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El Blancos de Rueda Valladolid buscaba un hombre con el que cerrar el perímetro (que ya contaba con Fede Van Lacke, Diego García e Isaac López) y encontró a Jason Robinson, procedente de Baloncesto Melilla de LEB Oro, donde fue capaz de anotar 14,2 puntos por partido. Precisamente, la faceta anotadora es la que más destaca en su análisis Javier Ortiz, redactor de El Periódico de Extremadura colaborador de ACB.COM y especialista en LEB Oro.


Temperamental, rectilíneo, Jason Robinson es, ante todo y sobre todo, un anotador, capaz de generar canastas de muy distintas maneras: penetrando tras un buen primer paso, sacando faltas, tirando desde fuera incluso con un defensor bien encima.

 

Contará en su estreno ACB con una ventaja añadida: la pasada temporada jugó en LEB Oro con la nueva distancia del triple, por lo que no le sorprenderá en esta el alejamiento que se estrena en la máxima categoría.


Jason Robinson (Foto Melilla Baloncesto)
Buscando el aro, su gran virtud (Foto Melilla Baloncesto)


Robinson es un jugador bastante unidimensional, porque cuando no anota y no goza de buenos balones, suele perderse, dispersarse. Tampoco destaca por su buena defensa, aunque físicamente sí puede tener un cuerpo que aguante los rigores de la ACB. Sin embargo, no lo tendrá fácil ante “treses” más potentes que los que se ha encontrado hasta ahora.

Imagino que su rol cambiará y que no podrá ser tan potente en Valladolid como lo ha sido en Gandía y Melilla. Es lo que ocurrió con Barbour en San Sebastián la pasada campaña: por mucho que anotes en LEB, luego en ACB cuesta encontrar el sitio a este tipo de jugadores acostumbrados a que el balón pase mucho por sus manos.

 

Javier Ortiz