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Una jornada menos y ya sólo quedan 5 para la conclusión de la edición más complicada de la historia del SuperManager. Mientras las señoras siguen pasando de 200 gracias a una jornada 29 de altas valoraciones, yo sigo con mi caída libre y esa extraña habilidad de perder puntos con todos y cada uno de los cambios que me da por confirmar. Y digo por confirmar porque la semana pasada se me pasaron por la cabeza algunos magníficos, pero al final Williams entró por Vujanic (-14 o -25 si tenemos en cuenta que al que pude quitar fue a Ricky) y Savané por Banic (-14). Resta y sigue: otros 28 puntos perdidos y descenso a la posición 2.418º.

 

El objetivo del top 500, que os aseguré que alcanzaría, queda ya un poquito lejos, pero no nos vamos a rendir (mola eso de utilizar el plural mayestático al estilo Induráin y otros deportistas). Como tampoco se deberían rendir los perseguidores de Koke por muy grande que parezca la diferencia de 130 puntos. Los que ya peinamos canas en esto del SuperManager sabemos que las últimas jornadas son una auténtica locura: los complejos se dejan de lado, se lanzan órdagos continuos en forma de jugadores poco habituales y, perdón por el símil deportivamente incorrecto, el dopping se legaliza.

 

Ya la semana pasada algunos equipos salieron dopados, aprovechándose de un error en la condición de comunitario de Paul Davis, y jugaron con tres extras. Y aunque estos equipos están obligados esta semana a volver a su consumo normal de extracomunitarios, hasta final de temporada vamos a tener la oportunidad de probar con otras sustancias gracias a las finales de las competiciones europeas. Sin duda, los cambios extra que nos dan los partidos aplazados (y adelantados, recordad que esta semana se juega el Granca-Alicante) suponen una de las claves de este final de temporada, provocando una mayor variabilidad en los equipos (o no) y facilitando más que nunca las sorpresas/remontadas. Aunque, no os obsesionéis con conseguir cambios extra, porque ya veis lo que me pasó a mí pensando en que Savané jugaba dos partidos seguidos en casa y luego me regalaba un cambio.

 

También factor clave de todos los sprints finales es la llegada de nuevos jugadores a la liga y, por tanto, al juego. Paul Davis la semana pasada y Gary Neal y Morris Almond ésta han sido los últimos en llegar. La experiencia dice que suelen ser más eficientes los que llegan para salvar a un equipo del descenso (Tucker, que lo consiguió, y Woods, que no, son los ejemplos del año pasado) que los que lo hacen para reforzar a un equipo de play-off (Winston el año pasado, o Singleton o el propio Neal hace dos no fueron especialmente productivos), pero habitualmente sólo los valientes que se lanzan sin tener referencias consiguen sacar tajada con estos jugadores... o se hunden definitivamente. Aquí ya entra en juego la necesidad que tenga cada uno de arriesgar. No creo que el Sr. Martínez se la juegue con ninguno de ellos.

 

La tercera clave para lo que resta de temporada, bajo mi punto de vista, son los bases. En la peor temporada que recuerdo en esta posición, cuando parecía que dos de ellos podrían hacerse con una plaza fija, el descenso de su equipo se consuma y regresan las dudas. Vujanic y Williams son de los pocos capaces de salirse del mapa, pero nadie sabe cómo van a responder los murcianos en las cinco jornadas previas a su regreso al infierno, y el miedo al negativo sobrevuela. Con este panorama, no parece tan descabellado pensar en hombres con menos nombre pero que han alcanzado una regularidad muy apetitosa en este final de liga. Huertas, Llull, Gianella, Salgado e incluso el sorprendente Uriz parecen buenas alternativas visto lo visto.

 

El base del Lagun Aro, con 16.12 puntos de media en los últimos partidos (el mejor de su equipo y el 19º de toda la liga), lidera el batallón de jugadores de clase medio-baja que están sorprendiendo en este final de temporada. Con Freeland fuera de ese grupo por su ya elevado precio, aquí incluiríamos a los Sonseca, Berni Rodríguez, Will McDonald o Albert Miralles, Asselin o Báez, todos ellos con buenas puntuaciones en las últimas jornadas. Aunque parece que todos ellos están siendo muy regulares, dar con uno que consiga una valoración astronómica (como los 33.6 de Uriz o los 25 de Sonseca hace dos jornadas) parece más un trabajo que hay que dejar en manos de la suerte. Habrá que ir a buscarla si queremos remontar.

 

Cambios extra, nuevos jugadores, trío de bases extraño o jugadores sorpresa. Todo vale para quemar los últimos cartuchos antes de renunciar al objetivo que nos marcamos al inicio de temporada o que nos ha ido ofreciendo el transcurso de la misma. Lo que está claro es que, si tienes que remontar, estas cinco jornadas son para divertirse y hacer locuras. Si sale bien, perfecto; si no, que nos quiten lo bailado. Total, para perder puntos con cambios típicos ya estoy yo.