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19/03/2010

Por suerte o por desgracia para los managers, el ser humano funciona como un sistema con memoria, esto es, como un sistema en el que el resultado de la ejecución de un proceso depende del resultado de anteriores ejecuciones. El principal problema con el que nos encontramos es que no sabemos encontrar el número optimo de ejecuciones pasadas que debemos tener en cuenta al tomar decisiones y, lo que es peor, dependiendo del caso, lo vamos variando.

 

No es que me haya vuelto loco con eso de tener un viernes libre (¡felicidades a todos los Josés y derivados y a todos los papás!) y haberme tenido que levantar igualmente a las 8:30 para trabajar por no tener una memoria de pez y olvidarme que tenía cosas pendientes que hacer para el lunes. Lo que pasa es que, como cada temporada, uno se da cuenta de que somos muy selectivos a la hora de tener en cuenta los cambios de rol, las rachas o las evoluciones de los jugadores. Veamos algunos ejemplos.

 

El más evidente, por ser además el que afecta a más managers, es el de Juan Carlos Navarro.  Si os preguntase si ficharíais o mantendríais a un jugador que lleva una media de 4.65 de valoración en los últimos 4 partidos y que encima en 3 de ellos no ha sumado (0 o negativo) os costaría menos de medio segundo contestar. Si encima os dijera que tenéis que invertir más de 1.2 millones de broker en él, me diríais que estoy loco. Sin embargo, muchos serán los que sigan contando esta semana con Navarro, incluso de los equipos más punteros. De su calidad no duda nadie, de su historial tampoco, pero... ¿no está viviendo de rentas? ¿Haríais lo mismo con Tucker o Fitch o incluso Suárez o diríais aquello de "no lo vuelvo a meter en toda la temporada"?

 

La segunda vuelta de Navarro está siendo un completo desastre. Ante los mismos rivales, ha conseguido apenas un 60% de lo que consiguió en la ida. Pero no es el que ha experimentado un bajón tan grande; Garbajosa (57%), Barbour (56%), Welsch (47%), Barac (45%), Mumbrú (42%), Valters (39%) o Aguilar (35%) se han desmoronado más que él, aunque difícilmente os habréis planteado su fichaje tanto como el de Navarro, con alguna pequeña excepción puntual. Otros jugadores que también parecen estar viviendo de rentas son Batista (62% de lo que hizo en la ida), Thomas (62%), Claver (69%) o Tucker (72%), todos ellos con menos de 13 de media en esta segunda vuelta.

 

Otros jugadores, sin embargo, se van adaptando a la categoría y a sus equipos y mejoran considerablemente sus números. Casos como el de Vujanic (240%), Burstein (233%), Salgado (208%), Ingles (190%) o Van Lacke (163%), conviven con los de jugadores asentados ya en ACB y en sus equipos en los que van ganando protagonismo, como Archibald (268%), Augustine (204%), Gabriel (172%) o Suárez (157%). Van entrando de vez en cuando en nuestras apuestas, pero ninguno (excepto Suárez) consiguen acomodarse en nuestros equipos porque nada en la memoria nos dice que puedan llegar a ser fijos.

 

La misma memoria que nos dice, por ejemplo, que Felipe Reyes puede ser una excepcional apuesta jornada tras jornada, pese a ver reducidos considerablemente sus minutos en un equipo colapsado en las posiciones interiores. Aún así, bastantes fueron los que disfrutaron de su excelente valoración de la semana pasada pese a no haber superado los 17 en ninguno de sus anteriores 11 partidos. ¿Por qué no confiamos tanto en Juanpi Gutiérrez o Paco Vázquez o Alain Koffi que también tenían en 16.8 su máxima valoración? Otra vez cuestión de memoria y de saber que, si en el pasado lo hizo, ahora también puede hacerlo. Pero... curiosamente nos olvidamos más fácilmente que hombres como Asselin o Herrmann u Oleson también fueron fijos o casi en otras épocas.

 

Supongo que es completamente razonable que algunos jugadores se hayan ganado el derecho a vivir de rentas y otros no, aunque eso nos haga perder puntos jornada tras jornadas (¿por qué Jiménez no da la impresión de ser tan fijo o más que Navarro?). Lo mismo pasa entre los managers. Si tuviéramos que apostar por uno a estas alturas, todavía lo haríamos por Koke, que parece estar dando síntomas de debilidad últimamente pero sigue viviendo cómodamente de las rentas de su espectacular inicio de temporada.

 

Por mi parte, la primera tentativa para convertirme en ganador de la jornada acabó en fracaso estrepitoso. Es cierto que fue una jornada atípica en la que se llegaron a subir posiciones con menos de 140 puntos (mi mejor equipo subió al 2.238º con apenas 139.4) pero, precisamente por eso, era el momento de dar la campanada. Hice bien quitando a Navarro y a Velickovic, pero ganar con un único jugador por encima de 20 puntos y con Montañez en -4, es misión imposible. Para esta jornada, creo que mantendré a Román y buscaré dar la campanada con viejos rockeros de los que nos hemos olvidado fácilmente como Moss o Welsch. ¿Me ayudáis de nuevo a decidir los cambios en el foro? Segundo intento de diez para asaltar la victoria en una jornada.