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Cuatro letras aparecen a modo de sello de garantía en la biografía de Michael Roll: UCLA. El éxito de un jugador depende de muy diversos factores, bastantes de ellos difícilmente controlables, pero cinco años en una universidad que respira baloncesto puro por todos sus poros, con un rendimiento notable en su temporada senior, sí aseguran una serie de conceptos de juego, un rigor, un saber estar en la pista. Dan un punto de tranquilidad respecto a la adaptación de un americano a cualquier tipo de baloncesto.

Roll es un escolta con garantía UCLA, pese a que su paso por la universidad no fue un camino de rosas. Tras dos temporadas con números discretos (no llegó a cinco puntos ni a diecisiete minutos de media), Roll afrontaba su año junior con la esperanza de dar un paso más en la rotación y empezar a adquirir galones en ataque. Pero todo se truncó. La culpa, una doble lesión en la fascia del pie izquierdo. La primera rotura llegó en un entrenamiento de pretemporada, el 27 de noviembre. Roll se perdió siete partidos y volvió a las canchas, pero seis más tarde, llegó la recaída. Fue el día de nochevieja de 2007. En total, se perdió 33 de los 39 partidos de la campaña.

Por ello, tuvo la oportunidad de repetir su año junior en los Bruins. Mejoró algo sus números (cerca de siete puntos en 17 minutos), pero se plantaba en su temporada senior con la necesidad de aprovecharla para dar un salto. Y lo hizo. Subió hasta 35 minutos, en los que firmó catorce puntos, 2,5 triples y 3,6 asistencias por partido. Números destacados en una de las grandes del país.

Su etapa profesional comenzó en el Bornova turco, donde rindió a buen nivel. Terminó su primera temporada en los Giants de Amberes, donde también disputó la pasada campaña con muy buenos números, sobre todo en Eurochallange (más de un 51% en triples).

De 25 años y 1,96, Roll destaca principalmente por su excelente muñeca. Un pequeño grupo de ocho huesos en los que guarda la siempre difícil combinación de rapidez y elegancia. Su tiro es estético a la vez que veloz, basado en sus sólidos apoyos de pies. Tiene capacidad para colocarlos de cara al aro y saltar sobre ellos en décimas de segundo. Puede tirar en estático y saliendo de bloqueos. Recibe, se encara y ejecuta mucho antes de que usted haya terminado de leer esta frase. Y sobre todo, su tiro es efectivo, letal.

Pero Roll no es sólo una muñeca. El sello UCLA le aporta lectura de juego. Es un muy buen pasador, de parado o desde bote. Muy hábil para conectar con los interiores y ofrecerles buenos balones en posiciones favorables. Si los pívots del CAI amenazan desde la pintura pueden formar una cocktail muy peligroso con el estadounidense, que les dará de comer y aprovechará los espacios que genere. Sumará asistencias.

Durante su periplo universitario y europeo ha demostrado que puede poner el balón en el suelo para eludir primeras defensas y generarse tiros más cercanos. Será interesante ver si es capaz de hacerlo ante defensas ACB. No es un jugador especialmente dotado en el apartado físico, por lo que puede sufrir para crearse ese tipo de ventajas con el primer paso. Si no lo hace, su juego podría limitarse al tiro de tres, lo que le haría sufrir marcajes más pegajosos que pondrían en peligro su aportación.

La defensa del uno contra uno puede ser otro de sus puntos débiles sobre el papel. Es inteligente y rápido de manos, pero no tanto de desplazamientos y quizás pueda sufrir ante atacantes explosivos. Su adaptación en estos aspectos se presume clave para que Roll pueda desplegar su baloncesto en la Liga Endesa. Porque la garantía UCLA, la tiene.

Borja Santamaría
Diario Vasco

@borjasanta