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Cuando llegó en 2004 a Gran Canaria, nadie le conocía. Sin embargo, el neozelandés Kirk Penney (23/10/1980) aterrizaba en la ACB tras unos brillantes años en NCAA y una breve historia de amor con la NBA de la mano de los Miami Heat. Tras firmar 16 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias en su último año en la Universidad de Wisconsin-Madison, y formar pareja exterior con el hoy base de los Jazz Devin Harris, no entró en el draft de 2003, uno de los más talentosos del siglo. Tuvo una oportunidad de apenas 10 días en Miami. Anotó su primera canasta desde la esquina, tras la línea de tres. Una canasta para explicar quién era él y cómo jugaba.

 

Con 23 años, el por entonces Auna Gran Canaria era su primera experiencia profesional. La terminó con 10,7 puntos por partido y un 40% de acierto en el tiro exterior. Aprovechó la oportunidad y pudo disfrutar del baloncesto de élite en Europa: subcampeonato de Euroliga con el Maccabi Tel-Aviv, militancia Zalgiris Kaunas y Alba Berlín... pero siempre con la mente en Estados Unidos, probándose a sí mismo para entrar en la NBA. Lo hizo en 2005 con los Clippers, pero en apenas cuatro partidos. Es un trotamundos experimentado, que ha sabido adaptarse a diferentes roles y lugares, y que ya tiene conocimiento de la competición ACB.

 

Kirk Penney es un alero de la vieja escuela. Una amenaza constante desde el perímetro con un tiro letal que ha superado los 24 puntos de media en sus últimas tres temporadas en Nueva Zelanda. Además, fue el segundo máximo anotador del Mundial del pasado verano con 24,7 puntos por encuentro. En su país natal, en 2010, alcanzó los 49 tantos en un partido de Playoffs. En su pasado ACB, sacó su muñeca a relucir pero también adoleció de cierta pasividad defensiva que desesperaba al aficionado. Su aporte ofensivo, no obstante, tiene un peso superior a los aspectos negativos que puedan producir sus lagunas en la retaguardia.

 

Pedro Martínez, actual entrenador del Gran Canaria 2014, también lo era en aquel Auna de 2004. De Penney destaca el consabido tiro, ya sea "saliendo de bloqueos o tras bote", además de que es un "muy buen reboteador en defensa" y de su inteligencia en la pista: "Entiende el juego. Juega inteligente, sabe escoger la mejor opción".

 

Capitán de la selección, con la que ha jugado desde 1999, debutando a los 18 años de edad, su dilatada experiencia debe valer a un Fuenlabrada joven, que volverá a vivir el reto de mantenerse entre los mejores un año más. Sin duda, uno de los mayores killers que jamás haya visto la ACB.

Por Jesús Morales