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Charles Ramsdell (13 de enero de 1985) es un hombre de mundo, y nadie le podrá decir lo contrario. Salido de Oklahoma, su primer paso fuera de su estado natal -estudió en la Universidad de Tulsa- lo dio en España. Después de firmar unos buenos números en una universidad no tan buena, Ramsdell se convirtió en profesional de la mano del Beirasar Rosalía de la LEB Oro. Era la temporada 2007/08 y la primera experiencia extranjera de un chaval de Oklahoma.

 

 

 

Y la adaptación no fue tan difícil, pues aquel primero año promedió 9,3 puntos y 3,6 rebotes, y se convirtió en un factor importante del equipo revelación de aquella campaña. Tras dos temporadas en el conjunto gallego, llegaron otro par de años en LEB Plata: en Alaior Menorca y Ávila. A pesar de parecer un paso atrás, le sirvió para coger carrerilla y firmar por el Lleida de LEB Oro. Allí pasó el último año, firmando promedios de 12,2 puntos (50,9% en tiros de dos y 46,9% en triples) y 4,8 rebotes. Fue uno de los mejores jugadores de un equipo que a punto estuvo de colarse en la final por el ascenso.

 

Ramsdell es un '4' moderno, un ala-pívot contemporáneo y adaptado al actual baloncesto. Juega abierto y suele tirar de tres. Es una amenaza en el perímetro porque aúna buena mecánica y buenos porcentajes. Además, con sus 2,08 metros, es capaz de poner la bola en el suelo y penetrar con fuerza. Tiene un buen manejo de balón para su estatura y un buen control de su cuerpo, lo cual demuestra en las transiciones, siendo capaz de correr de un lado a otro de la cancha con una soltura no muy habitual. En este sentido, su juego se adaptará a las exigencias de Ponsarnau. Además, imprime una gran intensidad a todas sus acciones y demuestra un gran carácter en la cancha.

 

No obstante, no es todo bueno. A pesar de sus 2,08 metros de altura, pesa sobre los 100 kilos y la Liga Endesa es muy exigente en el poste. No tiene corpulencia ni se caracteriza por ser un buen reboteador. Además, siendo la amenaza exterior que es y poseyendo la rapidez de movimientos que posee, no suele pisar la pintura de espaldas a canasta y no suele confiar en su juego interior y sus facultades.

 

Pero todo esto lo suple, y con creces, con su dedicación y su gran ética de trabajo. Estos factores son destacados por todos y cada uno de sus entrenadores y compañeros en España. Y en Madagascar. Sí, Madagascar. Porque Ramsdell, ese chico de Tulsa, es internacional con la selección africana y de hecho hizo un gran Afrobasket en 2011, firmando 15,8 puntos y 8,8 rebotes por encuentro.

 

A todo esto hay que añadirle que hace vestuario. Suena a tópico que no se puede probar, pero lo cierto es que todos los aficionados que han disfrutado de su presencia concuerdan en que es una gran persona y un gran amigo. Un tipo afable que se detiene para firmar autógrafos o sacarse fotos con los más pequeños.

 

Se trata, en definitiva, de un jugador muy acorde con la filosofía con la que los chicos de Ponsarnau juegan en Manresa. Una persona de club para un club de personas.

Jesús Morales
@MoralesJAlmeida