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Todo un número 15 del draft de la NBA llegando al Asefa Estudiantes es, por defecto, una gran noticia. Antoine Wright aterriza en Madrid con la etiqueta de haber sido uno de los jugadores más prometedores de su camada (2005) tras un brillante paso por la Universidad de Texas A&M.

 

Con los Aggies, el alero destacó desde el primer día, confirmándose como un jugador total capaz de brillar en ataque y en defensa, siendo el único jugador de primer año de toda la NCAA en la temporada 2002-03 que promedió 14 puntos y 6 rebotes por partido. Su periplo por Texas A&M acabó en su tercer año, dejando la universidad como el máximo anotador histórico y, en su día, como el jugador salido de los Aggis drafteado en el puesto más alto.

 

Pero la NBA fue otro mundo. Sus estancias en New Jersey (la franquicia que le drafteó), Dallas, Toronto y Sacramento nunca ofrecieron más que destellos del jugador que prometía ser tras salir de la universidad. Sin ser en ningún momento un jugador destacado en defensa, su inconsistencia en el tiro le condenaba en todo momento a un papel de reserva, sin llegar a superar los 5.4 puntos y los 19.2 minutos de media en sus casi 300 partidos disputados en temporada regular.

 

Su última experiencia en la NBA hasta el momento, en los Kings, fue tristemente definitiva. Apenas 30 minutos jugados en 7 partidos, y cortado el 29 de noviembre de 2010, su carrera empezaba a tomar otro rumbo. Wright no consiguió otro contrato en la NBA, y decidió lanzarse a una nueva aventura, China, al aceptar la oferta de los Jiangsu Dragons.

 

"Los jugadores importados en China son contratados para hacer una cosa: anotar", explica Jon Pastuszek, fundador y principal redactor del blog más importante sobre baloncesto chino en inglés, NiuBBall.com. Wright se despegaba de su rol de suplente para volver a ser una auténtica referencia del equipo, como en su época en los Aggies.

 

"Wright puede ser un jugador ofensivo muy bueno si tiene algo de ayuda alrededor suyo", dice Pastuszek, "pero como primera opción, no creo que sea un rol que le pegue. Wright no es un jugador capaz de crear tras un "dribbling", y pasa apuros ante oponentes más atléticos a la hora de lanzar. Creo que podría ser más efectivo como segunda opción".

 

Aún así, sus números en China fueron buenos, aunque no "espectaculares para un jugador importado", matiza Pastuszek: 20,8 puntos, 6,3 rebotes y 2,3 asistencias por encuentro. Pero la estancia en China de Wright fue un gran acierto. Según Pastuszek, "su actitud positiva y voluntad para adaptarse a una variedad de roles contribuyeron en gran medida al éxito del equipo la pasada temporada". De la mano de Wright y del otro extranjero del equipo, el ex-pívot de Bizkaia Bilbao Basket y FIATC Joventut Jerome Moiso, los Jiangsu Dragons alcanzaron las semifinales de la CBA.

 

Otro aspecto en el que Wright sobresalió en China fue su capacidad de echarse el equipo a la espalda en los momentos claves. "Wright subía frecuentemente la bola en los partidos importantes y era siempre la primera opción en los instantes decisivos del partido. Creo que la temporada en China ha mejorado su habilidad para dirigir a un equipo, subir el balón y anotar en el uno contra uno", explica Pastuszek.

 

Una de las dudas fundamentales que Wright tenía que disipar fuera de Estados Unidos era sobre su actitud. En diferentes momentos de su carrera el alero se ganó una cierta fama de problemático, empezando por una suspensión en su instituto por motivos disciplinarios hasta unas declaraciones tras salir de Sacramento poco amables con su entrenador Paul Westhead. Pero en China todo fue muy diferente. "Antoine Wright fue un ciudadano modelo la pasada temporada, algo impresionante cuando consideras todas las variables con las que ha tenido que lidiar", dice Pastuszek, "cuando miras a todos los jugadores NBA que se quemaron y dejaron la liga a las pocas semanas de firmar - Javaris Crittenton, Ricky Davis, Mike James, Steve Francis, Rafer Alston - el hecho que se adaptara a China y acabara el año dice mucho sobre su caracter.

 

En una entrevista concedida a NiuBBall.com en febrero, Wright afirmaba que "esto es un negocio y, siendo mi primera experiencia fuera de Estados Unidos, quería que fuera bien. Así que me lo tomé en serio". "Este es mi sexto año como profesional", proseguía Wright, "así que muchas veces es sólo cuestión de profesionalismo y de afrontar los partidos con la actitud correcta e intentando jugar de la mejor forma, sin sobreestimar a los chicos con los que juegas".

 

Y todo sin negar que en su mente, regresar a la NBA sigue siendo una prioridad. "Estoy aquí porque no estoy en la NBA", afirmaba Wright con contundencia, "firmé por un equipo el pasado verano (Sacramento), y esperaba cumplir con mi compromiso esta temporada y hacer luego planes para después. No esperaba estar aquí. Mi objetivo número uno es jugar en la NBA de nuevo y, con suerte, llevar mi carrera a otro nivel".

 

Su nuevo reto, con el "lockout" atrasando la posibilidad de regresar a la NBA, será en una liga más potente que China, pero donde las expectativas serán casi tan altas como en el país asiático. Pastuszek es optimista sobre lo que puede aportar en la Liga Endesa y en el Asefa Estudiantes. "Antoine es un jugador inteligente que puede contribuir en muchos aspectos, especialmente en el apartado defensivo, donde creo que es un jugador infravalorado. Si puede mantener el mismo nivel de concentración que mantuvo cuando estaba en China, no veo razón alguna por la que no pueda tener un buen año en España". El Asefa Estu será, sin duda, una inmejorable prueba de madurez para Wright.

Por Alberto de Roa