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Lleguen o no los resultados, se puede afirmar sin temor a equivocarse que se están haciendo bien las cosas en la confección del Cebé... un año más. Después de asentarse definitivamente en ACB, el Granada ha vuelto a reforzarse en el mercado veraniego con el claro objetivo de estar entre los primeros ocho. Ya han completado el cupo de años para soñar, y ahora quieren vivir el sueño. Tras Richard Hendrix y Joe Ingles llega Rob Kurz.

Robert Karl Kurz
nació el 5 de marzo de 1985 en el seno de una familia acomodada de Philadelphia. Su madre había sido la estrella universitaria del equipo de baloncesto de Lafayette y su hermana mayor ya comenzaba a meterse en el mundillo de la canasta. Rob, como es conocido por todos, decidió seguir los pasos familiares e ingresó a la Universidad de Notre Dame. Allí completó el ciclo de cuatro años para presentarse luego al Draft de 2008 sin muchas credenciales deportivas pero con un título en la Escuela de Derecho.

Kurz atrajo lo suficiente a la franquicia de Oakland para conseguir un contrato temporal con los Warriors, con los que jugó 40 partidos en la temporada 2008/09 con una media de 3'9 puntos y 2 rebotes en 11 minutos por noche. Probablemenet esta afinidad que sintió Don Nelson sea el más claro signo de la polivalencia y genuinidad del baloncesto del nuevo hombre nazarí.

 


 

 

Convertido en un temporal, al más puro estilo saxofonista de la Nueva Orleans post-Katrina, Kurz tuvo que ir buscándose sus "gigs" y demostrar que realmente valía (partidos de 20 puntos y 7 rebotes en NBA bien debían servir de algo). No tuvo su oportunidad en Chicago, donde firmó un contrato que luego no exprimió, pero sí desempeñó un buen papel en los Fort Wayne Mad Ants, logrando 17'5 puntos y 10'1 rebotes por partido con un porcentaje desde el perímetro superior al 40%.

Sus 2'06 metros le hacen ser un jugador interior por naturaleza. Kurz responde al estereotipo, cada vez menos típico y novedoso, de '4' abierto con buen tiro de tres. La diferencia con la gran mayoría que entra en este saco es que no siente ningún tipo de pavor a la hora de entrar en la zona, rebotear e intimidar. Esto le convierte en un jugador comodín que puede pelearse bajo el tablero como '5', abrir defensas ejerciendo de ala-pívot o suponer una amenaza difícil de defender jugando de alero. Su juego de pies es fluido para su estatura, lo que le hace fácil jugar en el perímetro y amenazar a sus pares. Sobre todo en su llegada a ACB, donde ya en los últimos años Pete Mickael ha sido la mayor pesadilla de todos los aleros de la liga.


No hay que olvidar que es su primera incursión en el baloncesto europeo y, prácticamente, en el baloncesto profesional. Incluso algún fiel ortodoxo podría sugerir que jugar bajo las órdenes de Don Nelson no es algo que se pueda considerar estrictamente profesional. A pesar de esto, las expectativas son positivas. Kurz siempre ha demostrado ser un jugador de equipo, consciente de que lo mejor para el grupo es lo primordial. Julián Aranda, director general del CB Granada, señala que "que destaca por su buen conocimiento del juego colectivo, lo que consideramos importante y que a buen seguro le ayudará a adaptarse al juego táctico de Europa".

Por las bajas parece que tendrá que unirse al ruso Yaroslav Korolev para hacer olvidar a Hendrix y Aguilar. Mimbres tiene, gracias a su envergadura y versatilidad. Rob Karl Kurz, nombre pegadizo para un jugador que hace equipo.

 

Jesús Morales (zonadostres.com)