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Antes de la tempestad viene la calma... ¿o era después?

Bueno, da igual, el caso es que esa sensación de calma previa a la tempestad es la que he tenido este fin de semana en París. Un fin de semana tranquilo como antesala de mi última semana en el curso, que se me antoja será de órdago. Pues he aprovechado el finde para terminar de ver algunas de las cosas que me quedaban pendientes en París, y que a continuación me permito sugerir por si alguien en algún momento da con sus huesos en esta ciudad.

El Museo de Orsay; un museo muy recomendable en una antigua estación de tren reformada para el museo, sobre todo con pintura impresionista y también arte modernista, y (consejo) que tiene visitas nocturnas gratuitas los Jueves.

Un paseo por el Marais, el barrio cosmopolita por excelencia de París, lleno de encanto en sus callejuelas, lleno de marcha en sus baretos, y lleno también de ambiente en sus gentes (es la zona gay de París). Allí se encuentra Mariage Frères, en el 30 de la rue du Bourg-Tibourg, todo un templo para los amantes del té como yo.
Al final del Marais se llega a la gran Place des Vosgues, grande por lo pequeña, hermosa por la paz que se siente en ella. Allí parece que vivieron Víctor Hugo y, bastante antes, el famoso Richelieu, el que andaba a tortas con los mosqueteros y todo el lió ese. Muy recomendable una vueltecilla bajo sus soportales y una cervecita en alguno de sus bares; siempre y cuando haya solecito y se tengan unos cuantos (bastantes) eurazos en el bolsillo que no importe fundirlos.

Cena en una Crêperie; en concreto en La Crêperie de Josselin, en el barrio de Montparnasse (para mas señas en el 67 de la rue du Montparnasse). Una auténtica crêperie de la Bretaña, donde por una pasta muy asequible se pueden cenar las típicas galettes (saladas) y crêpes (dulces) acompañadas de sus buenas jarras de sidra bretona. Todo un descubrimiento, muy recomendable, por precio, por ambiente y por calidad. Un par de consejos: no admiten tarjetas de crédito, aforando a tocateja; y suele estar a reventar. Lo bueno es que como los franceses cenan muy temprano, si te pasas tarde es más probable que encuentres sitio que si vas entre las 8 y las 10. Que nadie espere comodidad y grandes lujos: local pequeño con mesas de madera añeja, bancas corridas en algunas zonas, decoración tradicional.

La Saint Chapelle, que representa una especie de perla metida en su concha, ya que apenas es visible desde el exterior. Está en la isla de la Cité, al ladito de la Conciergerie, lugar éste donde enchironaron a Maria Antonieta hasta que le dieron cachichi en el cadalso separándole cabeza y tronco de un certero guillotinazo. Bueno, pues siguiendo por la misma acera de la entrada a la Concergierie se llega, en poco más de 50 pasos, a la Saint Chapelle, que como muchos ya sabréis es un minisantuario gótico, una preciosidad con dos naves, una encima de la otra. La inferior, pequeña, curiosa por el mogollón de tumbas y algunas de sus esculturas; y luego la maravilla de la capilla superior, con sus vidrieras, la luz que crea efectos y destellos alucinantes, y un halo espiritual que te eleva hacia el cielo... tipo Pietrus cogiendo un rebote (jejejejejeje, con esta comparación sé que me he cargado todo el encanto de la imagen, pero es que ya me iba pareciendo un poco cursi, ¿no?)

Ahí os dejo esas imágenes y rincones un poco alternativos de París. La Torre Eiffel, Notre Damme, el Sacre Coeur en Montmartre, Los Champs Elysees, El Arc do Triumph, La Opera, Versailles, y tantas y tantas cosas que aparecen en las guías de viajes las dejo para esas visitas prototípicas de fin de semana a la ciudad de la luz.

Por unas u otras razones, en cada uno de esos cuatro sitios que os he referido queda algo de mí vagando, algo que espero poder algún día volver a recuperar.

También yo vagaba el domingo en la Residencia. Aquí os dejo una fotillo más, para que veáis el sitio molón donde vivimos. Verónica hacía la foto, así que creo que os quedáis sin verla. Yo soy uno de esos que pasean al fondo por el jardincillo...

