayuda para mejorar mi equipo, al descubrir que no soy muy diferente a muchos de vosotros porque, como alguno ya ha comentado, también hay “Robertos” alrededor de vuestras vidas en el SM, porque seguro que tenéis movidas en el trabajo, en los estudios, en la familia, con los amigos... Pero luego somos lo suficientemente frikies como para meternos en el rollo del juego, en el Foro o en la Privada de turno y pasarlo bien compartiendo nuestros desastres jornada tras jornada.
Me voy a la piltra, que lo que es seguro es que mañana volverá a salir el sol, y además casi seguro que otra vez por el Este...
