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Cuando el domingo pasado llegué a casa por la tarde y vi las puntuaciones de mis jugadores, se me vino el mundo abajo. Por enésima jornada consecutiva, había perdido la oportunidad de pegar un buen salto en la general y bajaba algunas posiciones más. Pensé en escribiros sobre lo mal que estoy acabando el año, sobre cómo llevo más de 150 puntos perdidos con los cambios de las últimas 5 jornadas, sobre cómo deshice en el último minuto los cambios para dejar a Ricky y fichar a Mickeal y Freeland en lugar de dejar a Hendrix y fichar a Llull y Kirksay como había hecho, sobre cómo tengo casi imposible llegar al top 500 cuando hace unas semanas ya casi lo tenía y sobre como todo eso me recuerda a cuando estuve meses detrás de una chica en la universidad y me dejó a los pocos días de empezar a salir no sin antes llevarme al cine a ver "Cómo perder a un chico en 10 días".

 

Pero entonces pensé que muchos de vosotros estaréis más apasionados que nunca en este final de temporada, luchando a tope por un puesto en la general. O por el liderato en alguna de vuestras ligas privadas, ya sea con vuestros familiares, amigos, compañeros de equipo, de trabajo o de clase o vete tú a saber con quién.  Y que seguramente, vais a vivir las cuatro jornadas que quedan enganchados a la jornada virtual. Uno de los mejores inventos que existen para vivir a tope el baloncesto ACB y el SuperManager. Y uno de los peores para nuestra salud, todo sea dicho.

 

Y si no que se lo pregunten a los que la jornada pasada apostaron a tope por Dusko Savanovic y se vieron en el descanso con un 0 en su casillero y la certeza de haber cometido el mayor error de la temporada. O mejor, que se lo pregunten a los que, como yo, dudaron entre Freeland y él, decidieron poner al primero y vieron como el del Cajasol subía como la espuma hasta firmar el mejor cuarto y la mejor mitad de un jugador en toda la temporada. Savanovic se fue hasta los 26 en el tercer cuarto, superando los 23 de Hervelle en el tercer cuarto ante el Madrid, y hasta los 40 en la segunda parte, mejorando los 30 que Cook, Tucker y Fitch consiguieron ante Granada, Lagun Aro y Alicante respectivamete.

 

Los que soléis seguir habitualmente la jornada virtual ya sabéis lo que eso supone: una montaña rusa espectacular de rachas, estancamientos, maldiciones a entrenadores y jugadores, alegrías, cabreos... de sensaciones, al fin y al cabo. ¿Me acompañáis a hacer un tour por la más virtual de las jornadas?

 

Primer cuarto: en busca de los jugadores "La Casera"

 

Entramos en la JV unos minutos antes de que empiecen los partidos, abrimos cada partido en una ventana (si los conocimientos informáticos nos lo permiten) y ponemos nuestro equipo en la sección "Tu equipo" del Rincón. La ilusión por las nubes, convencidos que hemo hecho los mejores cambios entre los miles de managers. Casi todos nuestros jugadores son titulares. ¡Bien!

 

Los partidos empiezan a tope y algunos de nuestros jugadores empiezan genial; Hendrix es el que tiene el mejor minuto 1 de la liga (1 punto de media por partido) por delante de Fitch y Navarro (0.9), aunque el mejor arranque de la temporada lo tuvo Jim Moran en la jornada 9 ante el Bilbao (2 triples, 1 falta recibida y 7 puntos para 8 de valoración en un minuto... acabando el partido en 14). Pero los verdaderos jugadores gaseosa son Austin, Augustine, Ingles y Carroll, que han hecho más de la cuarta parte de su valoración en los primeros 5 minutos de los partidos. Más le cuesta arrancar a los Tucker, Vujanic o Vasileiadis, que no llegan al 10% de su valoración en los 5 primeros minutos, aunque por lo menos no se van hasta el -4 que McDonald llevaba ante Estudiantes con dos faltas en ataque en el primer minuto.

 

El primer cuarto llega a su fin y los nervios ya están a flor de piel. Uno que ha hecho dos faltas, otro que no ha salido todavía, otro que ha jugado 10 minutos y no ha tirado a canasta... ni ha hecho nada de nada... y luego tienes a Joe Ingles, que ya ha hecho la mitad de lo que va a hacer en todo el partido. Sólo Hendrix y Splitter han conseguido más puntos de valoración en los primeros cuartos, pero en el caso del australiano eso representa el 45% de su valoración total. Si se permitieran cambios en tiempo real, piensas, Ingles empezaría siempre en mis equipos, aunque no haya conseguido llegar nunca a los 20 con los que acabaron Nielsen y Carroll su mejor primer cuarto.

 

Segundo cuarto: malditas rotaciones

 

Tras darle repetidas veces al F5 para ver si las cheer leaders han acabado ya su trabajo, ves que varios de los tuyos se han ido al banco y el que no había salido todavía tiene el asterisco a la izquierda, lo que significa que no está lesionado y que no te vas a comer un cero. Pero sale frío, como casi todos, y por eso no te extraña que el minuto 11 sea el peor minuto de los partidos (se suman 2.82 puntos por partido de media, cuando en un minuto medio se suman casi 4).

