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Foto: Crimson Tide“Mi activo más grande como un jugador es mi capacidad de rebotear. Tengo muchas otras facultades como jugador pero ir al rebote es probablemente mi mejor contribución al juego”. No podían ser más sinceras las palabras de Richard Hendrix tras confirmarse su fichaje por el CB Granada.


Poco conocido para los que no siguen de cerca la NCAA, la contratación de Hendrix puede ser una de las más importantes de todo el verano en la ACB. El jugador, que llega con poco ruido por venir de la NBDL en lugar de la NBA, donde no llegó a debutar, tiene condiciones de sobra para ser uno de los pívots que más sorprendan en la liga.  Su físico ayuda. Desde pequeño practicó varios deportes, siempre con gente más mayor, y en el instituto empezó a confirmar lo que se apuntaba de él, siendo uno de los mejores prospectos de Estados Unidos, acudiendo a la selección estadounidense junior y al McDonald All American, recibiendo numerosos galardones y sonando incluso para entrar en el draft de la NBA, sin haber pisado ni siquiera la universidad.


En Alabama, a Richard le presentaban como al nuevo Tisdale y sus números no decepcionaron. Tras dos buenas temporadas, donde se reveló como uno de los mejores reboteadores de la competición, trabajó un verano hasta el límite para pulir su físico y aumentar sus posibilidades, explotando del todo en un tercer año en el que acabó con dobles figuras de media, 17’7 puntos y 10’1 rebotes por choque.


Se trata de un jugador difícil de defender debajo del aro, por su envergadura, su aceptable juego de pies, su  facilidad para ganar la posición y finalizar acciones con mate y por su más que fiable gancho con la derecha, que le sitúan siempre entre los líderes en el porcentaje de tiro. Con cuerpo NBA, sólo su altura –algo bajo para ser un cinco- le ha alejado de su sueño americano. Aunque en el último año trató de ampliar su rango de tiro, debe pulir su tiro de media distancia y mejorar especialmente su porcentaje en tiros libres.


Consistente, intenso y apasionado, se muestra inteligente en la pista, en ocasiones parece un veterano, no tiene mal manejo del balón y aprovecha los huecos que su presencia genera para pasar a compañeros en mejor posición. Aunque, como reconoce el propio jugador y bien sabe Trifón Poch, su verdadera especialidad es el rebote. Timing casi perfecto, fuerza, físico, un verdadero don natural que le hará estar entre los líderes de la ACB en este apartado. Hendrix es más un excelente reboteador y taponador –intimidando y haciendo rectificar muchos tiros- que especialista defensivo. De hecho, sufre contra ala-pívots que se alejan de la zona para tirar y debe mejorar su desplazamiento lateral y evitar la acumulación de faltas. No obstante, puliendo esos detalles en Granada y continuando esa ética de trabajo que le permite evolucionar cada año, su techo aún está lejano. En Granada puede nacer un nuevo ídolo.

Daniel Barranquero