 

 

 

También este fin de semana he visto cómo se sucedían las malas y las buenas noticias en el SuperManager. Todo empezó muy malamente, porque no me enteré de que la jornada empezaba el Viernes; así que ya os podéis imaginar que cuando el Sábado muy de mañana abrí corriendo el PC para en 10 milisegundos planear y hacer los cambios de la jornada, me di de lleno con la novedad de que mi equipo ya estaba en liza, y que además ya llevaba 27,6 puntos, obra, claro está, del infalible Rudy.

Bueno, me dije, teniendo en cuenta que no parece que tenga lesionados y siguiendo con mi política de cambios los justos, o ninguno, pues arreando: equipo cerrado y a la calle.

Cuando escribo esto (las 23:15 del Domingo 9 de Marzo) acabo de conectarme y ver que he finalizado la jornada con otra puntuación cojonuda: 254,0 y ganando la jornada en la privada. Por su parte, compruebo también que Roberto se ha quedado en unos nada desdeñables 230,0.

Jornada en que mi menor valoración han sido los 12,0 de Rafa Martínez. Veo claro que con este equipo puedo llegar al final de la Liga y ganar a Roberto, aunque todavía queda el sprint de las últimas 10 jornadas. Lo que no veo del todo claro son mis extracomunitarios (Eley y Roe), aunque a decir verdad creo que este año estas posiciones, clave en otras temporadas (al menos en la pasada donde yo empecé con esto), no lo están siendo ahora tanto. Fijaros que esta temporada sólo en 7 de las 24 jornadas disputadas el MVP ha sido extracomunitario. Además a estas alturas de la Liga en la temporada pasada de los 15 primeros pivots del SM 11 eran extracomunitarios, y este año sólo 7, con ninguno entre los 4 primeros.

Más datos: Bullock vale casi 400.000 bolos menos que el año pasado en esta misma jornada, y todos los pívots que sobreviven del año pasado no aguantan la más mínima comparación: Moss, Eley, Lewis, Wideman, Santiago, McDonald… El año pasado en esta jornada había 15 pivots con un precio por encima del millón; este año sólo 9.

Si a esto unimos las bajas de Navarro y Scola, para mí la conclusión es muy clara, y es que la calidad ha bajado bastante este año en ACB, aunque igual vosotros podéis tener otras formas de analizarlo.

En cualquier caso, aumento mi ventaja y ya soy líder de la Privada por 123,6 puntos sobre Roberto. Aunque hace bastante que no lo digo, el tercero se encuentra ya nada más y nada menos que a 251 puntos.

También he visto que en el hilo del Foro mmasc empieza a sentir un poco de pena por Roberto, que ahora de vencedor aparece como vencido, que en lugar de machacarme cada Lunes con su veneno (dialéctico) ahora traga sapos y culebras por no poder hacerlo. Por un momento he tenido el mismo sentimiento, tipo síndrome de Estocolmo, pero rápido lo he desechado de mi cerebro. Así es el juego en las Privadas; el que gana, además vacila, se burla y hace saber a los demás que es el mejor, el puto amo del juego. Lo malo viene si pierdes, o mucho peor, si pierdes después de ir ganando y haber ejercido de vacilón ante tus compañeros-rivales. Si eso me pasa finalmente a mí frente a Roberto, que Dios y todos los santos de la Saint Chapelle me pillen confesado...

Germán

PD: A las 23:45, y con el 96,42% de los votos escrutados, la suerte electoral está echada. Enhorabuena a los premiados (el 44% aprox.) y a seguir esperando los no agraciados (el 40% aprox.). Yo, desde la distancia y sin haber votado, poco mas puedo añadir que no sea la vaga sensación de que poca diferencia hay entre los unos y los otros, los que bailaban en Ferraz y los que botaban en Génova; al menos en todo lo tocante a lo que realmente nos importa y nos solucionaría la vida a los jóvenes, que a base de contratos “mileuristas” y con los precios actuales de la vivienda, me veo amachimbrado en casa de mi madre hasta que se funda la biela.