ACBBlogs

Subcampeones ligueros en 2011, cuartos de final en la Euroliga la temporada pasada, los incuestionables éxitos recientes del Gescrap Bizkaia Bilbao Basket han colocado el umbral de exigencia para el club de Miribilla en unas cotas difícilmente imaginables apenas hace unos años. Con esas premisas, la necesaria tarea de reconstrucción y ajuste con la vuelta a la Eurocup pasa por ser un ejercicio de equilibrismo en el que, las exigencias económicas han de intentar cuadrar con un solvencia deportiva encaminada a mantener la fortaleza de uno de los proyectos más ilusionantes de los últimos tiempos. Con la continuidad en el banquillo de Fotis Katsikaris, el cuadro vizcaíno aseguraba un primer pilar en el que asentar una nueva deriva en la que no estarán jugadores tan importantes como Aaron Jackson o D’Or Fischer o tan emblemáticos como Marco Banic o Janis Blums. Con la búsqueda de perfiles más que de nombres, la llegada al Gescrap Bizkaia Bilbao Basket del croata Fran Pilepic muy bien pudiera corresponder al hueco dejado por el buen tirador letón. 



Aunque en los últimos años la preeminencia del baloncesto croata haya estado centrada casi en exclusiva en su capital Zagreb, hay un viejo dicho que relaciona el nacimiento de sus grandes figuras con la costa dálmata. Con la posible excepción de un Kresimir Cosic nacido en Zagreb pero criado ya en Zadar, los Djerdja, Kukoc, Komazec, Radja, Petrovic o incluso el emergente Dario Saric podrían ser magníficos ejemplos de una afirmación que, aunque lejos del nivel de los anteriores, bien pudiera servir para un Fran Pilepic que llegaba al mundo un 5 de Mayo de 1989 en Rijeka.

 

Formado en el baloncesto local, el precoz escolta alcanzaba las filas del Kk Rijeka en la temporada 2004/05 dentro de la A2 croata y ese mismo verano formaba parte de la selección cadete en el Eurobasket de León, para a continuación ser cedido al Triglav y al Crikvenica. Tras su “préstamo”, Pilepic vuelve a Rijeka ya con el Kvarner de la A1, con el que durante dos temporadas comienza a mostrar sus credenciales como tirador. En la temporada 2009/10, el croata pasa a las filas del Svjetlost de Slavonski Brod. Allí, en la ciudad del Sava, Pilepic se va a los 16 puntos por partido comenzando a llamar la atención de varios equipos de la liga adriática, optando finalmente por la opción del Siroki bosnio. Tras quedarse sin anotar en su debut ante el Krka Novo Mesto, Pilepic se va hasta los 13 puntos ante la Cibona y a los 17, siendo clave en el tramo final, en el prestigioso triunfo ante el Partizan logrando la confianza de su nuevo club con el que firma casi 11 tantos por noche en la liga adriática y en el que resulta clave para lograr el doblete nacional. Tras un duro verano, en el que el club bosnio pierde a varios de sus referentes, la última temporada de Pilepic supone un punto de inflexión disparando sus medias anotadoras hasta los 15 tantos por noche, pero sobre todo mostrando una madurez competitiva clave en un equipo que, por momentos, llega a acariciar la Final Four para terminar finalmente en un más que meritorio quinto puesto. Tras revalidar el título liguero, Pilepic recibía en verano el premio con la convocatoria a la selección absoluta, aunque sin llegar a debutar en el preeuropeo. 

 

 

 

Su juego: Capaz de alternar las posiciones de base y escolta, el nuevo jugador del Gescrap Bizkaia Bilbao Basket parece definitivamente encaminado a la función de 2, en la que destaca principalmente como un tirador (138 triples intentados en liga adriática por tan solo 89 de 2). Con un más que interesante rango y con una mecánica limpia, Pilepic presenta además una importante velocidad de ejecución, siendo habitual verle lanzar saliendo del bloqueo o tras corte, situaciones en las que parece sentirse más cómodo que generando sus propios tiros. Algo intermitente en su juego aunque suele mostrar paciencia sin mostrar síntomas de agobio cuando no recibe balones. Excepcional desde el tiro libre, su otra gran fuente de anotación llega en las transiciones donde gracias a su potencia de piernas se muestra como un contundente finalizador. Discreto manejador de balón, el cambio de intensidad física puede hacerle pagar un peaje en los primeros meses de competición ya que tiende a sufrir ante marcajes agresivos. Por lo demás, sin tener un gran uno contra uno, sabe sacar partido a una buena visión de juego para asistir y suele gustar de ir a por el rebote ofensivo en carrera. Defensivamente, posee buenas piernas pero le cuesta mantener la intensidad, lo que, unido a su tendencia a usar las manos, puede acarrearle problemas de faltas. En definitiva, Pilepic se trata de un jugador aún en progresión con amplio espacio de mejora, pero que a corto plazo bien pudiera ser ya un excelente revulsivo saliendo desde el banquillo como dinamizador del juego exterior bilbaíno.

 

 

Iván Fernández