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Buscando apuntalar el juego interior, el Caja Laboral Baskonia ha perfilado un poco más su plantilla con la llegada de Milko Bjelica. Natural de Belgrado, pero de nacionalidad montenegrina, Bjelica llega procedente del Lietuvos Rytas club en el que ha jugado las tres ultimas temporadas. Con 27 años y 2´07 de altura Bjelica es un ala-pivot que por envergadura y peso puede ocupar puntualmente el rol de cinco como ya hizo en algunos momentos de la temporada pasada en Vilnius.

 

Formado en las categorías inferiores del Estrella Roja, dio el salto al primer equipo con 19 años permaneciendo en el mismo durante seis temporadas en las que sumo dos títulos coperos. Tras su paso por el club rojiblanco, su siguiente parada tuvo lugar en una Bundesliga donde defendió los colores del New Yorker Phantoms y del Köln antes de pasar al club de la capital lituana, donde, entre otras cosas, Bjelica ha sumado dos ligas y una Eurocup. Con experiencia en la Euroliga tras haberla disputado las dos ultimas temporadas, el nuevo jugador baskonista formo parte, aunque con poco minutaje, de la clasificación de la selección de Montenegro para el Eurobasket de Lituania y a día de hoy se encuentra concentrado con la misma en busca de una de las 12 plazas definitivas.

 

En cuanto a lo que su juego se refiere, hablar de Bjelica remite a la figura de un jugador un tanto ciclotímico y en el que se pueden diferenciar claramente el aspecto ofensivo del defensivo. En la primera faceta, el montenegrino es un jugador de buena técnica individual, facilidad resolutiva y capacidad para hacer daño tanto por dentro como por fuera. Inteligente sin balón, suele hacer daño por el lado débil, posee un buen tacto para los palmeos así como facilidad para finalizar con su mano izquierda (es diestro) y variedad de recursos en las cercanías del aro y en la media distancia. Pese a no acreditar buenos porcentajes en el tiro de tres puntos, no es raro verle prodigarse en esa faceta donde posee una buena mecánica de tiro algo lastrada por su lentitud de ejecución y cuya amenaza utiliza en ocasiones para fintar y penetrar ya que, pese a sus 2.07, es capaz de poner el balón en la pista con relativa facilidad. Frente a su buena disposición ofensiva aparece en el otro lado de la balanza su nivel defensivo, faceta en la que debe trabajar si quiere hacerse el hueco que sus cualidades parecen reservarle. Tendente al despiste y poco activo, Bjelica se muestra excesivamente blando en los contactos y pese a que rebotea con cierta facilidad por momentos tiene lagunas bastantes considerables. Además adolece de cierta falta de explosividad lo que limita sus posibilidades de intimidación.

 

Con un rol presumiblemente menor del que tenía en Vilnius, Bjelica puede ser una interesante baza saliendo desde el banquillo si consigue transformar su menor minutaje en una mayor actividad defensiva que complete el que seguro va a ser su buen hacer ofensivo.

 

Por Ivan Fernández