 

Ingles y Carroll, siguen a lo suyo, conscientes de que en la segunda parte les llega el bajón y los Gabriel,  Williams, Guardia, Vujanic, Tucker o Suárez empiezan a sumar de verdad. Para todos ellos el segundo cuarto, el peor estadísticamente, es mejor que para la mayoría y consiguen más del 25% de su valoración en ese cuarto. Para Claver, Caner-Medley o Hervelle, el segundo cuarto no debería existir, ya que no promedian ni 1 punto por partido en ese cuarto.

 

Aunque la mejor primera parte de la liga la hicieron Cook y Fitch (30) y el mejor segundo cuarto lo hizo Tripkovic (22), Ingles sigue siendo el rey de las primeras partes (69% de su valoración), con permiso de Carroll y Splitter, los dos únicos que tienen una media superior a 10 al descanso. Jiménez, Kirksay, Vasileiadis, Ivanov y, como no, Savanovic siguen esperando su turno...

 

Tercer cuarto: el despertar de los jugones

 

La primera parte no ha sido todo lo buena que esperabas. Las faltas han lastrado a uno de tus pivots y otro se ha pasado todo el segundo cuarto en el banquillo. Si las cosas siguen así, no llegas a 200 ni de coña.

 

Las cosas no son mucho mejores al inicio del último periodo. Ingles y Carroll parecen haber desaparecido, lo mismo que Huertas o Williams, que vuelve a estar en el banquillo, y La Bomba sigue sin explotar. Pero de repente las cosas se revolucionan por dentro: Savanovic, Lorbek, Hervelle, Barnes, Triguero. Todos se ponen el mono de trabajo y firman su mejor cuarto (entre el 30 y el 46% de su contribución total). Por fuera, Kirksay, Van Lacke y Vasileiadis también se entonan (31%).

 

Maldices a varios entrenadores (por supuesto, Ivanovic entre ellos) porque tienen a tus bases en el banquillo. Si no fuera por eso, la cosa estaría pintando mucho mejor. Y es que cuando has fichado a un tío que hace 26 en un cuarto, todo sienta mejor.

 

Cuarto cuarto: éxtasis final

 

Pero sabes que los últimos 10 minutos son vitales y hay que rematar la faena. Confías en intangibles Jiménez, que siempre acaba bastante bien los partidos (33% de su valoración en el último cuarto). Y en  Huertas (38%), Williams (38%), Ivanov (35%) y Teletovic (32%). Lástima que alguno empiece con 4 faltas y se vaya a tirar casi todo el cuarto en el banco.

 

Algunos partidos parecen sentenciados, situación ideal para jugadores como Pablo Aguilar (13% de su valoración en los últimos 5 minutos de partidos ya sentenciados). O como Velickovic (12%), Vázquez (12%), Jasen (11%), De Colo (11%), Navarro (10%) o Ricky (9%). Peor pintarían las cosas para Cook (2%), San Emeterio (2%) o Tucker (3%). El maquillaje está a la orden del día en esos partidos y algunos jugadores saben perfectamente cómo aprovecharlo y convertir un horrible partido en una valoración más que decente (¿verdad Llull?)

 

Por suerte el partido del Barça por una vez no está sentenciado. Te dio por meter a Mickeal, el auténtico experto en finales ajustados (16% de su valoración viene de los últimos 5 minutos de partidos con diferencias mínimas) y saltas de alegría con su sprint final. A Ivanov (13%), Prigioni (12%), Panko (12%) o Batista y Thomas (10%) tampoco se le dan nada mal. No como a Perovic, De Colo o Hendrix (2%).

 

Savanovic sigue completando una segunda parte de ensueño. No en vano es de los mejores de la liga en ese apartado (61% de su valoración) y es el único capaz de llegar a 40 en una única mitad. Por suerte esta vez no te ha tocado el -9 de Archibald en la segunda parte, ni el -8 de Montañez en el último cuarto.

 

Huertas (11%), Mickeal (10%), Williams (10%), Battle (7%), Ivanov (7%), Vázquez (7%) y Navarro (7%), los reyes del último minuto, te ayudan a superar los 200 antes del bocinazo final. Pero encima, Hunter falla una vez más (-5 en la suma de todos los últimos minutos que ha jugado) y hay prórroga.

 

La ansiada prórroga

 

Lo que iba a ser una jornada buena, se convierte en perfecta gracias a la prórroga. Porque en las prórrogas suceden cosas insospechables. Como que sólo en el último minuto de una se sumen hasta 22 puntos de valoración entre los dos equipos (como en el Murcia-Valladolid) o que  un jugador firme el minuto de oro de la temporada con hasta 12 puntos en apenas 60 segundos y se convierta en inesperado MVP.

 

Sonríes porque todo ha acabado ya y la jornada te ha salido redonda. Remontarás fácilmente 200 posiciones hasta meterte por fin en el top 500, tu objetivo de la temporada. Tu corazón ha sufrido lo suyo, pero ha merecido la pena... Con 297,8 deberías poder ganar la jornada, ¿no? Despiertas del sueño...

 

 

Cuatro jornadas para acabar. Cuatro jornadas virtuales como ésta, repleta de altibajos y de emoción. Tardes de transistores (o de ventanitas de la JV, en este caso) para saber si conseguimos o no nuestro ambicioso objetivo de la temporada. Para unos pocos será pillar a Koke, para otros muchos, ganar su privada. Pero todos vibraremos juntos con el SuperManager en directo, con esos ceros que se convierten en cuarentas... o con esos quinces que se quedan en dieces... ¿Estáis preparados?