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"Creo que tiene un don, y ni siquiera él sabe lo grande que es porque acabamos de descubrirlo. Es un jugador de baloncesto especial, por lo que puedo ver. Tiene la capacidad mental de entender el juego en su totalidad, y de ver quién está abierto. Puede leer defensas, puede anotar, y es rápido. No es egoista pero sabe que es un anotador. Creo que es un jugador especial".

 

Quien así habló en declaraciones recogidas por NBC Sports en marzo de 2010 no era otro que Don Nelson, el histórico entrenador de los Golden State Warriors. Y el objetivo de sus elogios se llamaba Reggie Williams, hoy flamante fichaje del Caja Laboral.

 

Poco antes, Williams había anotado 25 puntos con sus Warriors ante los Clippers, liderando a su equipo a la victoria. Nada mal para un jugador que había llegado a Oakland procedente de la D-League con un inestable contrato de 10 días sólo dos meses antes.

 

Para entonces, Williams ya había demostrado que tenía un puesto en la NBA, aunque el camino no había sido nada fácil. De poco le había servido ser el máximo anotador de toda la NCAA durante dos temporadas consecutivas (2006-07 y 2007-08), algo sólo al alcance de nueve jugadores, incluídos Oscar Robertson o Pete Maravich.

 

Criado en una base militar, Williams explotó en una pequeña universidad de su estado, Virginia Military Institute (VMI). Pese a no estar especialmente cómodo con la mentalidad cartrense de la institución ("hubo ocasiones en las que quise irme", reconoció Williams años después en una entrevista a Dime), acabó convirtiéndose en todo un líder sobre la cancha. Dos años después de licenciarse, en 2010, su número 55 sería retirado.

 

Williams no sería drafteado ese año pese a dejar buenas impresiones en el Portsmouth Invitational Tournament (evento que sirve a las franquicias NBA para conocer de primera mano a los seniors universitarios), y empezaría su carrera profesional en Francia. En el Dijon, Williams daría alguna muestra de su talento anotador, pero no lo suficiente para dejar huella en la LNB francesa.

 

Al año siguiente, Williams decide regresar a Estados Unidos para perseguir su sueño NBA más de cerca. Seleccionado por los Sioux Falls Skyforce en el draft de 2010 en un sorprendentemente bajo 45º puesto, llega su gran explosión. Gracias a su incontinencia ofensiva, con un 26.3 puntos por encuentro conseguidos con una efectividad envidiable (57.6% en tiros de campo, 41.0% en triples y 82.4% en tiros libres), acabaría recibiendo un contrato temporal por los Warriors que la franquicia no dejaría de renovar hasta que el lockout cerró las puertas de la NBA.

 

A las órdenes primero de Nelson, y luego de Keith Smart, Williams tendría via libre para desarrollar sus fundamentos. En un equipo con atacantes de primera clase como Monta Ellis o Stephen Curry, y con uno de los mejores triplistas de la liga como Dorell Wright, Williams se convertía en el encargado de mantener la producción ofensiva en la segunda unidad del equipo. Su principal virtud, su muñeca tremendamente regular capaz de grandes noches, como la del pasado 8 de diciembre. Ante los potentes Spurs, Williams enchufaría 8 de sus 10 triples intentados para acabar con 31 puntos en 35 minutos jugados. Ser zurdo, además, le da un plus de imprevisibilidad que sabe aprovechar.

 

Durante su carrera, Williams ha alternado el puesto de "2" con el de "3", el más habitual durante su etapa en Golden State. Si su gran virtud está en el ataque, sus debilidades se centran en el otro lado de la pista. Puede ser un defensor incómodo ante rivales sin un gran manejo de balón en el uno contra uno, forzando pérdidas con una cierta facilidad, pero sufre especialmente ante atacantes rápidos y hábiles.

 

En los eminentemente ofensivos Warriors, Williams no estaba exigido especialmente en defensa, algo que en el Caja Laboral sin duda va a cambiar. En su favor, pero, tiene una de las herencias que recibió (quizás a su pesar) en su universidad militar. Su capacidad de esfuerzo y sacrificio, y una mente centrada absolutamente en el baloncesto le han permitido mejorar en todos sus aspectos desde su discreta primera experiencia como profesional en Francia. A punto de cumplir los 25 años, aún tiene margen de mejora y de adaptación al baloncesto europeo.

 

En la entrevista que concedió a Dime, en 2010, Williams no dudo en afirmar que "sé que soy conocido por ser un anotador, pero quiero enseñar a la gente que puedo hacer todo lo demás. Puedo anotar 25 puntos por partido, pero quiero también conseguir seis o siete rebotes, cinco o seis asistencias. Creo que puedo aportar mucho más". En Vitoria, podrá demostrarlo.

 

Por Alberto de Roa