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Tras dos temporadas cedido en el UB La Palma (LEB Oro), el Gran Canaria 2014 ha decidido incorporar al ala-pívot colombiano de 2,03 de altura y 26 años Juan Palacios. El CID da la alternatva a Palacio. Y Jesús Morales, redactor de ACB.COM, nos lo presenta.

 

 El hombre que una vez soñara con ser pionero de ilusiones y representar a todo un país en la NBA, está ante su primera gran oportunidad como profesional. Juan Diego Tello Palacios (11/05/1985) nació en Medellín, Colombia, pero pronto dio el salto al gigante americano, Estados Unidos. Así, hizo sus años de instituto en Centereach, Nueva York, jugando al baloncesto y despuntando con 20,2 puntos, 9,3 rebotes y 2,2 robos. Luego pasó cuatro años en la prestigiosa Louisville. En 2008, soñó con ser el primer colombiano de la historia en la NBA, pero su nombre no fue pronunciado por David Stern.

 

 

 

Tuvo que rehacerse tras el duro varapalo -varios medios especializados le daban un hueco en la segunda ronda tras sus buenos años en NCAA- y tres años después tiene ante sí una gran oportunidad para demostrar a todos que se equivocaron. En 2009, tras una temporada en el Vic de LEB Oro, el Gran Canaria 2014 se hace con sus servicios gracias al interés de Himar Ojeda y el cuerpo técnico del club. Con dos años más de experiencia en la segunda división del baloncesto español, está listo para dar el salto. ¿De verdad? ¿Pero cómo juega?

 

Palacios es un ala-pívot de 2,03 metros con un físico propio de escultura griega. Realmente fortalecido en sus largos años en Estados Unidos, el colombiano puede llevar al poste a casi cualquier defensor aunque este le saque varios centímetros. ¿Y una vez allí? Ha demostrado tener buenos recursos en la pintura. Sabe moverse y su mejora ha quedado demostrada: de 8 puntos de media en la 09/10 a los 16 tantos (con 6 rebotes) del pasado curso. No obstante, esta mejoría ofensiva ha llegado también gracias a su mejora en el tiro. Ha cambiado su mecánica y ya posee un tiro fiable desde los cinco metros, atreviéndose incluso a veces a probar desde el perímetro. No es un '4' moderno que pueda jugar constantemente abierto, pero su evolución va por ese camino.

 

 Atrás aporta intensidad, intimidación y entrega absoluta. Su portentoso físico le permite dar el 100% en todas las jugadas. Robó una media de 1,5 balones por partido, si bien perdió hasta 2,4 debido a las presiones 2x1 que recibía de las defensas rivales. Su lectura del juego, no obstante, no tiene lagunas importantes que puedan ser un lastre para el nivel ACB. Un jugador que ya conoce la entidad, la isla y a muchos de sus compañeros en el Gran Canaria 2014. Otro hombre de hacer piña en el vestuario.

Por Jesús Morales