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Markovic ataca a Satoransky (Foto Euroleague/Getty)
 

 

Cuando los expertos hablan de las grandes perlas del baloncesto serbio, salen a colación nombres como el de Milos Teodosic, Marko Keselj, Nikola Velickovic, Nemanja Bjelica o Milenko Tepic. Pero pocos se acuerdan de Stefan Markovic, base que nació en Belgrado en el año 1988 y que acude a la selección nacional desde la categoría sub16. Estuvo, sin ir más lejos, en la plata de Polonia de 2009 o en el cuarto puesto de Turquía en 2010.

 

Markovic es un base corpulento que mide 192 centímetros. Formado en el Atlas Novi Beograd, uno de los muchos equipos de la ciudad en la que nació, su salto al profesionalismo fue 2006, cuando contaba con apenas 18 años, y de la mano del Hemofarm serbio. Su trayectoria ya le avalaba: oro europeo sub16 y oro mundial sub19. Le faltaría aún dar otro estirón, pero ya por entonces se erigía como un portento físico, superior a los rivales de su edad. Sus buenos números le llevaron a la Benetton de Treviso, con la que llegó hasta la Final Four de la Eurocup. En la competición continental, Markovic fue el tercer mejor pasador promediando 4,9 asistencias, además de 6,8 puntos, 4,1 rebotes y 1,7 robos.

 

Su año en Italia fue el argumento definitivo para creer en la validez del jugador en una competición de mayor exigencia que la liga serbia. El serboaustraliano (su madre es de Australia) es un base alto, de 1,92, que sabe tomar ventaja de esa superioridad física, tanto en aspectos ofensivos como defensivos. A Markovic le gusta correr, y sabe hacer correr a su equipo, dotándole de un ritmo de juego difícilmente alcanzable por los rivales. Pero también sabe dirigir en estático y crear ocasiones de tiro para él o para sus compañeros, gracias a un gran manejo de la bola que por momentos recuerda al de un jugador callejero.

 

Su físico le valida para jugar como escolta, si bien uno de los puntos flojos de su juego es, precisamente, el del tiro de tres. Con su rápido movimiento de pies es capaz de desequilibrar y crear buenos espacios, pero siempre ha tenido problemas con los aciertos desde el perímetro. Además, no hay que olvidar que es un gran pasador, con una gran visión de juego y una inteligencia en la pista característica de un exterior balcánico. En circunstancias extraordinarias, ha sabido adaptar su juego al de ‘2’, por lo que el Power Electronics Valencia de seguro que tendrá en mente esa opción, ya que también tienen en sus filas a otro alto playmaker como Nando de Colo.

 

Su intensidad y dedicación le han convertido, tanto en el Hemofarm como en la Benetton, en uno de los líderes del vestuario. También hay que destacar su influencia en la selección serbia. Stefan Markovic es un base muy habilidoso, con un físico importante para su posición en la cancha, y que carga bien el rebote gracias a su altura.

 

Por Jesús Morales