Con Darjus Lavrinovic, el Real Madrid ha fichado a un pívot duro y rocoso pero a la vez con mucha calidad y una dimensión exterior. Hablamos de un pívot que lleva años destacando en la élite europea y que acepta roles complementarios, es decir, de un jugador que puede adaptarse perfectamente a la densidad de plantilla y rotación que prepara Ettore Messina.
Si algo sobresale en Darjus Lavrinovic es su capacidad de superación y de sacrificio. Su paso por la cárcel es de sobra conocido, pero no lo es tanto que antes del desafortunado incidente era un jugador del montón y que, en las peores circunstancias posibles, trabajó y se concienció para ser una estrella. Cuando por fin vio la luz al final del túnel y enfocó el Eurobasket 2003 como una presentación internacional y una redención pública, su rodilla hizo 'crack'.

Una vez más, a sufrir. Darjus se había roto el ligamento cruzado de su rodilla y una vez más, le tocaba sufrir. Pero él lo hizo y salió adelante, demostrando que está hecho de otra pasta: ¿Cuántos jugadores se podrían sobreponer sobreponer a varios años en blanco -bueno, en la sombra- y a una grave lesión nada más reaparecer?
Como jugador, Lavrinovic es un pívot corpulento de 2,12, que defiende con intensidad y cierra muy bien el rebote, pero en ataque posiblemente destaca por su movilidad y recursos de cara al aro. Fantástico tirador, desbarata a sus defensores con lanzamientos exteriores y también destaca atacando la canasta. Cerca del aro, tampoco desentona y hace valer su corpulencia y algunos buenos movimientos.
Darjus llega al Real Madrid tras una temporada dura en el Dynamo Moscú, por debajo de las expectativas individuales y colectivas. Una lesión de espalda le ha impedido jugar más de 16 minutos de media en la Eurocup, promediando 8 puntos y 4 rebotes para eterno aspirante moscovita, pero ha pasado el reconocimiento médico y tanto él como su entorno y su nuevo club están seguros de que podrá rendir a un alto nivel. Desde luego, capacidad de superación no le falta.
por Pablo Malo de Molina



