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Bastaron escasos partidos en su original club, el Avtodor Saratov, y una visita el Reebok Eurocamp para que el nombre de Yaroslav Korolev apareciera en la agenda de los ojeadores de Europa y la NBA. No era fácil encontrar a un jugador de su agilidad, coordinación y altura. Con 2,06 metros, Korolev era uno de los grandes dominadores de Europa en edades de formación. Aunque su posición natural siempre fue la de alero, podía jugar tanto de escolta como de ala-pívot porque su habilidad en el tiro y físico le dieron desde siempre una polivalencia que la NBA no dejó escapar.

 

Con sólo 18 Korolev fue drafteado por Los Angeles Clippers en el número 12. Quizá fue demasiado pronto y quizá demasiada la presión que recayó sobre un jugador que apenas había jugado partidos importantes en la liga rusa. Apenas dos temporadas sin oportunidades duró su carrera NBA. En un equipo con urgencias, Korolev nunca se sintió importante, entre otras cosas porque se le buscó un perfil de especialista en el tiro que no hacía justicia al potencial de un jugador todavía en edad de desarrollar todo su juego.

 

A partir de entonces, camino de ida y vuelta entre Rusia (Dynamo de Moscú) y la NBDL (Albuquerque Thunderbirds y Reno Bighorns) donde Korolev se ha vuelto a sentir jugador de baloncesto y, lo más importante, ha evolucionado su juego para ser ahora un alero mucho más completo que el que salió de Rusia.

 

 

Aunque tiene un gran manejo de balón y mantiene su facilidad para ver aro desde el perímetro su juego se ha alejado de las posiciones de backcourt para centrarse en las de alero e incluso Ala-pívot. Desde siempre Korolev ha destacado por su físico atlético y capacidad de salto (no se pierdan su capacidad de realizar mates) por lo que puede ayudar al rebote ofensivo y, sobre todo, abrir las defensas rivales porque conservar toda su velocidad y atrevimiento para jugar de cara al aro. Y es que es en ataque donde vemos al mejor Korolev, es un gran tirador exterior aunque su radio de acción no se limita al 6,75 (no le será complicado adaptarse a la nueva distancia) sino que también destaca dividiendo la zona y sacando ventaja de su mayor envergadura cerca de canasta.

 

La experiencia le ha dado la regularidad en su juego que necesitaba y ya no sólo depende del tiro para destacar en un partido sino que ha conseguido ser más agresivo en defensa lo cual le permitirá ayudar a cerrar el aro en el rebote y, con sus interminables brazos, recuperar balones. En definitiva, los aficionados del CB Granada van a poder encontrar a un jugador de equipo, versátil sobre la pista y un referente en el ataque