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“Estoy muy ilusionado y trabajaré duro para ayudar al equipo y ser el mejor jugador en mi puesto, donde hay jugadores con mucha más experiencia y veteranía. Intentaré dar el 200 por cien de mí cada día” declaraba Mamadou Samb en su presentación como jugador del Cebé Granada. Después de seis años de recorrer un camino emprendido con barreras y obstáculos, Mamadou alcanza la primera meta: jugar en la ACB.

Mamadou Samb nació el 31 de diciembre de 1989, regalo de fin de año inesperado de su modesta familia asentada en Dakar, capital de Senegal. A los catorce años llegó a Tenerife en avión, mientras era consciente de la manera tan arriesgada y, por desgracia, común, en la que muchos de sus compatriotas llegaban a las Islas Canarias diariamente. Este hecho de su vida, lejos de ser una mera coyuntura de su pasado y superflua en su presente, le empujó a todas horas para ser mejor jugador de baloncesto y aprovechar la bendita oportunidad que tenía de hacer una vida en las canchas. Por razones personales era consciente de algo que debería ser innato en cualquier jugador profesional, pero que tan ignorado es por muchos. "Mucha gente de Senegal llega aquí en pateras, y yo quiero triunfar en la selección española para ayudarlos. Cada verano regreso y el Barça me da ropa para repartirla allí", comentaba el jugador en una entrevista concedida al diario Marca.

 

Samb irrumpió con fuerza en las categorías inferiores del país gracias a sus condiciones físicas. Estas fueron las que le condenaron a ser entrenador como un jugador unidimensional, enclaustrado en la pintura. Y, sin duda, eso le sirvió para hacerse un nombre y dar el salto desde Canarias a la cantera del Barcelona. Desde entonces ha escalado gradualmente jugando en calidad de cedido en varios clubes catalanes: Porta BCN Esplugues de la Liga EBA y posteriormente tres años en Cornellà: dos en LEB Plata y el último en LEB Oro, donde promedió 12,4 puntos, 6,1 rebotes y 1,2 tapones por partido.

  ¿Pero qué tipo de jugador es ahora Samb?

La pasada temporada el senegalés, ya con nacionalidad española, fue superado por muchos rivales que no superaban los 2,06 metros que mide. Sin embargo, se encuentra muy verde físicamente y no pudo con los Arteaga, Junyent o el propio Darren Phillip, al que saca cuatro centímetros. Samb carece de músculo suficiente como para hacerse notar efectivamente en la zona, si bien es cierto que su enorme envergadura le otorgan un poder intimidatorio al alcance de muy pocos. Es bastante resolutivo cerca del aro.

Su juego ha dado un ligero cambio de rumbo desde el 2008, cuando comenzó a jugar en el perímetro con el Cornellà en LEB Plata. Ha mejorado su tiro y ya desde el Circuito Sub20 dejó entrever ese cambio de mentalidad, sobre todo ofensiva. Hace unos meses participó en el Adidas Eurocamp de Treviso, sufriendo mucho con la intensidad y fuerza de los pívots rivales.

Todo hace pensar que el técnico granadino, Trifón Poch, le utilizará en la rotación interior, que a día de hoy sigue sin contar con un pívot de garantías. Entre la posición de ‘4’ y de ‘5’ se antoja el desempeño de un jugador que sigue a caballo entre dos estilos, pero que cuenta aún con un gran futuro por delante. Ahora, en ACB, tendrá que demostrar lo que vale.

 

Jesús Morales (zonadostres.com)