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Cuando Joey Dorsey era un niño, Charlene, su madre, no quería que jugara a baloncesto. Las calles de West Baltimore, donde el hoy jugador del Caja Laboral se crió, no eran precisamente las más seguras. La aclamada serie "The Wire" ha mostrado los barrios marginales de Baltimore como un paraiso de drogas, bandas callejeras, violencia y corrupción. En una entrevista a ESPN, aún en su época universitaria, Dorsey afirmó que este retrato no se ajustaba a la realidad. "Es mucho peor", respondió.

 

Criado en un duro ambiente familiar, con un padre que abandonaría el hogar cuando Joey sólo tenía dos años (no lo vería de nuevo hasta 22 años después), Dorsey acabó saliendo de las duras calles de Baltimore gracias al baloncesto. El temor de su madre, quien necesitaba dos trabajos para poder mantener a Joey y a su hermana, era que su hijo acabara envuelto en peleas. Pero el talento de Dorsey acabaría desvaneciendo los miedos de Charlene. Su increíble físico y dominio del juego llevaría a su instituto, Frederick Douglass, a una perfecta campaña de 28-0 en su año senior, su último en Baltimore.

 

Antes de aterrizar en la prestigiosa Universidad de Memphis, Dorsey necesitaría dos años extra de preparatorio para poder ser elegible académicamente. Aún así, sería el primer miembro de su familia en conseguir acabar el instituto. El sueño de Dorsey no era sólo baloncestístico, sino también social. El primer objetivo era salir de las calles de Baltimore, y lo consiguió...

 

En 2011, Joey Dorsey aterriza en Vitoria para reconducir una carrera profesional sin el brillo de sus años de instituto. Pese a sus aptitudes defensivas, y una capacidad atlética perfectamente digna de NBA, el ala-pívot no ha conseguido consolidarse en ninguna de las franquicias en las que ha jugado. Ni en Houston, ni en Sacramento, ni en Toronto, ha conseguido brillar más allá de algunas actuaciones puntuales.

 

Dicho esto, su llegada al baloncesto FIBA puede ser la mejor noticia para Dorsey, de 27 años, ahora que entra de pleno en la madurez en su carrera. Si en ataque nunca ha destacado (ni siquiera en la NCAA pasó de los 10 puntos de media), en defensa puede ser uno de los jugadores interiores más dominadores de Europa, a pesar de no ser especialmente alto (2.03). Su momento más mediático llegó en la Summer League 2009 tras conseguir igualar el record de rebotes de la competición (20) con los Rockets ante los Lakers, donde curiosamente jugaba el que sería su futuro compañero en el Caja Laboral: Reggie Williams.

 

Tras ser el contrapunto defensivo de los Memphis Tigers de Derrick Rose y Chris Douglas-Roberts (llegando a ser comparado con Ben Wallace) en 2008, Dorsey era drafteado por los Blazers, siendo inmediatamente traspasado a Houston, su primer equipo como profesional. Pero más allá de sus chispazos en la Summer League, Dorsey nunca tuvo minutos ni oportunidades para brillar en los Rockets, pasando la mayor parte de su etapa en Texas asignado a los Rio Grande Valley Vipers de la D-League. En el "Showcase", el mejor escaparate posible en la liga de desarrollo, Dorsey volvió a tener otro destello de clase, firmando en uno de los partidos un 27+22, pero seguía careciendo de la consistencia necesaria para hacerse un hueco en la rotación de Houston.

 

Dorsey recalaría en Sacramento en febrero de 2009 gracias al traspaso que, entre otros movimientos, llevaría a Tracy McGrady y Sergio Rodríguez a New York. Tras ocho partidos en la capital de California, la carrera de Dorsey llegaría a su punto más bajo, siendo cortado sólo un mes después de su aterrizaje en los Kings. El motivo, según se filtró a los medios, su comportamiento especialmente "chistoso" y una actitud excesivamente "relajada" en los entrenamientos.

 

Tras dos años en la NBA, el balance de Dorsey era de sólo 18 partidos y 112 minutos jugados...

 

Sólo en la pasada campaña un equipo apostó por darle protagonismo: Toronto. Dorsey firmó un contrato no garantizado con la franquicia canadiense, pero acabó ganándose un puesto en la rotación, aunque por detrás de Reggie Evans (un jugador de características muy similares) y Amir Johnson. La lesión de Evans le acabó dando minutos de calidad que, si bien no se tradujeron en estadísticas brillantes, si le valió para ser considerado como útil especialista defensivo en la zona.

 

Y en un juego interior como el baskonista con jugadores dotados de un variado poder ofensivo como Mirza Teletovic, Kevin Seraphin o Maciej Lampe, Dorsey puede ser un perfecto contrapunto. Su capacidad de salto y su "timing" le hacen especialmente temible al rebote (su promedio durante su carrera NBA, extrapolado a 36 minutos por encuentro, sería de unos nada desdeñables 13.3 rebotes por partido), especialmente en ataque con compañeros de pintura con tendencia a lanzar desde fuera.

 

Dos grandes dudas se ciernen sobre Dorsey en su primera experiencia "overseas". La primera, inherente a prácticamente cualquier debutante, es su adaptación al baloncesto europeo, especialmente en cuanto al contacto bajo el tablero. Dorsey tendrá que medir mucho su agresividad y su intimidación para no cargarse de personales, más teniendo en cuenta que no tendrá una pretemporada larga. La segunda, especialmente teniendo en cuenta el carácter de su nuevo técnico, Dusko Ivanovic, será en su actitud, aunque sin duda su paso por Toronto, con jugadores de intachable profesionalidad como Reggie Evans, le ha evitado repetir los errores de su breve etapa en Sacramento.

 

Pero más allá de los interrogantes de Dorsey, sus certezas han pesado más en Vitoria, y con razón. Pocos jugadores más explosivos y atléticos se podrán gozar en las zonas de Europa la próxima temporada. Si un jugador puede convertir la defensa en espectáculo, ese es Joey Dorsey.

 

Alberto de Roa