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Andrew James Ogilvy nació en Sidney, Australia, el 17 de junio de 1988. Se atrevió a dar el largo salto a Estados Unidos y con 19 años se enroló en las filas de la Universidad de Vanderbilt, Tennessee. Allá, intercaló buenos números con malos partidos, y finalmente no saldría elegido en el draft de 2010, al que se presentaría como elegible.

 


 

Pero su fama internacional no se la labró allí, sino en el Mundial sub19 de 2007, cuando promedió 22,3 puntos y 9,8 rebotes. Coincidió, curiosamente, con sus hoy compañeros Stefan Markovic y Víctor Claver. Desde aquel momento, su nombre hacía sonar alguna tímida campana entre los aficionados al baloncesto, pero el pasado verano llegó su verdadero momento al dar el salto al profesionalismo desde Vanderbilt. Lo hizo firmando con el Besiktas. Igor Minteguía, colaborador de Solobasket.com y conocedor de la liga turca, comenta que tuvo “una rápida adaptación, rindiendo a un notable nivel prácticamente desde el primer instante. Sus cualidades se adaptan al baloncesto FIBA”, aunque aclara que “necesitará un tiempo prudencial para adaptarse a la ACB, una liga muy exigente, pero con paciencia, en pocas semanas se podrá ver al auténtico Ogilvy”. Invita al optimismo recordando los casos de “Jackson o Baron, llegados a la ACB tras una sola temporada como profesionales en Turquía”.

 

¿Pero cómo juega? Igor cuenta que tiene un “arsenal ofensivo amplio” y unos “buenos movimientos de espaldas al aro”, lo que le convierte en un “pívot muy móvil y activo en la cancha”. No obstante, “debe mejorar sus tiros en suspensión” apunta, a su vez que señala a su “mejorable defensa” y su “movilidad lateral regular” como puntos débiles en los que debe trabajar. En Valencia compartirá pintura con el ucraniano Lishchuk, que de seguro sabrá aconsejarle para aumentar esa agresividad e imponer respeto en la jungla de la ACB.

 

En su periplo estadounidense, Andrew James Ogilvy se labró una fama de “blando” que le martirizó hasta su ultimísimo partido en NCAA, y que finalmente le condenó a no tener un hueco en la NBA. Igor Minteguía opina sobre esto que “le pone ganas, le pone garra, pero su constitución física y su capacidad atlética le hacen sufrir ante pívots más poderosos”. Anota, eso sí, que aunque “sufre para mantener la posición en defensa ante jugadores de este perfil”, estos “tampoco abundan en el baloncesto ACB y en Eurocup”.

 

En Valencia se encontrará con una genial pareja de bases de increíble talento y una visión de juego fuera de lo normal: Markovic y De Colo. ¿Estará al nivel de las exigencias? “Tiene un IQ realmente buena. Lee bien el baloncesto y puede jugar eficientemente el pick and roll. Un jugador maduro en este sentido”. En definitiva, un joven pívot australiano que dará mucho de que hablar en su primer año como jugador ACB.

Por Jesús Morales