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El Assignia Manresa fue el equipo más madrugador a la hora de comenzar a confeccionar la plantilla 2011-12. Había transcurrido poco más de una semana, tras la finalización de la liga regular, y el club del Bages anunciaba el fichaje de su primer refuerzo, el húngaro Adam Hanga, quien con sólo 22 años da el salto a la ACB.

 

Para conocer un poco mejor al jugador, nos hemos puesto en contacto con Pere Capdevila, director deportivo del club manresano, quien ha explicado que “es un jugador polivalente, muy atlético”. Aunque ha jugado de base casi todo el año, “pese a sus casi dos metros de altura, puede llegar a jugar en tres posiciones, tanto de base, como de escolta, como de alero”.

 

Esa capacidad atlética, le convierten en un jugador “muy explosivo, habiendo cerrado la temporada como uno de los mejores bases del campeonato húngaro, en el que quedó subcampeón”.

 


 

Además, Capdevila, quien recuerda que Hanga “lleva un par de años en la selección, con muchas responsabilidades, siendo uno de los jugadores más importantes del combinado nacional húngaro”, ha señalado que “destaca mucho por su visión de juego y porque es un excelente pasador”.

 

Esas serán las cualidades que aportará Adam Hanga al Assignia Manresa la próxima temporada, aunque el director deportivo del club reconoce que “es un jugador que tiene que trabajar mucho, pero que tiene mucha capacidad de mejora”.

 

Pere Capdevila cree que tendrá “que mejorar en el tema físico. Atléticamente es muy bueno, pero no está acostumbrado al nivel físico de esta liga. Además, ha estado tirando muy bien en Hungría, pero en la ACB deberá mejorar aún más su tiro”.

 

Igualmente, considera que le va a costar adaptarse a la ACB, porque es un jugador con mucha capacidad pero que está acostumbrado a un juego bastante diferente al nuestro”.

 

Lo que está claro es que tiene juventud y ganas de crecer, lo que le convierte en “un jugador de futuro, aunque desde el primer día tendrá que aportar cosas”.

 

Está claro que Adam Hanga tiene mucho que ofrecer, pero sobre todo “mucha capacidad física y atlética y mucha polivalencia y capacidad para jugar en diferentes posiciones”, concluye Pere Capdevila.

 

Por Paloma Canosa